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La prueba de resistencia al riesgo climático del sector financiero destaca la necesidad urgente de contar con datos precisos sobre ESG

El Banco Central Europeo (BCE) llevó a cabo su primera prueba de resistencia al riesgo climático durante la primera mitad de 2022; esta se había diseñado para estudiar el nivel de preparación de los bancos europeos para resistir los efectos económicos del cambio climático.

La prueba, que fue descrita por el BCE como «un ejercicio de aprendizaje sin precedentes», también tiene como objetivo ayudar al BCE a identificar cualquier punto débil en la regulación de la UE y ayudar al desarrollo de buenas prácticas para el enfoque del sector financiero en la gestión de los riesgos relacionados con el clima. Una razón clave para este ejercicio fue «mejorar la disponibilidad y la calidad de los datos, y permitir que los supervisores comprendan mejor los marcos de prueba de resistencia que utilizan los bancos para medir el riesgo climático».

Los resultados de la prueba de resistencia al riesgo climático del BCE, publicados recientemente, tendrán efectos considerables no solo en las instituciones financieras, sino también en los clientes que desean obtener crédito y financiación de inversiones.

¿Cuáles son los riesgos climáticos a los que están expuestos los bancos?

El sector financiero está muy expuesto al riesgo climático en dos frentes, principalmente. En primer lugar, se enfrentan a los riesgos físicos del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Algunos ejemplos de estos riesgos son los fenómenos meteorológicos extremos que pueden destruir físicamente los activos y alterar las cadenas de suministro, así como provocar cambios permanentes a largo plazo, como el aumento de los niveles del mar y la alteración de los modelos climáticos.

En segundo lugar, encontramos los riesgos de la transición, asociados a los cambios emprendidos por gobiernos, sectores y consumidores en respuesta al cambio climático. Algunos ejemplos de estos son el aumento de normativas específicas, la transición a fuentes de combustible alternativas y los cambios en el consumo público de bienes y servicios.

Ambos factores pueden afectar a la salud de las inversiones, a la sostenibilidad de los beneficios y a la estabilidad de los mercados financieros. Si no se identifican con precisión los riesgos climáticos y se establecen estrategias de gestión y moderación, se producirán importantes alteraciones financieras y económicas. El objetivo de la prueba de resistencia al riesgo climático del BCE es comprender hasta qué punto los bancos conocen el riesgo climático asociado a su sector.

Estructura de la prueba de resistencia al riesgo climático del BCE

La prueba de resistencia al riesgo climático tiene tres módulos distintos. El primero es un cuestionario cualitativo general para evaluar la forma en que los bancos están adquiriendo capacidades de gestión del riesgo climático y el nivel de madurez de su enfoque.

El segundo módulo es un análisis comparativo entre homólogos; este compara los bancos basándose en un conjunto común de parámetros de riesgo climático, como su dependencia de los ingresos de los sectores con un uso intensivo de carbono y el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero que financian. El BCE afirma que este segundo módulo «proporcionará una aproximación indicativa de la sostenibilidad de los modelos de negocio de los bancos y del grado de exposición de estos a las empresas generadoras de más emisiones». Claramente, para responder a este módulo, los bancos deben conocer en detalle la generación de emisiones de las empresas a las que financian, lo que significa que esas organizaciones deben, como mínimo, poder ofrecer datos completos de GEI.

El tercer módulo es una «prueba de resistencia ascendente» que examina el nivel de preparación de los bancos ante los riesgos físicos y de la transición descritos más arriba. Este analiza los efectos potenciales que tendrían los fenómenos meteorológicos extremos si se produjeran en los próximos 12 meses, el efecto de un cambio rápido en los precios del carbón si se produjera en los próximos tres años, y cómo responderían los bancos a diferentes escenarios de transición en los próximos 30 años.

Se pidió a los bancos que se plantearan tres escenarios: una transición «ordenada» (el mejor caso, en el que tanto los riesgos físicos como los de transición siguen en el nivel más bajo); un escenario de transición «desordenada» o «tardía», con costes elevados, y, por último, un «escenario de inacción», en el que el cambio climático acarree efectos físicos graves.

Los resultados de la prueba de resistencia al riesgo climático del BCE: el delta de datos es clave

Durante la fase de preparación de la prueba se puso de manifiesto que los bancos no disponen actualmente de todos los datos que exige el BCE.

Como medida provisional, para complementar su propia información tuvieron que recurrir a una combinación de datos de acceso público, proveedores de datos de terceros y valores aproximados. KPMG informó de que, «en febrero de 2022, la proporción de datos reales sobre las emisiones de GEI de alcance 1 y 2 recopilados hasta la fecha seguía siendo inferior al 40 % de media, y la disponibilidad de las calificaciones reales de EPC era inferior al 30 % para la mitad de los bancos».

Este problema se puso de manifiesto cuando se publicaron los resultados de la prueba de resistencia al riesgo climático. El BCE concluyó que «los bancos no han integrado suficientemente el riesgo climático en sus marcos de pruebas de resistencia».

El presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria, afirmó: «Los bancos de la zona del euro deben redoblar lo antes posible sus acciones para medir y enfrentarse al riesgo climático; deben eliminar sus actuales lagunas de datos y adoptar las prácticas recomendadas que ya existen en el sector».

El informe concluyó que «los bancos deben lograr un aumento del compromiso de sus clientes para obtener datos más precisos sobre sus planes de transición», resaltando que «esta es una condición para que los bancos puedan calibrar y gestionar su exposición a los riesgos climáticos en el futuro».

En términos monetarios, según el Financial Times el BCE calculó que los bancos se enfrentan actualmente a pérdidas de 70.000 millones de euros en un escenario de inacción climática, y subrayó la urgencia de desarrollar estrategias de gestión de riesgos en consonancia con el potencial nivel de los efectos.

¿Qué implica esto para los clientes que buscan financiación?

Se prevé que todos los bancos que participan en la prueba tomen medidas en función de los comentarios que hayan recibido, y que el BCE publique un conjunto de prácticas recomendadas en el último trimestre de 2022.

Según los resultados de la prueba, parece seguro que a las organizaciones que no pueden proporcionar datos fiables y completos sobre sus emisiones de GEI les resultará más difícil obtener crédito comercial y financiación para sus inversiones. A medida que se intensifique la atención a este problema, las instituciones financieras requerirán información cada vez más detallada sobre la madurez del rendimiento de ESG de las empresas y sus planes de descarbonización para proteger su negocio y reducir su exposición al riesgo climático.

Uno de los mecanismos probables para ello serán los requisitos de información, como la iniciativa Task Force on Climate-related Disclosure (Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima o TCFD) del Financial Standards Board (Consejo de Estabilidad Financiera). Esta se ha diseñado específicamente para crear un marco de información claro y coherente que ayude a las partes interesadas, como los bancos y los inversores, a comprender y comparar los activos relacionados con el carbono.

Actualmente, las empresas comerciales que cotizan en bolsa, las grandes empresas privadas y las instituciones del sector financiero en el Reino Unido están obligadas a cumplir los requisitos de la TCFD, y es probable que esto se amplíe a otras organizaciones a largo plazo. En Europa, la adopción de la Directiva sobre la presentación de informes de sostenibilidad empresarial y diligencia debida empezará a aplicarse por fases a partir de 2024 y exigirá a todas las empresas (coticen o no en bolsa) con 250 o más empleados y 40 millones de euros de facturación o más que publiquen cada año el efecto de sus actividades y cadenas de suministro en el medioambiente y los ciudadanos.

Cómo prepararse para la presentación obligatoria de informes de ESG

El cambio a la obligatoriedad de las divulgaciones sobre ESG significa que las organizaciones deben actuar ya para estar preparadas. El cumplimiento de los requisitos implica un enfoque empresarial integral, con cambios culturales e inversión en los empleados, los procesos y la tecnología.

Algunas áreas a las que se debe prestar atención son la garantía de un liderazgo sólido, la identificación de los objetivos relevantes, la comprensión de los marcos clave, la creación de una recopilación fiable de datos, el uso de la tecnología y el desarrollo de una potente capacidad de generación de informes.

Para obtener más información sobre cómo prepararse para las divulgaciones obligatorias de ESG, lea la guía de Diligent «Seis componentes fundamentales de un programa de ESG maduro».

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Informe global de Diligent sobre diversidad en los consejos de administración

En un artículo anterior Ana Plaza nos hablaba en este blog del perfil del consejero. Pero, ¿cuál es la situación a nivel de diversidad en los consejos de administración en el año 2022 a nivel global? La respuesta a esa pregunta varía en función de hacia qué parte del mundo se mire. Y a qué aspecto de la diversidad.

Diligent realizó recientemente un estudio de los consejos de administración usando datos propios y de terceros, y consultando a directivos por todo el mundo. Se analizaron datos relacionados con el género, la raza, orientación sexual, edad y diversidad en los consejos. También se exploraron distintos aspectos relacionados con la diversidad. Por ejemplo, cuando los consejos cuentan con más consejeras suelen diversificar múltiples características del consejo al mismo tiempo.

Incluimos debajo datos destacados del informe de Diligent Board Diversity Gaps.

 

Aumenta la demanda de habilidades para gestionar la diversidad

¿Cuáles son los aspectos más importantes de la diversidad del consejo a día de hoy?

La habilidad de poder analizar puntos de vista desde distintas perspectivas, según la investigación de Diligent. Casi la mitad (48%) de los directivos están buscando complementar un área concreta profesional a la hora de seleccionar a un nuevo consejero, en lugar de buscar a propósito a un candidato en base a raza, género o edad (solo el 15%). Además, un 46% de los nuevos directivos en 2022 se unen a sus empresas con una trayectoria distinta a la del CEO, CFO o COO.

Las directoras son más propensas a aportar habilidades en áreas como tecnología, asuntos jurídicos y sostenibilidad. De hecho, el triple de directoras tienen habilidades profesionales en ESG en comparación a los directores.

 

El progreso en la diversidad de género varia según la región

La diversidad de género ha aumentado en los últimos años. Ahora un 27% de los puestos del consejo están ocupados por mujeres. Entre los catalistas de esta situación se incluye la regulación, legislación y cuotas de género, como por ejemplo del 40% en Francia.

Sin embargo, este asunto se complica cuando se analiza en detalle. Mientras que los consejos tienen un 31% de representación femenina en empresas europeas y el Reino Unido, este dato es solo del 14% en Asia. También hay grandes variaciones entre países. Por ejemplo, en países como Suecia y Francia hay casi un 40% de representación femenina en los consejos, comparado con menos del 25% en Grecia o Luxemburgo. El caso de la India es atípico en Asia, puesto que las ejecutivas indias ocupan un 18% de los puestos del consejo, y en un 70% de las 50 empresas indias más grandes hay 2 o 3 directoras.

También encontramos tendencias opuestas, con un descenso de participación femenina en consejos de administración en Canadá representando un 41% en mayo del 2022, en comparación al 45% en 2021. Al otro lado del mundo, los Emiratos Árabes Unidos aumentaron la presencia de directoras del 3.5% en el año 2020 al 8.9% en 2022.

También hay que considerar la situación de ejecutivas ocupando varias funciones dentro de los consejos. Por ejemplo, en Australia las directoras tienen un 30% de todos los puestos del consejo, con un aumento del 5% desde el año 2019. Sin embargo seleccionan a las mismas consejeras para ocupar puestos de responsabilidad con un 42% de ellas presentes en 3 o más consejos, comparado solo con un 18% de los directores acaparando tantos puestos.

En general, las predicciones en materia de diversidad de los consejos de administración parecen avanzar lentamente. Al ritmo actual, se estima que los consejos en Europa no alcanzarán un 40% de representación femenina requerida por la Comisión Europea. No obstante, los consejos están desarrollando políticas de diversificación de género más rápidamente que otras áreas del liderazgo ejecutivo. En 668 empresas europeas cotizadas las mujeres ocupan solo el 19% de los cargos de liderazgo ejecutivo y solo un 7% de las mujeres son CEOs.

 

Conexiones emergentes a nivel de género, edad, permanencia y habilidades

Mientras que la permanencia de los cargos de los consejos de administración ha aumentado desde el año 2019 tanto para hombres y mujeres, son las mujeres las que suelen tener un periodo de permanencia inferior en sus cargos del consejo.

¿Por qué sucede esto? Las consejeras suelen ser más frecuentemente consejeras no ejecutivas o independientes (84%) en comparación con los hombres (59%). Los hombres suelen ascender a una posición ejecutiva del consejo desde un cargo directivo de la empresa, mientras que las mujeres consejeras suelen unirse al consejo desde fuera de la empresa.

La investigación de Diligent también reveló interesantes conexiones a nivel de edad y habilidades. Japón cuenta con los directivos de más avanzada edad dado que más del 50% tienen entre 65-70 años. La mayoría de ellos tienen habilidades financieras, y muy pocos son expertos en tecnología o sostenibilidad.

Malasia y Singapur cuenta con personas de edad más joven dado que 1 de cada 3 empresas en esos países tienen 2 o más directores menores de 50 años. Casi todos ellos tienen experiencia en gestión empresarial, contabilidad y asuntos jurídicos. En algunos consejos se incluyen también expertos en tecnología, banca de inversión, fusiones y adquisiciones, relaciones públicas, recursos humanos y gestión de riesgos.

 

Lento progreso en diversidad de razas y etnias

La diversidad de razas y etnias en consejos del índice S&P 500 aumentó solo un 1% entre 2021 y 2022. Entre el 22% de directores de estas razas y etnias se encuentra la siguiente distribución:

  • 11% son negros / africanos americanos
  • 5% son hispanos
  • 6% son asiáticos
  • Menos del 1% son indios americanos / nativos de Alaska, Hawaii o multirraciales.

Sin embargo, hay algunas áreas de progreso. Un 31% del índice Fortune 1000 companies tienen un director hispano, lo que representa un 15% más que hace una década. Aproximadamente un 90% de las empresas del índice FTSE 100 tienen, por lo menos, un consejero de una raza o grupo étnico de escasa representación.

 

Datos limitados al respecto de la comunidad LGBTQ+

Para concluir, es complejo comprender la situación de la diversidad LGBTQ+ en los consejos porque hay muy pocos datos al respecto fuera de los EE.UU. Esto puede deberse a diferencias por territorios a la hora de reconocer e identificar datos de estatus LGBTQ+, retos a nivel de políticas de privacidad para identificar a este colectivo, además del estigma y diferencias culturales al respecto de la aceptación de la comunidad LGBTQ+ en otros países.

En el índice Fortune 500 companies, los miembros de la comunidad LGBTQ+ ocupan solo 26 de 5.670 (0.5%) de los puestos de los consejos de administración — con varios puestos ocupados por la misma persona. Y solo 23 empresas tienen políticas inclusivas a nivel del consejo. Por otro lado, el dato casi aumentó el doble desde el año 2021 al 2022.

Conoce todos los detalles y descarga ahora el informe: Board Diversity Gaps.

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La gestión de los riesgos desde el Consejo

La economía mundial se enfrenta a enormes desafíos. A los impactos de la pandemia y la guerra en Ucrania se une una inestabilidad económica que ha hecho temblar los mercados financieros, ha disparado la inflación y nos amenaza con entrar en recesión. Todo ello tiene repercusiones de gran calado a nivel empresarial. Desde el Consejo de Administración es necesario llevar a cabo una identificación y monitorización del impacto que todos los riesgos pueden tener en la empresa.

 

Con motivo de la IV Jornada Anual del Club de Consejeros de ESADE, con el apoyo y patrocinio de Diligent, pudimos asistir a interesantes ponencias y mesas de debate sobre la gestión de riesgos desde el Consejo, contando con la opinión de expertos y consejeros. Estas son algunas de las principales ideas que se analizaron.

 

Geopolítica y macroeconomía

Las grandes cuestiones que mueven la geopolítica tienen un impacto directo en nuestra economía y en nuestras vidas. Analizamos los principales acontecimientos y cómo influyen en la cadena de suministros, en la política monetaria, las relaciones internacionales y la dependencia de terceros.

Desde el Consejo es necesario considerar todos estos factores a tres niveles: a corto plazo, realizando una adecuada gestión de crisis, a medio plazo contando con un mapa de riesgos que se encuentre actualizado, que sea dinámico y global, y a largo plazo revisando la estrategia de la compañía, que definirá el apetito al riesgo que estamos dispuestos a asumir para garantizar la estabilidad.

 

Ciberseguridad

El riesgo de Ciberseguridad ya ocupa el primer puesto en la mayor parte de los rankings. Sin duda es un riesgo permanente y creciente, que puede ocasionar graves pérdidas económicas y daños reputacionales. En una sociedad digitalizada, donde los datos se han convertido en parte de la economía, estamos sujetos a una mayor probabilidad de ocurrencia debido al incremento de la criminalidad.

El Consejo debe contar con una estrategia Ciber que sea sostenible en el tiempo y que tenga carácter global. No se trata únicamente de la tecnología, debe estar integrada en el diseño de todos los procesos. Se trata de un asunto de largo plazo que debería formar parte de la agenda de los Consejos de forma continua.

 

Gestión del talento

Nos enfrentamos a una escasez de personal cualificado generalizada, de ahí la necesidad de gestionar el talento de forma diferenciada y cuidarlo muy bien. Ello implica un cambio cultural, adaptado a las nuevas formas de trabajar y que refleje las características del talento disponible, cada vez más exigente.

El Consejo, a través de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones, debe aprobar las principales políticas y estar al día de los acontecimientos en esta materia. Asuntos como la pérdida de talento senior, la dificultad de retener talento joven, incentivos adaptados a la estrategia, temas de diversidad e inclusión, han pasado a ocupar la agenda de la CNR en todas las empresas.

 

Cambio Climático

La incorporación de objetivos cero emisiones, en línea con los objetivos de los Acuerdos de París, implica hacer cambios en cadenas de producción, fuentes de energía y formas de actuar. El Consejo debe velar por la integración de la sostenibilidad en el negocio, sin caer en el greenwashing. Resulta imperativo empezar con una buena gobernanza, tener una estrategia clara y comunicarla bien. A continuación, será necesario establecer objetivos concretos, medirlos e identificar indicadores clave para su seguimiento. Por último, incorporarlos a los incentivos del personal clave y construir un sistema de reporting sistemático, integro y representativo, al que dar seguimiento.

 

Los últimos años nos han demostrado que riesgos que considerábamos altamente improbables y ni siquiera teníamos en el Mapa de riesgos pueden suceder e impactarnos. Vivimos en un estado de crisis permanente y debemos estar preparados para ello. Por eso, la labor de todos los Consejeros, junto al equipo directivo, de identificación, análisis y seguimiento continuo de los riesgos se ha convertido en una de sus principales tareas. Ser conscientes de  cuáles son estos riesgos y cómo afrontarlos es clave para que la empresa pueda seguir desarrollando su negocio en un entorno de estabilidad y sostenibilidad.

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Fidelizar al consumidor con el plan de sostenibilidad

La mayoría de las empresas han definido un plan de sostenibilidad en los últimos tiempos. Algunas de esas organizaciones han trazado esa hoja de ruta sostenible empujadas por la regulación o por el mayor escrutinio de los accionistas sobre este tema. Sin embargo, más allá de los requerimientos normativos, resulta pertinente señalar que los planes de sostenibilidad son una de las maneras más persuasivas, y conectadas son la sensibilidad del gran público, de fidelizar a los consumidores de este siglo. En este artículo explicamos los porqués y se apunta también el valor de las herramientas que contribuyen a cuantificar los avances en el ámbito ESG, lo que permitirá dotar de una mayor consistencia al relato que ponga en valor el plan de sostenibilidad elaborado por su organización, lo que robustecerá la relación con sus grupos de interés y fortalecerá su reputación corporativa.

 

Por qué la sostenibilidad es el valor más característico de nuestro tiempo 

Cuando hablamos de sostenibilidad nos referimos a articular un crecimiento lo más armonioso y cuidadoso posible con el medio ambiente, de largo aliento, que preserve la biodiversidad en el planeta y con ella los factores que dan equilibrio y continuidad a la vida dentro de ella. También aludimos a la necesidad de hacer palpables y visibles la igualdad y la prosperidad en todas las franjas de la población humana, con independencia del lugar en el que las personas y las comunidades estén radicadas.

Estas coordenadas son tan importantes, la mayoría de las personas las sienten como tan esenciales, que un dato ilustra su relevancia: el 73% de los consumidores de todo el mundo estaría dispuesto a cambiar sus hábitos de consumo para reducir su impacto en el medio ambiente, según un estudio elaborado por The Nielsen Company, una compañía neerlandesa-estadounidense especializada en marketing y estudio de los patrones de comportamiento de los consumidores, en 2019.

El fomento de un plan de sostenibilidad también está avalado y reconocido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS. Naciones Unidas, 2015). En esa dirección, se registra un creciente compromiso y preocupación ciudadana, que se expresa en una mayor responsabilidad climática y social. Una de las maneras en las que se expresa esta sensibilidad se traduce en la manera de comprar y consumir los productos y servicios. En esta sintonía, un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), elaborado en 2018 en España, señalaba que el 73% de los españoles ya toma decisiones de consumo por motivos éticos o sostenibilidad.

 

Cuál es el valor añadido que genera un plan de sostenibilidad confiable 

El valor que añade la sostenibilidad a la marca es incremental. Es decir, agrega valor a su organización desde un punto de vista integral y progresivamente exponencial en el tiempo: fortaleciendo su faceta funcional (optimizando su cadena de logística y contribuyendo a una huella neutra de carbono en el consumo de su desempeño energético), reputacional (contribuye a la buena imagen de su organización), engagement (fortalece el vínculo emocional con sus clientes y grupos de interés) y financiera (como consecuencia de ese círculo virtuoso, se ha constatado que una empresa con un plan de sostenibilidad consistente incrementa a escala su rendimiento y sus ingresos).

 

Algunos ejemplos que constatan las ventajas de un plan de sostenibilidad

Una de las preocupaciones pujantes entre los consumidores se sustenta en conocer y contextualizar el origen de la elaboración de los productos que consumen. Esa tendencia se alimenta de las recientes críticas a multinacionales que deslocalizan la producción y la trasladan a regiones donde se ponderan factores como el pago de un salario bastante inferior al lugar de origen, abaratando así la mano de obra. En esta dirección, se cuestionan y analizan las fases de logística y distribución, que generan un impacto directo en la emisión de carbono a la atmósfera. En estas regiones, donde a menudo se produce la esquilmación y la sobreexplotación de recursos y trabajadores, las regulaciones suelen ser muy débiles, lo que se traduce en pocos incentivos para reducir las emisiones (Grant, Trautrims, & Wong, 2015).

También se ha estudiado que hay una correlación positiva entre proveedores cuya producción es responsable, con un efecto positivo en el desempeño social, económico y ambiental de una compañía (Kumar & Rahman, 2016). Además, para combatir la generación de residuos, se están haciendo esfuerzos para orientar el sistema de producción a maneras más eficientes. De este modo, se aspira a optimizar el uso de materias primas para conseguir una producción más sostenible (Emmett & Sood, 2010).

En tercer lugar, otro de los elementos clave a analizar es el packaging, uno de los factores más significativos de la sostenibilidad empresarial y, en consonancia, un elemento crucial para el brand equity. Como Aaker (1996) defiende, el packaging tiene una gran influencia en la identidad de una marca. Si quiere profundizar en más efectos positivos de estas tendencias que ofrece un plan sostenible, le invitamos a repasar este estudio elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Comillas.

 

Las zapatillas Veja o cómo poner de acuerdo el prestigio y la sostenibilidad 

Las deportivas Veja son un tipo de calzado deportivo generado por una empresa francesa que produce estás zapatillas en Brasil a partir de unos altos estándares de cuidado medioambiental y compromiso social, lo que le ha granjeado muchas admiraciones en el ámbito empresarial y simpatías y compras en el ámbito de los consumidores. Hasta el punto de que se han convertido en objeto de deseo de la realeza y famosos de toda índole, como se explica con detalle en esta información confeccionada por el Diario El Pais.

El propósito de esta marca gala con proyección brasileña (veja quiere decir “mira” en portugués) se sustenta en el comercio justo (un sistema comercial solidario y alternativo al convencional, que aspira al desarrollo de los pueblos y una distribución más ecuánime de los recursos a escala planetaria) y la ecología.  Un dato explica el tipo de filosofía y procedimientos que explican su proyecto: crearon una fábrica en Porto Alegre que “respeta las reglas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, aún conociendo la información de que en China, por ejemplo, les habría costado cuatro veces menos confeccionar ese calzado.

Una aspiración que funciona también en el entorno desarrollado. Como demuestra el hecho de que contactaran con Ares, una organización francesa especializada en la reinserción laboral de personas sin techo o con discapacidad, para desarrollar en las afueras de París su planta de distribución. Una de las mejores ‘embajadoras’ de estas deportivas ha resultado ser Meghan Markle, la famosa duquesa de Sussex, que lució un modelo de estas zapatillas en un viaje de la familia real británica a Australia, generando ventas millonarias de ese tipo de deportiva. También son muy estimables los esfuerzos de esta marca de zapatillas franco-btasileñas por preservar la selva amazónica con una cadena de suministro altamente resieliente y respetuosa con el medio ambiente, como marca la necesidad y tendencia global en las cadenas logísticas hacia las que nos dirigimos.

 

Instrumentos que den indicadores ESG para construir un relato verídico y atrayente

En síntesis, los Consejos de Administración deben tener en cuenta cómo posicionan su plan de sostenibilidad y también cómo publican y divulgan los resultados derivados de esa estrategia de sostenibilidad. En ese sentido, es importante que los progresos sean medibles y claros para sus consumidores.

Así podrá conformar una narrativa corporativa más consistente, mejor sintonizada con el espíritu de nuestro tiempo, acreditando con la coherencia entre su propósito, su plan de sostenibilidad y sus acciones, lo que en último término repercutirá en hacer más atractivos y deseables sus productos y servicios, poniendo de acuerdo su propuesta de valor en el mercado y su impacto ESG, factores esenciales para garantizar la viabilidad y la prosperidad de su organización en el medio y largo plazo.

 

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Incentivar la sostenibilidad en la remuneración de los directivos

En este artículo se explican las claves que posibilitan que los comités de remuneración pueden marcar objetivos vinculados con la adopción de estrategias de ESG. El reportaje se fundamenta, por un lado, en la visión e ideas de uno de los mayores expertos mundiales en la materia, Shai Ganu, referente a escala planetaria en la confección de estímulos salariales de Willis Towers Watson. Además, se describen los principios que articulan un correcto funcionamiento de los comités de retribución, de acuerdo al criterio de la firma de consultoría PWC, que establece las políticas retributivas como una de las bases de los planes de sostenibilidad de las empresas.

 

Bases de la compensación de los directivos y el gobierno corporativo

Shai Ganu es el líder mundial de Willis Towers Watson en lo referido a la compensación salarial de los directivos y el gobierno corporativo. El pasado 4 de mayo de 2022, Kira Cicarelli entrevistó a Shai Ganu en un podcast en inglés que fue publicado en esta página, donde se aportan coordenadas de valor para conocer más sobre el entrevistado.

Ganu nos aporta una visión amplia e ideas prácticas para alinear la adopción de estrategias de ESG a la retribución del Consejo de Administración de las empresas, con el objetivo de que ese binomio entre sostenibilidad y remuneración se asuma de manera prioritaria. Entre sus fundamentos, Ganu recomienda empezar con la estrategia de negocio, dado que las organizaciones que alinean sus planes de incentivos y ESG utilizarán esa clase de objetivos como un factor dinamizador de su estrategia de negocio.

En segundo lugar, considerar un abanico de opciones, dado que ayuda a desmenuzar el proceso en pasos más pequeños. A la hora de alinear las métricas de ESG al plan de negocio de la empresa, se pueden empezar a definir dichas métricas a distintos niveles de los objetivos corporativos, sea por áreas geográficas o por áreas de las distintas funciones del negocio.

En tercer lugar, recomienda pensar en el largo plazo. En ese sentido, es habitual que estos planes de sostenibilidad con estrategias de ESG puedan llevarse a cabo en un periodo de 5 a 10 años. En esa línea, un ejemplo conocido es el Plan del Objetivo Climático para 2030 de la Unión Europea, que establece un periodo de actuación de varios años para sus políticas ecológicas de reducción de emisiones de aquí al año 2030.

Shai Ganu nos indica que: “lo bello de este proceso alrededor de ESG es que está cambiando el modelo de incentivos. Hay muchísimo conocimiento alrededor de cómo alinear sostenibilidad y retribución de los ejecutivos”.

El experto de  Willis Towers Watson también nos explica que “los planes de retribución de ejecutivos ligados a objetivos de ESG van a evolucionar, dado que serán una prioridad en los próximos 5 años. ESG no es nada nuevo, pero su aplicación a la retribución está en boga ahora mismo entre los Consejos de Administración.”

 

Diferencias en los planes de sostenibilidad y remuneración de los incentivos en función del área geográfica

Shai Ganu aporta su opinión al respecto de cómo se han aplicado estos planes en distintos continentes. “Empezando por América del Norte, se ha priorizado la S de las políticas sociales, en particular con el surgimiento del movimiento Black Lives Matter. Las empresas han reaccionado muy bien con planes relacionados con la equidad en los salarios y en la representación de personas de distintas razas y géneros en los Consejos de Administración”.

Contrasta con lo sucedido en el resto del mundo, como detalla el propio Ganu: “En Europa el enfoque ha estado en la E de Environmental en inglés, medioambiental. Ahora mismo es casi de esperar que los planes de retribución de los consejos en Europa estén alineados con objetivos de descarbonización y en materia del clima. En las regiones de Asia-Pacífico, América Latina y África del Este, se enfocan más en la G de Governance en inglés, referente a las prácticas de buen gobierno, con nuevos códigos de gobernanza y efectividad de los Consejos de Administración¨.

En el capítulo de tendencias, el experto de Willis Towers Watson prevé que el enfoque medioambiental llegue a los Estados Unidos en los próximos 12-24 meses y asevera que: “eventualmente no será necesaria la inclusión de este tipo de métricas en los planes de incentivos que armonizan sostenibilidad y retribución. Será parte del trabajo del consejero delegado la implementación de los objetivos ESG en el día a día de la organización que se dará por hecho, en lugar de ofrecer incentivos por la consecución de dichos objetivos.”

 

Retos y premios por la consecución de objetivos ESG

Muchos Comités de Remuneración se encuentran centrados en incluir los objetivos ESG, en particular los de sostenibilidad, en los planes de retribución de los ejecutivos de sus empresas. Esta tendencia se debe a que piensan que es más difícil medir y alcanzar los objetivos ESG en comparación con los objetivos financieros de su organización.

Ante ese dilema, Shai Ganu responde que: “hemos oído de todo. Que si los objetivos ESG son demasiado fáciles, que si son demasiado difíciles. Ambos argumentos son válidos. Cuando asesoramos a clientes tomamos la postura de que no es un ejercicio basado en cambiar la probabilidad de éxito sino que hay que analizar científicamente los distintos niveles de dificultad y esto se puede hacer gracias a modelos analíticos”.

El experto de Willis Towers Watson termina indicando que: “las métricas de ESG han evolucionado al inicio de la pandemia global. En los últimos años muchos Consejos de Administración y consejeros delegados han adoptado estas métricas de manera abierta. Y lo han hecho no porque sean fáciles de alcanzar, sino porque hay una obligación en los negocios a adoptarlas. No hay altruismo a nivel de ESG corporativo. Los ejecutivos aprecian los beneficios financieros y no financieros de definir de ejecutar una estrategia ESG, que liga sostenibilidad y remuneración¨.

 

4 claves de los comités de retribución para vincular objetivos de ESG

Para dar una visión distinta y complementaria a la entrevista a Shai Ganu, incluimos aquí las claves aportadas por la firma de consultoría PWC al respecto de cómo vincular objetivos de ESG a la retribución de los ejecutivos:

  1. Objetivos internos y externos. Se diferencia entre los objetivos internos que la empresa usa para medir su desempeño en políticas de ESG llevadas a cabo, en comparación a los objetivos externos de su impacto en políticas en el medioambiente, por ejemplo.
  2. KPIs individuales. Tratar de identificar esos KPIs a escala horizontal a través de todo el negocio y luego a título departamental para puntuar de forma correcta y rigurosa la consecución o no de dichos objetivos que serán compartidos de forma transparente dentro de la organización.
  3. Plan de incentivos a largo plazo y bonos anuales. Dado que las empresas cotizadas deben de reportar a sus accionistas los logros conseguidos en materia de ESG, es recomendable trazar objetivos concretos a un año vista, para poder comprobar su consecución. En un estudio de PWC, realizados a empresas británicas cotizadas del índice FTSE 100, se concluyó que: “el 55% de las medidas ESG vinculadas a la retribución estaban vinculadas al bonus, y el 50%, a los incentivos a largo plazo.”
  4. Apoya y escala los objetivos. Se insta a marcar distintas escalas de desempeño de la empresa y sus ejecutivos para alcanzar los objetivos ESG.

A modo de conclusión, como indicaba Shai Ganu en la entrevista, llegará un día en el que se dará por hecho de que los objetivos ESG son una parte integral de la estrategia empresarial. Hasta entonces, los planes de retribución de los ejecutivos, vinculados a sostenibilidad, seguirán ligados a la correcta implementación de la estrategia ESG de la organización.

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5 pasos para establecer estrategias ESG exitosas

La búsqueda de las mejores prácticas ambientales, sociales y de gobierno de una empresa ha pasado a jugar un papel central en el desarrollo empresarial durante los últimos años. Tanto es así que su implementación representa un imperativo estratégico. En este artículo, se detallan las pautas y factores principales que se deben tener en cuenta para que su organización incorpore una estrategia ESG consistente. También describimos cuáles son los ingredientes ESG primordiales, así como las claves que configuran una estrategia de alto impacto y largo aliento ESG, que posibilite un crecimiento empresarial integral de su organización, al tiempo que le permite sortear futuras crisis corporativas con una mayor resiliencia y adecuación a los criterios y requerimientos de sus grupos de interés.

Una hoja de ruta ESG confiable cotiza al alza en el ámbito corporativo. Esas estrategias ESG, bien optimizadas, permiten incrementar la eficiencia, minimizar los desechos y aminorar los costes. También permite construir vínculos más estrechos con la comunidad local, al tiempo que su empresa afina en la interacción con los clientes, proveedores y grupos interesados potenciales.

 

Los cinco pasos críticos que posibilitan el establecimiento de una estrategia ESG

1) Identifique cuáles son las mejores prácticas ESG. Se trata de localizar las referencias que aporten a su compañía el impulso que necesita. Por ejemplo, las empresas del sector energético se centran a menudo en cuál es su impacto ecológico. Se trata, en suma, de identificar a las empresas, equipos y profesionales que son líderes en la implementación de una estrategia ESG. A partir de ahí, a través del estudio de sus enfoques, puede incorporar algunos consejos valiosos para aplicarlos y adaptarlos a su negocio.

2) Consulte a sus grupos de interés. Hoy día los grupos de interés comprenden a una amplia variedad de actores estratégicos. En el ámbito interno, están los accionistas, los directivos y los trabajadores. En el plano externo, figuran los inversores, las entidades financieras, las organizaciones sociales, la comunidad local y los consumidores o clientes. Se trata de escudriñar los temas y asuntos que más valoran estos stakeholders, lo que le proporcionará una información muy útil para afinar en sus propias prioridades corporativas ESG.

3) Vincular con los profesionales adecuados, expandiendo una cultura activa de responsabilidad en la aplicación de las estrategias ESG. Para incorporar las estrategias ESG en acciones concretas de una manera integral, resulta esencial persuadir del valor de esas políticas a los profesionales que despliegan liderazgo en su entidad, ya sea en el Consejo de Administración o en el equipo directivo. En esa sintonía, trabaje de manera colaborativa con cada uno de los responsables de los departamentos que conforman su empresa. La idea es que los responsables de su compañía se involucren primero en la implementación activa de las estrategias ESG. A través de ese diálogo, de esa pedagogía, se consigue que esos profesionales y sus equipos se comprometan activamente, después, en el desarrollo de la estrategia ESG. Cuántas más complicidades construya en su negocio con este eje vertebrador, más posibilidades de éxito tendrán sus estrategias para hacer crecer y robustecer su organización en la faceta ESG.

4) Recopile los datos y pruebas de avance que necesite. Hablamos de un factor fundamental de una estrategia ESG. Si afina en los criterios (y las herramientas más adecuadas) para compilar los datos que necesita, podrá definir y medir más claramente los objetivos, logros y avances. El caso es establecer una estrategia ESG, y luego monitorear, informar y comunicar sus logros, lo que requiere de un enfoque estructurado y constante, que permite poner en valor el desempeño ESG de su entidad.

5) Medir y reelaborar las estrategias ESG de una manera dinámica. Ninguna estrategia empresarial es estática, lo que queda especialmente de relieve cuando hablamos de estrategias ESG. Esas reformulaciones vendrán definidas por razones tan diversas como imperativos externos, nuevas legislaciones o requisitos inversores, al tiempo que se procura incorporar las preocupaciones cambiantes de los grupos de interés.

En ese sentido, resulta pertinente señalar que la pandemia ha fortalecido la tendencia de las empresas para desarrollar proyectos y negocios sostenibles. La idea que subyace en esa corriente corporativa está clara: construir y posibilitar un tipo de economía más resistente y resiliente frente a los riesgos climáticos y ambientales. Para que estas estrategias ESG tomen cuerpo y generen las influencias anheladas en la faceta reputacional y comercial, los factores ESG deben convertirse en el eje vertebrador de la empresa.

 

La digitalización y los indicadores medioambientales

Si quiere fortalecer esa dirección en su organización, debe revisar la cadena de valor de su entidad y pesquisar en detalle cuáles son los riesgos más relevantes de la misma. En ese contexto de políticas ESG, muchas empresas están centradas en impulsar su transformación digital, lo que le permitirá contar con mayores posibilidades, flexibilidad operativa y garantías competitivas ante probables crisis futuras.

Valore así mismo cómo estructurar su transición a una economía baja en carbono, también de qué manera implementa o quiere incorporar las energías renovables, así como otros principios de eficiencia medioambiental, como el uso del agua, el desarrollo de la economía circular o el reciclaje de los residuos, entre otras acciones y tácticas

En el ámbito social, resulta primordial poner el foco en el fomento de la inclusión y la diversidad. En esa faceta, también resulta crucial velar por la integridad de la cadena de suministro, los salarios, la lucha contra la corrupción, así como la aplicación práctica y sistemática de los derechos humanos en su organización, entre otras facetas.

En síntesis, las estrategias ESG impulsadas desde su Consejo de Administración deben responder a una lógica cooperativa y transversal, con acciones integrales e intencionadas, en las que el reto es hacer partícipes y corresponsables a todos los departamentos de su organización de recursos humanos, medio ambiente, departamento financiero, marketing y logística para favorecer así la incorporación de ese enfoque ESG.

En ese sentido, le puede resultar de gran ayuda a la realización de auditorías internas.  Después, cuando fije sus metas de desarrollo de las estrategias ESG, necesitará instrumentos potentes y afinados que le permitan gestionar, reportar y divulgar los datos ESG. Gracias a esa información correctamente segmentada, podrá establecer una narrativa ESG coherente, bien articulada y atractiva para todos sus grupos de interés: desde los inversores a los accionistas, pasando por los proveedores y, claro, los clientes finales, cada vez más atentos y exigentes con los aspectos vinculados al cuidado ambiental, el desarrollo social y el buen gobierno corporativo de una empresa.

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El impacto Social de la empresa

La sociedad del siglo XXI está demandando una empresa mucho más comprometida con el planeta y con las personas. El papel de la empresa en la sociedad ha evolucionado en los últimos años hacia una filosofía que permita aunar los objetivos empresariales con la resolución de los retos actuales. Es por ello por lo que las empresas están promoviendo que su estrategia de negocio incluya el impacto positivo que pueden generar en la sociedad.

Este enfoque queda recogido en la “S” de los nuevos requerimientos ESG (medioambiental, social y buen gobierno) en el ámbito empresarial. Y además en la mayoría de los casos tiene su reflejo en la definición del Propósito de la empresa, que vincula el modelo de negocio con la capacidad de crear valor compartido para la sociedad.

La Agenda 2030 resalta el papel fundamental que juega el sector privado para tener éxito en el cumplimiento de sus objetivos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) pretenden emprender un nuevo camino que busca mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La búsqueda de los 17 ODS es una guía que ayuda a las empresas a identificar su impacto social en la sociedad.

La Taxonomía Europea, que busca orientar la financiación y la inversión hacia activos que sean sostenibles y contribuyan a alcanzar la neutralidad climática para 2050, también ha desarrollado una taxonomía de carácter social. La taxonomía social tiene un enfoque de protección de los derechos de las personas y se desarrolla entorno a tres ejes: los empleados, los consumidores y la sociedad en general.

Los empleados y la taxonomía social

Los empleados son el factor clave en la cadena de valor. La mejor contribución que puede hacer una empresa a la sociedad es la creación de empleo y la contribución a la protección social, así como el respeto de los derechos laborales y unas condiciones de trabajo dignas. Otro aspecto que debe ser considerado es el relativo a la formación, no solo de los empleados propios, sino de la comunidad que tiene a su alrededor. También deben ser valorados en este grupo todos los factores relativos a la equidad, diversidad e inclusión, incluyendo la adecuada representación de la mujer a todos los niveles, la no discriminación y la eliminación de la brecha salarial.

Los consumidores y el impacto social

Con respecto a los consumidores es necesario poner el foco en productos que sean saludables, duraderos, seguros y reparables, acabando de esta forma con algunas malas prácticas del pasado. Se incluyen en este grupo también las acciones de marketing responsable, con una publicidad no engañosa, que promueva derechos económicos y sociales básicos. Un apartado significativo hace referencia a la privacidad del usuario y la custodia de datos personales, promoviendo un uso responsable de los mismos. Y por último, poner en marcha mecanismos que faciliten el derecho de reclamación y atención al cliente.

La sociedad, tercer eje de la taxonomía social

En el bloque de sociedad en general se hace especial referencia a las comunidades que se vean afectadas directamente a lo largo de la cadena de valor de la empresa, y son de carácter más transversal como asegurar la mejora al acceso de las infraestructuras básicas como el transporte, las comunicaciones, la electricidad o los servicios financieros. Garantizar el acceso de las personas con discapacidad y su integración en la sociedad. Proteger y cuidar a la infancia, favoreciendo su desarrollo y educación. En definitiva, promoviendo un crecimiento que sea inclusivo y equitativo.

Las empresas han sabido recoger el guante y han incluido estos aspectos en su estrategia de negocio, hemos visto proliferar numerosas acciones dirigidas a cada uno de los colectivos anteriores. En el Estado de Información No Financiera (EINF) se describen con todo detalle cada uno de los elementos que conforman ese impacto social de las empresas. El EINF viene a incluir, junto a otros capítulos, lo que antes se conocía como la memoria de responsabilidad social. Afortunadamente ha evolucionado mucho y ya no se trata de una colección de fotos y premios recibidos, sino que incluye planes concretos, con líneas de acción y lo que es más importante KPIs, objetivos y evolución de los mismos.

Existen metodologías para medir y promover el impacto social de las empresas, promovidas por organizaciones como Forética o la Fundación Seres, que son una palanca más sobre la que incentivar el impacto en la sociedad. Y con carácter internacional algunos organismos como el Impact Reporting & Investment Standards (IRIS), Social and Human Capital Protocol elaborado por el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) o el London Benchmarking Group.

La incorporación de los aspectos ESG a la estrategia es un tema que se debate y se decide en el Consejo de Administración. La parte Social es muy significativa y el impacto que deja en la sociedad es clave para un crecimiento continuado y sostenible. Es responsabilidad de las empresas dejar huella y contribuir a mejorar la vida de sus empleados, sus clientes y todos aquellos que tienen a su alrededor a lo largo de la cadena de valor. Es responsabilidad del Consejo integrarlo en la estrategia de la empresa y hacer que ocurra.

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El sector energético y ESG

La transición energética se ha convertido en una oportunidad para las empresas del sector. En los últimos años, estas empresas han dado un giro en su modelo de negocio para potenciar su impacto social positivo en el entorno. Hoy en día, el 67% de las compañías españolas han desarrollado sus propias políticas de sostenibilidad para dar respuesta a las tendencias sociales y normativas, y el 57% afirma tener un Plan de Sostenibilidad en torno a los principios ESG (inversión socialmente responsable), tal y como se recoge en el estudio “La contribución del sector energético español a los nuevos objetivos sociales europeos”, elaborado por Fundación Naturgy junto con Deloitte. Además, para optimizar y rentabilizar ese cambio de modelo en el sector energético y ESG, se necesita una solución apropiada de ESG para medir esos avances, hacer más competitiva a su organización y crear una narrativa atractiva y satisfactoria para todos los stakeholders.

Breve historia y panorámica actual de la evolución del sector de la energía

Hace 800.000 años, nuestros ancestros aprendieron a producir el fuego, lo que le permitió disfrutar de una mayor calidad de vida en los duros inviernos, así como organizar a la tribu en torno a la lumbre (lo que favoreció la transmisión del conocimiento).

Fue en la edad post-moderna cuando eclosionó la Revolución Industrial, cuyo descubrimiento más relevante fue la máquina de vapor, ideada por James Watt, que se empleó en fábricas de telares, molinos de harina, destilerías, obras hidráulicas y talleres, además de mejorar el transporte marítimo, ferroviario y la generación de electricidad.

De 1780 a 1960, se empleó el carbón como principal fuente de energía del mundo. Entretanto, se articuló la industria petrolera, cuyos orígenes datan de 1870, y que conforma la principal industria de nuestro tiempo. Durante este tiempo, también ha jugado un papel protagónico la electricidad, cuyo uso se aprecia en objetos cotidianos tan relevantes como los electrodomésticos o los dispositivos electrónicos. Por su parte, la energía nuclear se fundamenta en el poder inagotable del átomo, aunque los accidentes de Chernobil (1986) y Fukushima (2011) han despertado numerosos recelos en torno a su uso. En el presente y horizonte inmediato, cobra gran fuerza el uso de las energías renovables.

Situación actual del sector de la energía

En el marco actual, desde un punto de vista estrictamente operativo, se podrían emplear combustibles fósiles de una manera bastante prolongada. Pero, como señala al semanario XL Semanal, Vaclav Smil, profesor emérito de Ciencias Ambientales de la Universidad de Monitoba, en Canadá: “si vamos hacia las renovables no es por falta de hidrocarburos, sino por frenar el calentamiento global”.

Se trata, en definitiva, de minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero. Como explican en Willstowerswatson, en España las claves de esta transición se están articulando en torno a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan para asegurar el acceso a una energía asequible, sostenible, segura y moderna para todas las personas. El caso es que las energías renovables están incrementando su relevancia de una manera formidable en el mix energético, tanto es así que del 31% que representaban las renovables del conjunto de energía consumida en nuestro país en 2016, se prevé que se pasará al 61% del uso de esta clase de energías en 2040. El sector se enfrentará pronto a un periodo de consolidación, en el que la energía solar y eólica congregarán la parte más sustancial de las inversiones.

En la Unión Europea, el objetivo es lograr la neutralidad climática de aquí a 2050. En un documento oficial de 2021, “Informes sobre el estado de la Unión de la Energía”, se constata que, por primera vez, en 2020 las energías renovables superaron a los combustibles fósiles como principal fuente de energía en 2020, lo que se traduce en que esta clase de energías generaron el 38% de la producción eléctrica de la Unión, frente al 37% que generaron los combustibles fósiles.

Claves que marcan un punto de inflexión en el ámbito ESG del sector energético

Las sanciones contra Rusia, en respuesta a la invasión de Ucrania por parte de la nación gobernada por Vladimir Putin, han puesto a las compañías de petróleo y gas en el centro del debate empresarial, en la medida en que estas corporaciones son actores estratégicos de primer orden en el desarrollo de la economía y el estado de bienestar a escala global.

El CEO de As You Sow, Andrew Behar, ha realizado un diagnóstico severo de las compañías energéticas que resisten a la reforma que vincula el sector energético y un plan ESG sólido: “Creo que la industria energética corre el riesgo de que muchas de estas empresas no sean viables”. El mensaje, en definitiva, de los analistas del sector energético y ESG está claro: las empresas de petróleo y gas deben adaptarse a un futuro definido por ESG.

Cómo lograr una perspectiva centrada en ESG en el sector energético

Las grandes compañías de petróleo y gas ya se han embarcado en la transición energético: lo que se refleja en la creación de nuevas empresas íntegramente centradas en las energías renovables y el uso de energía solar. Simultáneamente a este proceso, los activistas buscan una gestión prudente, particularmente en el área de riesgo. En este contexto, debe responder a preguntas como ¿cómo afectará el cambio climático a sus operaciones en todo el mundo? ¿qué pasivos potenciales acechan debido al impacto ambiental? ¿están equipados sus modelos de negocio para un futuro de cero emisiones netas?

Estrategias de implementación eficiente de políticas ESG en su organización

  • Recopile y agregue datos ESG de toda la organización, en una herramienta adecuada de ESG con capacidad para procesar, ordenar y presentar esa información de acuerdo al criterio, los intereses y necesidades de su organización
  • Realice seguimiento y análisis del grado de cumplimiento de los objetivos ESG
  • Monitoreo de los requerimientos y percepciones de los grupos de interés en tiempo real
  • Desarrolle activamente el compromiso ESG en todos los departamentos
  • Entregue a su equipo directivos los datos adecuados en el momento oportuno

Ejemplos de preguntas a responder en la relación con los activistas accionariales

¿Son las iniciativas de sostenibilidad compatibles y rentables a un tiempo? ¿Cómo se vinculan las métricas ESG de una empresa con la retribución de los consejeros y directivos?

Las herramientas modernas de gobierno corporativo también pueden apoyar al Consejo en la confección de respuestas consistentes a esta clase de cuestiones: estableciendo metas y objetivos, proporcionando indicadores ESG claros, comparables y homologables con las realidades empresariales y legislativas de diferentes países y regiones.

Ventajas que ofrece una solución ESG competente

Robert Baldwin, referencia de PwC Estados Unidos, lo explica muy bien: ¨las empresas deben establecer una narrativa estratégica clara para los stakeholders, que esté respaldada por las métricas y los controles correctos, al tiempo que generan confianza en el proceso”.

Factores que delimitan el incremento de las necesidades de la financiación

Otra fuente muy interesante de información para conocer los horizontes de desarrollo del sector energético y ESG, se encuentra en ‘El papel de las finanzas sostenibles en el sector de la energia’ elaborado por Deloitte.

En ese estudio se constata que las empresas del sector deberán afrontar inversiones significativas, tanto en el ámbito de la tecnología como en el de las infraestructuras. Las claves que posibilitarán esas transformaciones son:

Crecimiento del uso de financiación sostenible. Será clave disponer de una contabilización centralizada de la financiación sostenible en el sector energético, posibilitando monitorizar su evolución y poner en valor el impacto generado.

Necesidad de estandarización. Resulta fundamental emplear estándares internacionales comunes que contribuyan a describir de manera universal qué se puede considerar financiación sostenible, eliminando las inseguridades del mercado y pérdidas de confianza.

Inclusión de criterios ambientales y sociales. Es crucial que se desarrollen criterios de naturaleza ambiental y social que permitan poner en valor su contribución e impacto positivo de la transformación del sector energético.

Continuación del desarrollo regulatorio. La normativa y regulación sobre finanzas sostenibles debe continuar desarrollándose, al tiempo que se asignan riesgos de manera proporcionada y se brindan rendimientos de inversión competitivos.

Incremento de la transparencia para la atracción de inversores por parte de las empresas. Se prevé una mayor influencia de los inversores en las estrategias y las decisiones de las empresas.

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La huella hídrica y la estrategia de sostenibilidad

En general, se habla mucho de la huella de carbono como un eje fundamental de la estrategia de sostenibilidad. No obstante, sería crucial que, en un país como España, en el que los recursos hídricos son escasos, las empresas se centraran también en la gestión  de la huella hídrica y en cómo reducirla. En este artículo explicamos qué es la huella hídrica, así como los diferentes tipos de huella hídrica, que deberían ser vectores esenciales de cualquier estrategia de sostenibilidad consistente en el ámbito empresarial de nuestro país.

Qué es la huella hídrica, elemento clave de sostenibilidad

La huella hídrica es un indicador del uso de agua dulce, que describe tanto su uso directo como indirecto por parte de un consumidor o de un productor. Este indicador se emplea para calcular el volumen integral de agua que una empresa utiliza para elaborar bienes y prestar servicios, o que un individuo o una comunidad consume. Por ejemplo, en un centro educativo (ya sea un colegio, un instituto o una universidad) sería la suma de la que beben alumnos, profesores y personal de dirección, mantenimiento y limpieza. Esta variable también hace referencia al agua que se emplea en laboratorios, aseos, limpieza, la cafetería o el riego, más el agua empleada para producir la energía y fabricar todo el material de estudio, así como la comida, entre otros factores.

Otra manera de medir la huella hídrica es de acuerdo al grupo que la genera. Por un lado, están los consumidores (por ejemplo, individuos, familias, pueblos, ciudades, provincias, estados o naciones). Por otro, los productores (como organismos públicos, empresas privadas o el sector económico).

Diferentes tipos de huellas hídricas

1.Huella hídrica verde: que expresa el agua de lluvia incorporada en el producto. Se asocia con el sector agrícola y ganadero.

2. Huella hídrica azul: relacionada con el uso consuntivo de agua dulce (superficial o subterránea) evaporada.

3. Huella hídrica gris: vinculada con la calidad del agua. Hace referencia al agua dulce que se necesita para limpiar el agua contaminada después del proceso de fabricación.

Cómo es la huella hídrica en España

De acuerdo a la información suministrada por National Geographic, España en uno de los países más áridos de Europa, con un promedio anual de precipitaciones que se cifra en tan sólo 636 milímetros. Al ser tan seca, España consume en torno al 50 por ciento del agua de la que dispone, una proporción altísima, con un margen muy pequeño entre la oferta y la demanda.

Una tendencia que se agrava por el cambio climático: en números redondos, llueve un 25 por ciento menos que hace 50 años y las temperaturas medias han subido hasta 8 grados en algunas regiones. Además, en los últimos 20 años, España ha perdido un 20 por ciento de su suministro de agua dulce.

Esta situación está muy bien explicada en el diario El País, que detalla que la huella hídrica de nuestro país es de las más altas del planeta, debido al carácter de nuestro modelo productivo y de consumo “como si no hubiera mañana”. De acuerdo a los datos de Water Footprint Network (WFN), los españoles consumimos productos y empleamos servicios que representan 6.700 litros de agua de media por persona y jornada. A futuro, la ONU estima que, de no cambiar esa dinámica productora y consumidora, el 65% de la población de nuestro país sufrirá estrés hídrico en el 2030.

Por qué es clave la huella hídrica en una estrategia de sostenibilidad consistente

Las empresas de todo el mundo están aceptando sus responsabilidades para articular una estrategia de sostenibilidad más coherente y minimizar el impacto ambiental. En esa dirección, las políticas de ESG se están plasmando en hechos de manera creciente, gracias en buena medida a la presión de los stakeholders, los proxy advisors y el activismo de los accionistas; cada vez son más las empresas de renombre que toman medidas para minimizar su huella hídrica, que juega un papel central en esa estrategia de sostenibilidad. Un ejemplo ilustra la magnitud del reto: para producir un kilogramo de carne de res precisa de 15.000 litros de agua.

¿Cómo construir una estrategia de sostenibilidad centrada en la huella hídrica? 

En los últimos 5 años han confluido factores favorables a una producción y consumo más racionales y sostenibles, que agilizan una estrategia sostenible de manera exponencial. En esa línea, ha crecido el escrutinio al buen gobierno corporativo de las empresas y un marco regulatorio propicio, empujado por la Agenda 2030. Así como los fondos europeos del plan de recuperación, con un papel primordial de la economía circular, con el agua entre sus prioridades como estrategia de sostenibilidad. Esa dirección se nutre también de los proyectos paneuropeos como los Horizonte 2020, para concebir nuevos modelos de negocio, así como de la eclosión tecnológica que favorece una gestión más óptima de la huella hídrica. También ayuda el compromiso con el cuidado y reparación medioambiental de una vanguardia empresarial, que está generando referencia entre muchos pares y competidores.

Claves de estrategia de sostenibilidad relativas a la huella hídrica de la COP 26

El pasado 5 de noviembre, en el marco de la COP26, se rubricó la “Declaración de Glasgow sobre la huella hídrica justa para un desarrollo sostenible, resiliente al cambio climático e inclusivo”, que se resume en esta estrategia de sostenibilidad para 2030:

  • Suprimir la contaminación del agua, así como la sobreexplotación de los ríos y acuíferos de ríos y acuíferos
  • Afinar y optimizar la gestión del riesgo de inundaciones y sequías
  • Incrementar la inversión y la actividad económica que proteja y estimule  el desarrollo de la biodiversidad para 2030.

La Declaración también promoverá el acceso universal al agua potable, así como el derecho a instalaciones de agua y saneamiento para lavarse las manos.

Claves para medir la huella hídrica

Para calcularla se debe tener en cuenta la huella verde, azul y gris (explicadas un poco más arriba) que se emplearon para elaborar un producto; la suma de estas tres genera el resultado de la huella hídrica.

En la actualidad, una de las metodologías estandarizadas que emplean las empresas para cuantificar el recurso hídrico es la norma ISO 14046, que genera informes sobre la huella hídrica y la relación que la empresa tiene con el medio ambiente, así como al empleo corporativo que se hace del agua durante su vida útil.

Pasos para cuantificar su huella hídrica 

Paso 1: Calcule cuánta agua se emplea para elaborar un producto o servicio en su cadena de suministro

Paso 2: Realice una evaluación de impacto. ¿Qué significa emplear esta cantidad de agua? En el contexto de oferta y demanda local, ¿qué impacto tiene? Usar un litro de agua en un área donde el agua limpia es un bien escaso tendrá más impacto que hacer lo mismo en un área donde está disponible gratuitamente.

Claves para optimizar el control de la huella hídrica 

De acuerdo con Jaime Moncada, director de Capital Natural de CECODES (Organización de Colombia No Gubernamental para el Desarrollo Sostenible): “Las empresas pueden comenzar desde su consumo interno para luego extenderse a su cadena de valor. Es un control que hay que desarrollar cada día.”

Además, señala: “Esto no es solo para las grandes empresas, también lo es para las pymes (pequeñas y medianas), que representan más del 95 % de las empresas registradas en la mayoría de los países. Puede que una sola no genere un mayor impacto, pero todas juntas sí”.

Cuando una pyme gestiona su huella hídrica conoce el dato de cuánta agua consume y cómo está contaminando su entorno. Esta información contribuye al desarrollo sostenible de las grandes organizaciones, porque así cuidan la gestión de sus proveedores. En este reportaje, de la revista Compensar, puede conocer en más detalle las claves que le permitirán cuantificar los factores que le permitirán medir la huella hídrica de su organización.

Lea en esta guía cómo lograr una estrategia ESG sólida y descubra las soluciones de Diligent que le permitirán cuantificar la huella hídrica de su empresa entre muchos otros datos ESG.

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Consejos de Administración enfocados a E&S

¿Es posible determinar qué características debe tener un Consejo para que su comportamiento en temas medioambientales y sociales (E&S) esté por encima de la media? ¿Existe una relación directa entre esas características y unos mejores resultados? Diligent junto con el Centro de Gobierno Corporativo de ESADE acaba de publicar un Informe que analiza precisamente dicha correlación en un universo de más de 5.000 empresas en todo el mundo.

Para realizar dicho estudio se han determinado 13 características que definen a un consejo eficiente y constituyen datos objetivos, y se han cruzado con las calificaciones ESG realizadas por Refinitiv, uno de los grandes proveedores de datos para los mercados financieros, en base al análisis de más de 450 factores por compañía.

Con respecto a la muestra, más del 50% de las compañías tienen su base en Estados Unidos y un 25% pertenecen al sector financiero. Sobre su calificación en términos ESG hay que señalar que, en un rango de A a D, un 40% obtienen una calificación de C que indica un desempeño satisfactorio y un moderado nivel de trasparencia, y un 35% obtienen una B o desempeño bueno y grado de trasparencia por encima de la media.

Por geografías, destacan los países de la Europa continental frente a los anglosajones en el desempeño ESG. Mención especial a España que obtiene una B y se sitúa en el tercer puesto de los países participantes, tan sólo detrás de Francia y Suiza. Y por sectores, los más destacados son los de materiales, electricidad/gas, consumo básico e industria.

La principal conclusión del estudio reafirma el hecho de que la Diversidad, en su más amplio sentido, favorece el cumplimiento de factores medioambientales y sociales. Si analizamos el detalle, la diversidad de género es el factor más correlacionado con mejores calificaciones E&S. Le siguen bastante cerca la diversidad de nacionalidad, de edad y de competencias dentro del Consejo. Hay que destacar que en todos los aspectos de la Diversidad cuando se desglosa el análisis entre ambos pilares, siempre la correlación es superior en la parte Social.

Queda claro que la Diversidad tiene un impacto positivo en los aspectos estudiados. Las opiniones diversas contribuyen a analizar mejor los retos, estudiar las oportunidades y fijar los objetivos, dado que aportan diferentes puntos de vista. Ello se consigue formando Consejos cuya composición incluya distintas experiencias profesionales, distintos ángulos de formación, distintas generaciones y nacionalidades, y un equilibrio adecuado de género. La Diversidad no solo hace más eficiente un Consejo, sino que tiene una relación directa con su actuación en temas E&S.

A continuación, el factor que más relación ha demostrado es la existencia de la figura de un Consejero Independiente Coordinador (CIC). Sin embargo, no es así con la variable número de consejeros independientes, que no muestra correlación alguna. Una explicación a estos resultados podría ser la contribución del CIC a fomentar determinados debates en el seno del  Consejo como contrapeso a la figura del Presidente. Está claro que aquellos Consejos que mantengan deliberaciones abiertas y diálogos sobre todos los temas de su agenda, llegarán a tomar mejores decisiones. Y el Consejero Independiente Coordinador tiene un papel importante al ser la voz de los independientes por una parte, y en ocasiones el representante del Consejo frente a inversores.

Otros aspectos analizados, que muestran menor grado de correlación han sido la antigüedad de los consejeros independientes, las distintas duraciones de los mandatos de los consejeros, consejeros que ocupan el mismo puesto en otras compañías, consejeros overboard, planes de sucesión del CEO y tamaño del Consejo.

Por último, el informe analiza también la existencia de una Comisión de sostenibilidad y su impacto. De las empresas que forman parte de la muestra sólo un 12% cuentan con una Comisión de sostenibilidad. Si bien es relativamente novedoso, ya estamos viendo como proliferan especialmente en sectores que tienen un fuerte componente medioambiental. Por lo general, las competencias en estos temas se atribuyen a alguna de las comisiones existentes, en muchos casos la de auditoría. Cuando se decide crear una Comisión específica de sostenibilidad un aspecto a tener en cuenta es que no se produzcan solapamientos ni duplicidades, ya que ello redundaría en una menor eficacia del Consejo. La existencia de la Comisión de sostenibilidad tiene una implicación clara en los resultados que se obtienen en ESG, ya que en sí misma es una muestra de la importancia que tiene la sostenibilidad para el Consejo.

No debemos dejar de mencionar que, más allá del Consejo que tiene mucho que decir, para desempeñar una buena labor en ESG es imprescindible contar con el equipo directivo adecuado, comprometido con la causa, así como una cultura alineada con los principios ESG y llevada a la práctica con métricas y objetivos.

Sin duda, estudios como este nos ayudan a comprender mejor las variables que nos pueden ayudar a mejorar la actuación de los Consejos en un tema tan prioritario y que acapara tanta atención de todos los grupos de interés.

Para ver la grabación del evento de la presentación del informe, leer el informe o un artículo que el Centro de Gobierno corporativo de Esade ha redactado, diríjase a esta página.

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La supervisión de la estrategia ESG por parte del Consejo de Administración

Conforme crece la conciencia empresarial y social en cuanto a cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), se incrementan también los requerimientos y tareas que necesitan afrontar los componentes del Consejo de Administración para guiar y supervisar el cumplimiento de esas políticas ESG. El caso es que la supervisión de la estrategia ESG ha experimentado un cambio formidable en los últimos años, acelerado de manera vertiginosa por la eclosión de la pandemia de la COVID-19. Asuntos que antes eran periféricos o “agradables de tener en cuenta” ahora están ocupando un papel central en la estrategia corporativa, como el estímulo de diversidad, equidad e inclusión (DEI); la sostenibilidad o la huella de carbono. En esa dinámica, los stakeholders y los inversores son cada vez más exigentes y cuidadosos con los asuntos vinculados a la ESG. En este artículose aportan principios y herramientas que ayudan al Consejo de Administración en la supervisión de la estrategia ESG. 

La supervisión de la estrategia ESG, en creciente presencia en la regulación

Como explica Marta Gómez, manager de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG España  en este artículo, en el momento actual está clara 2la responsabilidad de los Consejos de Administración de supervisar y promover las estrategias y prácticas ESG de las compañías. Es un asunto con una creciente presencia en la regulación, en los estándares de referencia, y en las demandas de inversores, gestores de activos y otros grupos de interés”.

El caso es que los Consejos de Administración son actores esenciales y estratégicos para verificar la supervisión de la estrategia ESG en las organizaciones, como se explica atinadamente en este artículo de Dirse (Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad).

De ese reportaje, se extraen algunos patrones fundamentales para analizar la supervisión de la estrategia ESG desde el año 2020 hasta la actualidad. Por ejemplo, Dirse ha identificado pautas comunes en estudios elaborados por Forética, SERES junto a KPMG, PwC junto a WAS y EJE&CON. A ese respecto, es cierto que cada investigación cuenta con su metodología y enfoque. Sin embargo, en todas se detecta un patrón común: todos esos estudios identifican a la sostenibilidad como eje vertebrador de la estrategia empresarial y también del propósito; al tiempo que convergen en otorgar a los Consejos de Administración el papel de catalizadores para guiar el desarrollo de ese reto.

Valor social de la estrategia de supervisión de la estrategia ESG

En su carta de 2022 a los directores ejecutivos, el CEO de BlackRock, Larry Fink, apunta que “la relación entre una empresa, sus empleados y la sociedad se está redefiniendo” y, como consecuencia, “nunca ha sido más esencial para los Consejeros Delegados tener una voz y una estrategia coherente, en la que haya una sintonía clara entre ideas y hechos, y que se refleje una visión a largo plazo”.

En esa dirección, la supervisión de la estrategia ESG por parte del Consejo es una directriz clave para desarrollar ese proceso con éxito, ya que posibilita a los directores ejecutivos obtener la información y los datos que requieren para impulsar el capitalismo responsable, en el que se busca la satisfacción integral de los grupos de interés. No obstante, los Consejos de Administración afrontan un territorio desconocido cuando intentan medir y monitorear nuevas áreas prioritarias, como la supervisión de la estrategia ESG, que representa, en palabras del Consejero Delegado de BlackRock: “la posibilidad dar forma a la sociedad de acuerdo al sentir de la gente y actuar así como un poderoso elemento de cambio”.

Qué es la supervisión de la estrategia ESG

Se trata del control y la gobernanza que ejerce el Consejo de Administración sobre las prácticas ambientales, sociales y de gobierno corporativo. Representa el valor de una estrategia ESG proactiva, para lo cual es importante que afine con las herramientas y métricas más sofisticadas 

Conforme a las recomendaciones de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) para sociedades cotizadas, la Ley de sociedades de capital, y la Ley 11/2018 de información no financiera y diversidad funcionan en la misma dirección: los Consejos de Administración deben orientar, supervisar y controlar el enfoque de las compañías en materia de sostenibilidad.

En ese sentido, la reciente reforma del Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas profundiza en la importancia de la información no financiera y la sostenibilidad. De hecho, en su recomendación 53, el código señala que entre las responsabilidades del Consejo debe figurar la supervisión de las cuestiones ESG. Esas funciones pueden asignarse a una o varias de las comisiones del Consejo, que ya funcionan o ideadas específicamente para tal fin.

Por otro lado, la nueva versión del código, en su recomendación 42, atribuye de forma expresa a la comisión de auditoría la responsabilidad de supervisar el proceso de elaboración de la información no financiera, así como los sistemas de control y gestión de los riesgos no financieros.Además, los miembros de la comisión de auditoría también deberán ser designados en base a sus conocimientos no financieros (recomendación 39).

¿Qué impulsa una mayor supervisión de la estrategia ESG por parte del Consejo?

Un mayor enfoque en las políticas ESG está ganando posiciones en las agendas de los integrantes de los Consejos de Administración, debido (entre otros factores vinculados a la conciencia medioambiental y social) a que el rendimiento de ESG se considera, de manera creciente, como un motor de crecimiento para las empresas, con calificaciones y puntajes de ESG que forman la base de las decisiones de compra e inversión. En ese sentido, resulta crucial la supervisión de la estrategia ESG porque su correcto desarrollo se traduce en su capacidad para atraer y fidelizar talento.

A medida que la conversación ESG se ha expandido, los enfoques organizacionales se alejan cada vez más de mentalidades cumplidoras hacia desarrollos de políticas ESG proactivos y estratégicos. Sólo al tener una visión conjunta del cumplimiento de ESG, los Consejos de Administración pueden diseñar y optimizar estrategias cohesionadoras.

Síntesis de cómo avanzar en cuestiones de ESG desde el Consejo de Administración

Buena parte de los principales inversores institucionales y gestores de activos indican en sus políticas de proxy voting que el Consejo de Administración debe ser el órgano responsable de supervisar las cuestiones de sostenibilidad. No obstante, todavía queda un largo camino en esa dirección por parte de las empresas que integran el IBEX 35, donde sólo un tercio (el 31%) cuenta con una comisión de sostenibilidad.

Como recomendación general para avanzar en el grado de implementación y productividad de las políticas de ESG, el Consejo de Administración debe centralizar la responsabilidad de supervisar los asuntos ESG. Al mismo tiempo, las empresas necesitan incorporar la evaluación de la estrategia y prácticas de sostenibilidad en el plan de trabajo anual del Consejo,también planificar la inducción y formación a consejeros en políticas de ESG, y designar entre los consejeros no ejecutivos a un responsable de las cuestiones ESG, así como fortalecer el manejo y la fiabilidad de los indicadores que permitan al Consejo supervisar la estrategia de ESG.

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Las nuevas normas de acción climática de la SEC

En este artículo, relatamos los cambios que ha introducido la SEC recientemente, por el que todas las empresas cotizadas tienen que divulgar la información sobre sus estrategias ESG. Analizamos también los efectos sobre la acción climática y las empresas, tanto a escala planetaria como española.

Claves que articulan las nuevas normas de acción climática de la SEC 

El regulador del mercado financiero estadounidense ha pormenorizado el pasado 21 de marzo su plan sobre los requisitos de divulgación de riesgos climáticos y de emisiones de gases de efecto invernadero para las empresas cotizadas del país norteamericano. La nueva normativa comporta el reporte obligatorio de las emisiones del alcance 1, 2 y 3, así como de cualquier impacto relevante que pueda tener la acción climática de los negocios, lo que conlleva especificar la estrategia y el futuro de las empresas, incluso las exposiciones físicas y regulatorias.

El presidente de la SEC, Gary Gensler, enmarcó el anuncio con una reflexión que da idea de su trascendencia: “La propuesta proporcionará información coherente, comparable y útil para la toma de decisiones de los inversores, y establecerá obligaciones de reporte consistentes y claras para las empresas cotizadas”.

El objetivo de la norma de acción climática de la SEC: verificar el marketing ESG

En síntesis: los responsables de las compañías que señalan que sus empresas generan acciones climáticas que velan por el medio ambiente o que están socialmente comprometidos con su equipo de profesionales y el desarrollo de su comunidad, tendrán que revelar los criterios y datos utilizados a la Comisión de Mercados y Valores de Estados Unidos. Estas disposiciones se traducen también en que las empresas que cotizan en ese mercado divulguen tanto sus emisiones de gases de efecto invernadero como los riesgos que el cambio climático representa para sus negocios. De manera que las nuevas regulaciones de la SEC fijan que las empresas deberán medir y precisar las emisiones de gases de efecto invernadero de manera estandarizada. Esta iniciativa se desarrolla en un contexto en el que, de manera creciente, los accionistas de las empresas requieren más información sobre los riesgos que el cambio climático representaría para sus inversiones. Ese clima inversor y activismo accionarial se fundamenta en la, cada vez mayor, toma de conciencia de la opinión pública (respaldada por la investigaciones científicas) respecto a los crecientes desastres climáticos. Con estas regulaciones ambientales, la SEC podrá limitar el crecimiento de las empresas que no se han preparado para afrontar esa acción climática.

Además, como informan en la agencia de noticias Europa Press, las cotizadas señaladas por la SEC tendrán que facilitar a la Comisión estadounidense documentación que corrobore que no están dirigidas (o controladas) por una entidad gubernamental del país donde está radicada la firma de auditoría. Además, tendrán que desglosar información adicional en sus cuentas de resultados e informes financieros. En caso de no cumplir con estos requisitos, la SEC podrá expulsar de la Bolsa a dichas empresas.

¿Por qué la SEC adopta estas normas para verificar la acción climática de las compañías? 

En fechas bastante recientes, el periódico Wall Street Journal señaló que el negocio de gestión de activos de Deutsche Bank, DWS Group, había inflado el valor y el uso de sus criterios de inversión sostenible para gestionar sus activos. Para corroborar este posible engaño, la SEC y los fiscales federales de Estados Unidos están investigando el asunto. También es muy relevante la denuncia de Tariq Fancy, antiguo director global de inversiones sostenibles de BlackRock, quien a finales de 2021 elaboró una reflexión en forma de artículo, que difundió el semanario Barron’s, en la que el antiguo responsable de inversiones sostenibles de Black Rock apuntaba a que los gestores de fondos engañan, en ocasiones, a los inversores a través de sus mensajes de marketing.

De qué manera afectan los cambios en la SEC a las empresas españolas que operan en EEUU

Tanto las empresas españolas no financieras que cotizan en Estados Unidos, como Telefónica, Repsol, Endesa o Telvent, como los bancos, como el Santander, han pasado por duros exámenes contables de la Comisión del Mercado de Valores de aquel país. De acuerdo a la nueva normativa de la SEC, nuestras empresas deberán someterse también a los criterios que se especifican a continuación.

Comparativa entre la normativa de la SEC en EEUU con los reglamentos ESG de la UE

La regla propuesta por la SEC cubre una amplia gama de aspectos empresariales vinculados con la acción climática, de manera que las compañías estadounidenses que cotizan en bolsa estarán obligadas a publicar informes, certificados de forma independiente, que detallen las emisiones de gases de efecto invernadero que resultan de sus operaciones y de la energía que consumen.

Además, las empresas que cotizan en la bolsa estadounidense deberán divulgar públicamente los objetivos que se han fijado para la reducción de emisiones, así como las pautas a través de las que se plantean alcanzarlos.

Por su parte, la Unión Europea ha promulgado este mismo 2022 un Plan de Acción de Finanzas Sostenibles, que recoge un conjunto de proyectos encaminados a afrontar con garantías los retos ambientales, al mismo tiempo que incentiva la inversión en productos sostenibles y la inclusión de las pymes en la transición hacia una economía sostenible. Se trata de aumentar la resiliencia del sistema económico y financiero frente a los riesgos de sostenibilidad. También de aumentar la contribución del sector financiero a la sostenibilidad y garantizar la integridad del sistema financiero de la UE y supervisar su transición ordenada hacia la sostenibilidad.

El Plan de Acción de Finanzas Sostenibles no es solo otra normativa más de la UE. Va a reconfigurar completamente la inversión sostenible en los 27 países de la Unión Europea, implantando unas normas comunes para la clasificación de los fondos.

Este año también se ha activado en la UE el Reglamento sobre Divulgación de Información de Sostenibilidad, que obliga a los gestores de activos a informar sobre el nivel de integración de sostenibilidad de sus distintas estrategias. La estrategia se centra en cuatro áreas de actuación:

  • Fortalecer los instrumentos y políticas para favorecer a la transición hacia una economía sostenible y el cumplimiento de los objetivos ambientales.
  • Incrementar la inclusión de las pequeñas y medianas empresas (pymes), así como la incorporación activa de los consumidores y los inversores minoristas en las finanzas sostenibles.
  • Desarrollar la resiliencia del sistema financiero para que aporte a los objetivos del Pacto Verde Europeo, a la vez que se logra reducir el greenwashing.
  • Incentivar una agenda de finanzas sostenibles a escala planetaria.

En Diligent, hemos lanzado una solución que le ayudará a informar sobre el progreso de su estrategia ESG, además de informar sobre las emisiones de alcance 1, 2 y 3, y otras acciones de acción climática que haya tomado su empresa. Conoce la solución aquí.   

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Activismo ESG: políticas de voto ESG para 2022

En 2021, fueron varias las empresas que vieron afectada su reputación por no contar con el apoyo de los inversores en asuntos ESG. En ese marco, ExxonMobil tuvo problemas por su falta de habilidad y decisión para incorporar diversidad étnica. Otro caso paradigmático fue el de Shell, que no logró el apoyo de los inversores en para aprobar su plan climático. A través de diferentes foros y documentos oficiales, todos los grandes inversores han expresado su opinión en los asuntos ESG y lo que esperan de las empresas en las que invierten. Las reglas de juego a favor de una sostenibilidad activa están claras, en definitiva, y esas son las coordenadas sobre las que se edificará la viabilidad empresarial del futuro.

Para que las empresas conozcan las claves de cómo sintonizar con las demandas y requerimientos principales de los asesores de voto y proxy advisors, Diligent ha colaborado con el equipo de investigación de Diligent CGI, para comprender en profundidad cuáles son las tendencias actuales en esa dirección que prima el cuidado del medio ambiente, el desarrollo social y el buen gobierno corporativo. El resultado de ese estudio se concreta en conclusiones que depara el análisis de las 726 empresas, de diferentes países y sectores,  que fueron el objetivo de los inversores activistas de ESG, desde enero de 2020 hasta septiembre de 2021.

2021-2022: los activistas ESG tienen cada vez más éxito en las Juntas de Accionistas 

2021 marcó un año histórico en el área en evolución del activismo de los accionistas. Varios hitos delimitan esa tendencia. Uno de los más importantes es la campaña de Engine No. 1, un activista estadounidense y un fondo de cobertura de inversión de impacto, que congregó la atención del mundo empresarial con su campaña para reemplazar a cuatro componentes del Consejo de Administración de ExxonMobil, a pesar de poseer solo el 0,02% de las acciones de la empresa.

Más casos relevantes. Cuando los grupos activistas presentaron una demanda contra Royal Dutch Shell en 2019, en nombre de 17 200 ciudadanos holandeses, pocas personas podrían haber imaginado el resultado de mayo de 2021: un tribunal dictaminó que el gigante petrolero tiene que reducir sus emisiones de carbono en un 45 % para 2030, en lugar del 20 % inicial que para ese fecha la petrolera se había comprometido a cumplir. Hablamos de un caso único en su género, que marcó un auténtico punto de inflexión en la batalla entre los activistas climáticos y los gigantes petroleros, al descubrir que la estrategia de mitigación de carbono existente de Shell “no era concreta y estaba llena de condiciones… eso no es suficiente”.

Los activistas, centrados en las empresas sin buenas prácticas de gobierno corporativo

Según el estudio de Diligent, el número de campañas de activismo ESG decreció entre 2020 y 2021. Sin embargo, su porcentaje de eficacia creció: el 13 % de las campañas de 2021 (1 de 8) tuvieron éxito, en comparación con el 11 % de 2020 (1 de 9), lo que señala un cambio en las actitudes con respecto a los compromisos corporativos con ESG.

Ese cambio de paradigma se expresa en que los accionistas están perdiendo la paciencia con el progreso insuficiente en el capítulo del desarrollo sostenible de las empresas. Sobre todo, porque se ha demostrado que una estrategia bien estructurada y documentada para mitigar y combatir el cambio climático tiene un impacto positivo en los resultados comerciales. En esa dirección, los inversores se toman más en serio que nunca hacer que las corporaciones rindan cuentas en áreas como el cambio climático y el medio ambiente.

En ese sentido, el informe que hemos elaborado señala un dato muy elocuente acerca de cómo el activismo ESG ha afinado sus denuncias durante el reciente 2021: sólo el 11 % de las empresas que fueron objeto de sus cuestionamientos poseía antecedentes de cumplimiento, y sólo el 19% de esas organizaciones había implementado tecnología en sus procesos de trabajo para aminorar el cambio climático.

El activismo ESG se ha enfocado mucho recientemente en los planes de retribuciones 

Otro área del buen gobierno en el que el activismo ESG está incidiendo notablemente es el capítulo de las retribuciones del Consejo de Administración y de los ejecutivos que dirigen la empresa. En años relativamente recientes, las empresas podían contar, a menudo, con recibir respaldos de los accionistas en torno al 90 % a sus planes de compensación salarial.

Sin embargo, esa complacencia con las altas políticas retributivas de la dirección parece haber virado radicalmente. No obstante, todavía hay algunos casos de organizaciones que se resisten llamativamente a ese cambio de tendencia en los planes de retribución. Es el caso de la compañía de cruceros Norwegian Cruise Line. Esta organización propuso incrementar el salario de su director ejecutivo de 17,8 millones de dólares a 36,4 millones en plena crisis generada por la pandemia de COVID-19. La propuesta no pudo ser más inoportuna: ya que se planteó en un momento en el que la industria del turismo se tambaleaba. Aunque encontró resistencias en la Junta de Accionistas, el CEO de esta compañía dedicada a los cruceros, Frank del Rio, duplicó su sueldo, pese a que la compañía reportó una caída del 80% de sus ventas anuales y una pérdida neta de 4.000 millones.

Casos así cada vez serán más difíciles de encontrar gracias a la pujanza de los requisitos Say on Pay (SOP). De acuerdo a los datos recopilados por Diligent CGI de 2021 en el S&P 500, las subidas de las retribuciones del equipo directivo de las empresas que integran ese reputado índice bursátil recibieron, aproximadamente, un 18 % menos de aprobación por parte de accionistas e inversores, lo que representa un mínimo histórico.

Cómo el activismo ESG está mejorando el gobierno corporativo de las empresas

A raíz de las acciones emprendidas por los activistas ESG en las Juntas de Accionistas de Chevron, Exxon y Shell, estas tres empresas han fijado objetivos de reducción de carbono exponencialmente mayores. Así mismo, el activismo ESG ha contribuido a fortalecer la diversidad y el equilibrio de género de los Consejos de Administración de esas tres organizaciones. A medida que los accionistas ponen cada vez más la atención a los criterios ESG como un parámetro de productividad comercial y resiliencia empresarial, las empresas deben captar e incorporar esas tendencias de una manera rigurosa en su gobernanza corporativa, organización, funcionamiento y proyección social y medioambiental. De esta manera, fortalecerán su viabilidad económica, aumentarán su reputación y se fortalecerán contra un mayor activismo ESG en el futuro, cuya influencia (así lo apuntan todos los indicadores sociales y medioambientales) seguirá creciendo en el futuro.

Diligent puede preparar a su Consejo de Administración desde una óptica de activismo ESG para 2022. Obtenga más información sobre nuestra solución ESG y descubra con más detalle cómo podemos ayudarle. Entre otras funcionalidades, nuestra solución Diligent ESG se ha concebido para apoyar a los consejeros y a los directivos a establecer objetivos nítidos sobre ESG. Además, permite desarrollar un seguimiento del progreso de esos indicadores y que las promesas se conviertan en resultados tangibles a largo plazo.

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Compromiso cero emisiones netas: significado, beneficio y por qué comprometerse

En este artículo explicamos qué significa el compromiso cero de emisiones netas de carbono para una empresa, también cuáles son los beneficios para una compañía de asumir esta responsabilidad y por qué deberían hacerlo ahora.

Qué es el compromiso de cero emisiones netas

A día de hoy, minimizar y neutralizar el impacto ambiental es prioritario para los C-suites. En esa vertiente, se emplaza el compromiso de cero emisiones netas. La idea que recoge este concepto es teóricamente sencilla: lograr que el número de emisiones liberadas en la atmósfera sea igual al número de emisiones que se retiran de ella. De esta manera, se conseguirá un balance igual a cero. Por su parte, la Iniciativa de Objetivos Basadas en la Ciencia (SBTi) ha descrito los objetivos de cero emisiones netas para empresas de la siguiente manera:

“Que las empresas conquisten un estado de cero emisiones netas comporta dos condiciones. Por un lado, lograr una reducción de emisiones de la cadena de valor cuya escala esté acorde con las vías que delimitan el calentamiento a 1,5 °C, con un desborde nulo o limitado. Por otro lado, neutralizar el impacto de cualquier fuente de emisiones residuales que no se pueda eliminar mediante la supresión permanente de una cantidad equivalente de dióxido de carbono atmosférico”.

La responsabilidad de cero emisiones netas en el ámbito empresarial

Se trata del proceso de neutralizar la cantidad de emisiones de carbono que emite una organización durante una actividad específica o en el curso de sus operaciones. El caso es que el compromiso de cero emisiones netas está ganando terreno. Tanto es así que, en octubre de 2020, 163 empresas de Fortune Global 500 se habían comprometido públicamente a lograr objetivos relacionados con el clima, siendo el compromiso cero de emisiones netas el más común, ya que fue suscrito por 91 empresas.

El caso es que las organizaciones están explorando todas las vías para reducir su huella de carbono corporativa. El desafío es significativo: cada vez más proliferan los compromisos de cero emisiones netas, tanto desde las empresas como desde las regulaciones que marcan los gobiernos, sin olvidarnos de las crecientes exigencias medioambientales de inversores y accionistas…de manera que las empresas estarán bajo presión para cumplir sus promesas.

 ¿Qué significa el compromiso cero emisiones netas en los negocios?

Ese compromiso se traduce en que parte del carbono se compensa con fines de cumplimiento de las obligaciones en torno a las emisiones y el desempeño ambiental. Algunos de los mercados de compensación de carbono se generan a través de la compra voluntaria de créditos de carbono, y esto es importante, como señala McKinsey, no solo porque los créditos de carbono voluntarios aumentan la cantidad de compensación de carbono, sino porque: “los créditos de carbono voluntarios se emplean para la financiación privada de proyectos de acción climática, que de otro modo no se podrían desarrollar, al tiempo que permiten fortalecer la inversión en la innovación requerida para reducir el coste de las tecnologías climáticas emergentes”.

Varios indicadores señalan que el compromiso cero de emisiones netas no es una solución sencilla, y el marco tampoco está completamente construido para que sea un modelo de producir que fructifique en éxito en el cuidado medioambiental. En esa línea, Bloomberg calcula que solo entre las 18 grandes petroleras con objetivos actuales de cero emisiones netas, será necesario erradicar 3.300 millones de toneladas métricas de emisiones anuales para concretar sus aspiraciones, lo que representa casi 18 veces la cantidad de compensaciones de carbono emitidas en 2020.

Ventajas de fijar un compromiso cero de emisiones netas

  • Incrementa la confianza y el prestigio que suscita su marca.
  • Estimula la habilidad de impulsar la innovación y generar una ventaja competitiva.
  • Posibilita una mayor capacidad de adaptación ante una posible regulación futura.
  • Favorece una mayor confianza de los inversores en relación con nuestra organización.

Implementar este horizonte de cero emisiones netas le permitirá cuantificar y comprender los detonantes de su huella de carbono corporativa. También, emprender acciones para reducir sus emisiones de carbono, así como compensar las emisiones que no puede minimizar usted mismo.

Cómo funciona la compensación de carbono corporativa

Si conseguir cero emisiones netas es algo que su negocio está considerando, querrá comprender completamente cómo funciona y qué significa en la práctica. El programa comercial de compensación de carbono (y, de hecho, cualquier compensación de carbono) funciona sobre la base de que el dióxido de carbono absorbido por la atmósfera puede cancelar el dióxido de carbono emitido en otros lugares. Partiendo de esta premisa, las empresas pueden compensar las emisiones de carbono invirtiendo e implementando proyectos que reduzcan o almacenen carbono para compensar el CO2 que emiten en otros lugares. El término créditos de carbono se sustenta en un quid pro quo para las emisiones de carbono. ¿Cómo se mide esto? A través de proyectos como plantación de árboles, preservación de bosques, iniciativas de energías renovables (parques eólicos o instalaciones solares). En esa línea, se enmarcan proyectos de eficiencia energética, como aislar las instalaciones de la empresa o introducir una flota de coches eléctricos

¿Por qué las empresas se están comprometiendo con las cero emisiones netas?

Cada vez más, las organizaciones de todos los sectores reconocen que las estrategias centradas en el medioambiente son “lo correcto” como parte de una cultura ética más amplia y orientada a ESG. También están bajo presión pública para mejorar su desempeño ESG. Se predice que 2022 será una “edad de oro” del activismo de los inversores. En esa sintonía, el desempeño ESG se está volviendo más transparente, con requisitos de divulgación cada vez más estrictos y reporting ESG  para evaluar y valorar el potencial de su empresa como inversión, socio comercial y proveedor. Suponga que sus operaciones generan una cantidad significativa de carbono. En ese caso, la compensación de carbono corporativa puede ser la única forma realista de lograr reducciones relevantes en las emisiones de carbono, al menos a corto plazo.

Valor de las acciones centradas en el compromiso con las cero emisiones netas

La BBC señala que si bien “numerosos escépticos” han argumentado que la compensación de carbono es “ineficaz o incluso poco ética” y están de acuerdo en que “es una herramienta absolutamente imperfecta”, también señalan que “representa un cambio bastante significativo”. En suma, las empresas ya no se preguntan si deberían compensar sus emisiones de carbono, sino cómo hacerlo.

Claves para transmitir mejor nuestros objetivos de cero emisiones netas

El objetivo de cero emisiones netas debe divulgarse mediante la publicación del ejercicio de referencia, el límite y el ejercicio objetivo. También debe incluir la magnitud de la reducción y neutralización de las emisiones. Las empresas deben dar a conocer, así mismo, las eliminaciones de carbono empleadas para conseguir el cero neto en el ejercicio objetivo.

Si quiere poder medir dichas emisiones y mejorar los informes que presentan como empresas para comprometerse al objetivo cero emisiones netas, le animamos a conocer mejor la solución Diligent ESG que le permite responder a dichos desafíos.

 

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