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El acoso escolar es una situación preocupante, no solo en el ámbito educativo, sino también en el familiar y social. El bullying, también conocido con su término en inglés, es una problemática ignorada por varios educadores en las aulas de clases de Panamá.
El Ministerio de Educación (Meduca) reconoce que hay un problema de bullying en las escuelas que debe ser atendido.
Las estadísticas del Meduca indican que el año pasado los Gabinetes Psicopedagógicos registraron un total de 75 casos de bullying en las escuelas oficiales del país . En lo que va del año 2023, se han registrado 39 casos.
Mientras que hay datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) que indican que 1 de cada 3 estudiantes en el mundo es víctima de bullying en las aulas de clases.

Pedro —el nombre ficticio que escogió el niño de 13 años de edad— es uno de estos tres niños que de manera sistemática sufrió agresión física, verbal y psicológica por parte de unos compañeros de primer año o séptimo grado durante todo el año escolar 2022 en el Instituto Fermín Naudeau, ubicado en la ciudad de Panamá. Muchas veces lo reportó a los docentes de la escuela, pero no recibió el apoyo esperado.
La realidad de Pedro es la que viven o han vivido decenas de jóvenes en el país durante su etapa escolar y no han recibido la ayuda de sus instituciones educativas.
En el 2022, luego de terminar su sexto grado, Pedro ingresó al Instituto Fermín Naudeau, ya que obtuvo un cupo para estudiar ahí por sus buenas calificaciones. Allí llegó luego de dos años de cursar primaria en la modalidad virtual, por la pandemia de covid-19.
Los inconvenientes de Pedro se iniciaron desde el primer trimestre, ya que tenía compañeros que lo molestaban, intimidaban con palabras soeces y lo acorralaban en el baño. El joven denunció la situación a la profesora consejera, pero no se tomó ninguna acción al respecto.
La madre de Pedro cuenta que nunca fue llamada por un docente o administrativo del centro educativo y tampoco percibió nada de lo que podría estar pasando su hijo en la escuela.
El bullying contra Pedro se intensificó en el segundo trimestre del año escolar justo cuando comenzaron los comportamientos no propios de él. Dejó de ser un niño alegre, pasó a estar encerrado en su habitación por horas, perdió el apetito y fracasó tres materias cuando en primaria era un niño de 4.5, narra su madre.
Pedro cuenta que no se enfrentaba solo a dos compañeros de su aula, sino también a otros estudiantes de cuarto y quinto año que eran primos de uno de los agresores de su salón.
La madre de Pedro conoció de la situación y llevó una nota a la escuela contando a los educadores lo sucedido, quienes la recibieron y la firmaron, pero nunca realizaron una reunión con los involucrados y tampoco se tomaron acciones contra los acosadores, salvo un llamado de atención verbal.
Transcurridos los meses llegó un día en el que Pedro se cansó de ser objeto de bullying, reaccionó con ira y se fue a los golpes con uno de sus agresores en el aula de clases, mientras el resto de los compañeros grababa la situación para publicarla en las redes sociales.
Ante este hecho, la madre fue a la escuela a reportar la situación y dejar otra nota con fotos impresas de los golpes que había recibido su acudido. En ese momento, la profesora consejera indicó que tenía conocimiento de la situación y los dos niños involucrados en la situación fueron suspendidos.
Todo este panorama originó malas conductas del niño, bajó su rendimiento escolar, incluso no quería ir a la escuela, por lo que hubo que llevarlo a tratamiento psicológico y hasta el sol de hoy sigue asistiendo a sus citas. Pedro cursa su segundo año en otro colegio y poco a poco se recupera del bullying del que fue víctima el año pasado.
Actualmente, Pedro se siente cómodo con sus compañeros que conoció este año, al punto de que ya tiene amigos con los que comparte el recreo hablando y jugando. Incluso, las calificaciones mejoraron este primer trimestre tras haber cambiado de ambiente.

Sin suficiente personal
El director nacional de Servicios Psicoeducativos del Meduca, Vadim Moreno, manifestó que los casos de bullying que se registran a través de los Gabinetes Psicopedagógicos de los centros educativos del país hay un subregistro, debido a que no cuentan con suficiente personal psicoeducativo.
Sostuvo que para los 3 mil 102 centros educativos que hay en el país, se cuenta con 153 equipos interdisciplinarios denominados Gabinetes Psicopedagógicos, los cuales están conformados por 318 psicólogos, 149 trabajadores sociales y 8 especialistas en dificultades en el aprendizaje ubicados en centros educativos oficiales a lo largo de 12 regiones educativas. Cuando lo ideal es que en cada escuela exista un equipo, dijo.
Además, Moreno aclaró que estos equipos psicosociales, no solamente atienden situaciones de violencia escolar, sino que brindan apoyo técnico a la educación, a través de la prevención, detección y atención de problemáticas psicológicas, sociales y educativas, entre ellas la atención a estudiantes con dificultades en la adaptación escolar, problemas conductuales, familiares, sociales, emocionales, estrés, ansiedad, depresión, duelo, embarazo y necesidades educativas.
El director nacional de Servicios Psicoeducativos del Meduca indicó que son pocas las solicitudes que reciben por parte de los docentes para conocer sobre las herramientas que hay para el manejo del bullying, que van desde la atención, referencia hasta el seguimiento de casos de niños, niñas y adolescentes involucrados en situaciones de violencia o acoso escolar.
Falta de entrenamiento
En ese sentido, Moisés Attie, presidente de la organización no gubernamental Ni uno Más, señaló que en muchas ocasiones los docentes ignoran el bullying a falta de un entrenamiento sobre cuáles son las señales de alerta o, más preocupante aún, a causa de un protocolo de manejo de casos fallido.
Actualmente, Ni Uno Más junto al Meduca recomiendan a los docentes aplicar el Protocolo de Actuación de Casos de Bullying desarrollado en conjunto con las organizaciones miembro del proyectoescuelasegura.org.
La psicóloga y directora de Investigación de la Universidad Santa María La Antigua, Virgina Torres Lista, explicó que la persona que detecte que un estudiante es víctima de bullying, debe hacer la respectiva denuncia.
Puso como ejemplo que si es un docente el que conoce de la situación debe presentarlo al gabinete psicopedagógico, para que hagan los análisis del caso y puedan actuar de forma efectiva para prevenir impacto en la salud mental. En caso del tipo de bullying que constituya un delito, se debe denunciar ante las autoridades competentes. Lo que no se puede hacer es “no hacer nada ante dicho problema”, precisó.
Sostuvo que la forma de actuar de un niño que es víctima de acoso escolar va a depender del conocimiento que tenga sobre el tema. Si el niño tiene conocimiento, lo más correcto es acudir a sus cuidadores primarios e informar de lo sucedido, para presentar la denuncia a los profesores, acotó Torres Lista.
No obstante, en algunos casos los niños buscan ayuda directa en los docentes, por lo que es fundamental capacitarlos sobre el manejo, porque en algunos casos se normaliza y no es el camino más correcto, porque se coloca en riesgo tanto la víctima como el testigo.
Por otro lado, la organización Ni uno Más tiene la línea telefónica 800-6410 que proporciona orientación especial a los jóvenes, víctimas, testigos y acosadores sobre el acoso escolar (bullying) o cibernético (ciberbullying), en centros educativos y comunidades en todo el país.
El horario de atención de la línea será de 2:00 p.m. a 8:00 p.m. de lunes a domingo, y fue seleccionado para adecuarse a las horas libres de la mayoría de los estudiantes.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en en inglés), plantea que toda forma de violencia en las escuelas es una vulneración de varios derechos de la infancia, entre ellos el derecho a la educación y a la protección. Estos derechos resultan especialmente dañados en el caso de las víctimas, pero también pueden verse perjudicados de diferentes formas en el caso de los agresores y los testigos. Ningún niño o niña puede desarrollarse adecuadamente en un entorno donde se toleran las agresiones.
El bullying puede surgir dentro de la escuela, pero no se limita al entorno escolar: puede prolongarse fuera de las horas lectivas, ya sea en el entorno del colegio, en el barrio o a través de dispositivos como móviles u ordenadores, produciéndose entonces ciberacoso, un tipo específico de bullying.
En la región de América Latina y el Caribe, el acoso escolar impide a niños, niñas y adolescentes que sufren estos maltratos ejercer sus derechos fundamentales y gozar de experiencias enriquecedoras de educación, interacción social, desarrollo y libre expresión de la personalidad, participación y a sentirse a salvo en la escuela como lugar desde donde es posible construir sociedades más justas y pacíficas, plantea la Unicef.
El silencio de las víctimas, de los testigo y los docentes ha contribuido al desconocimiento de la magnitud del problema.

El acoso escolar o 'bullying' (termino en inglés), es un fenómeno común en los entornos escolares de nuestros países de la América Latina y el Caribe, que afecta por igual a niñas, niños y adolescentes sin distinción de edad, etnia o nivel socioeconómico. Richard Bonilla
Tanto el dinero en efectivo como las tarjetas de débito y crédito físicas están quedando a un lado frente a la creciente adopción de aplicaciones móviles que incorporan billeteras digitales en los teléfonos celulares y hasta en dispositivos wearable como los relojes inteligentes.
Al tener las credenciales de pago incorporadas en estos monederos digitales, muchas personas reemplazan el uso del efectivo y de las tarjetas físicas y pagan en las terminales o puntos de venta de los comercios a través del sistema sin contacto o pueden hacer transacciones totalmente electrónicas de comercio en línea.
El estudio de Inclusión Financiera y Digitalización del grupo financiero Credicorp de Perú y la encuestadora Ipsos que abarcó a 13 mil 473 personas en 8 países de la región como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Panamá, reveló que en 2022, la adopción de billeteras móviles pasó de 11% de los encuestados, a 26%.

Resalta que el crecimiento de esta tendencia ha sido mayor en países como Argentina, con el 52% de los usuarios que cuentan con este producto financiero tecnológico; seguido de Panamá, donde el 47% de los encuestados dijo que usan billeteras móviles frente al 33% en 2021; mientras que en Colombia y Perú, 46% y 34%, respondieron que sí están utilizando este método de pago, respectivamente.
“Estos resultados confirman una vez más el trabajo que se está desarrollando en Panamá en materia de inclusión financiera y digitalización, que se aceleró con mayor profundidad debido al impacto generado por la pandemia. Sin embargo, a pesar de este notable avance, aún existe una oportunidad de seguir impulsando la inclusión financiera en toda la región”, indicó Enrique Pasquel, gerente de Asuntos Corporativos de Credicorp en entrevista con La Prensa desde Perú.

Pasquel destaca que el crecimiento de los pagos digitales y de las billeteras móviles lleva a Panamá a ser uno de los países con mayor nivel de digitalización financiera, puesto que el 46% de las personas son usuarios intensivos de estos medios digitales, 11% de forma ocasional y 42% no los usan.
El país que está en el primer lugar es Argentina, con 52% de proporción de usuarios intensivos, mientras que hay más deficiencias en este indicador en Bolivia (71%), México (70%) y Perú (62%) donde presentan la mayor cantidad de usuarios no digitales, es decir, aquellas personas que no realizan transacciones financieras de forma digital.
“Panamá ha aumentado 8 puntos porcentuales respecto a la medición del año pasado en cuanto a la cantidad de usuarios que intensivamente hacen uso de plataformas digitales para acceder a los productos financieros. Entre las personas que emplean de forma intensiva estas herramientas digitales financieras, el 31% son hombres y 28% mujeres, aunque hay que destacar que se ha visto en el último año un avance particularmente rápido entre la adopción de estas herramientas entre las mujeres”, destacó Pasquel.

Indica que la educación financiera y el acceso a mayor información sobre las ventajas de las herramientas digitales para pagar, recibir dinero, y ahorrar, es otro factor que incide en que se incremente el uso de las billeteras móviles y de las aplicaciones. “Las plataformas reducen el costo de las personas para acceder a productos financieros, porque antes tenían que trasladarse a una oficina bancaria y el acceso era limitado, pero hoy en día, la gran mayoría de los servicios financieros, tanto bancarios como de seguros, se pueden solicitar y tener al alcance en la palma de la mano literalmente con los celulares”, precisa el experto de Credicorp Perú.
Más opciones de pago
Los bancos con sus aplicaciones móviles tienen billeteras digitales y herramientas de pagos móviles, además, la semana pasada fue habilitada en Panamá, la opción de la billetera digital de Apple Pay, con la cual, varios bancos permiten que sus tarjetas puedan incorporarse para pagar mediante teléfonos como iPhone y relojes inteligentes de esa marca. La semana pasada algunos usuarios mostraron en redes sociales que pudieron pagar, por ejemplo, en estaciones de gasolina colocando el reloj o teléfono con la credencial de pago digitalizada y cifrada a través de un token para resguardar su seguridad, en el Wallet de Apple, frente al punto de venta del establecimiento.
Y es que los pagos con billeteras móviles y aplicaciones son aceptados en muchos comercios y sitios de servicios, incluso se puede enviar remesas al extranjero en línea.
Según el estudio, a nivel de los 8 países, la adopción de las billeteras digitales es mayor entre las personas de 18 años a 25 años, con 36%; y las de 26 años a 42 años, representan el 32%; mientras que los usuarios entre los 43 años a 59 años, agrupan al 21% de los usuarios que utilizan estas herramientas financieras digitales. En cambio, entre los usuarios con 60 años o más, solo el 6% tiene estas credenciales de pago digitales.
Por ocupación se percibe que el 35% de los estudiantes adoptan las billeteras digitales, seguido de los trabajadores dependientes 33%, mientras que en menor medida los jubilados (9%), los desempleados (13%) y las amas de casa representa el 15%.
“Un vendedor ambulante que tenga una billetera móvil puede tener más seguridad a la hora de realizar su actividad y agilizar las transacciones”, acota Pasquel.

La alta penetración de internet móvil es parte de la explicación por la cual las personas optan por descargar las aplicaciones de los bancos y las billeteras digitales para pagar productos y servicios, ahorrar, enviar dinero o administrar sus operaciones financieras (pago de hipotecas o solicitudes de servicios por banca en línea).
Los medios de pago más utilizados por las personas para hacer transferencias es en primer lugar las billeteras móviles (31% de los usuarios encuestados), banca por internet (26%), puntos de atención de una entidad financiera (30%) y 8% dijo que a través de empresas de envío de dinero como Western Union y Moneygram.
El pago de productos y servicios por las aplicaciones de banca móvil es otra tendencia en crecimiento. En promedio, el 16% de los usuarios en los 8 países estudiados usan las apps de sus bancos para pagar, ocupando Chile, el primer sitio con 29% de los usuarios; Ecuador, 18%; y en Panamá, con el 14%.
Pasquel indica que los pagos cotidianos en supermercados, tiendas en los barrios, pago de servicio, incluso el pago de la tarifa de transporte, se está haciendo a través de pagos móviles y billeteras digitales. En Panamá, por ejemplo, se puede pagar sin contacto con billeteras móviles la tarifa del Metro.
Otro canal de pagos es la banca por internet, es decir, el acceso a la web de las entidades financieras. Este sistema es utilizado por el 11% de los participantes del estudio de la firma Credicorp de Perú, con la mayor proporción presente en Panamá (21%) y la menor en México (6%). Al igual que con la banca móvil, el uso de este servicio se ha visto reducido en comparación con el 2021.

Los usuarios pueden tener las credenciales de pago hasta en relojes inteligentes. Pexels.com