Wait Until They Find Out About The "It's A Free Country" Part
Me: “I’ve looked at the brief and it’ll cost [total].”
Client: “I thought you were a freelancer.”
Me: “I am.”
Client: “No, you’re not. You’re a chargelancer!”
Me: “I’ve looked at the brief and it’ll cost [total].”
Client: “I thought you were a freelancer.”
Me: “I am.”
Client: “No, you’re not. You’re a chargelancer!”
This story happened a few years ago. A friend refers me to his mother, a real estate agent who wants a new website for her business. I call her to set up an appointment.
Client: “So, what is your expertise in real estate?”
Me: “I’ve done two real-estate websites in the past, and they’ve been quite successful. I can provide you with a searchable database of listings where buyers can filter by price and other factors, as well as a homepage with featured listings, your bio, and anything else you’d like to include.”
Client: “Yes, but have you ever sold a house before?”
Me: “No.”
Client: “Why not?”
Me: “Because I’m not a real estate agent. I’m a web developer.”
Client: “So how do you expect to do a website for me if you don’t know anything about being a realtor?”
Me: “I know enough to build a website with a listing database which you can very easily populate with descriptions, photos, and any other info you wish to provide the buyers with. I can also provide other tools, such as a mortgage calculator and a lead-tracking system that allows potential buyers to contact you with listings they are interested in.”
Client: “I really don’t think you know what you’re doing. I think I’m going to have to pass and find someone who knows how to sell a house.”
Later, I discovered she had finished her website. On Geocities. Yellow background. 50pt font. Seemingly designed by a ‘real’ real estate agent…
Client: “We would like a drawing of a moose on skis.”
I send the art.
Client: “Why there were two feet on each ski?”
Me: “People ski on two skis and a moose has four feet so I put two on each ski.”
Client: “That is ridiculous!”
Me: “Which part? You’ll have to be more specific?”
Client: “Well, I’m pretty sure they don’t make skis that can accommodate two feet each!”
Me: “Right. That was a pretty big leap on my part, sorry.”
I’m a year and a half into the development of a new web application for managing complex data sets. Our boss has never been able to provide proper specifications for what he needs, just a flood of vague ideas with no real detail and constantly changing scope.
My job is to try and turn this into a comprehensible list of tasks that the dev team can actually follow. Each month, I have a planning session with the boss where we hash out the next period of work. Each session, I remind him that changing the scope means adding more time.
We agree and sign off the work to be delivered by the end of the month. So far, we’ve hit every deadline.
I thought we had a pretty good system in place until:
Boss: “I can’t believe we’re so far behind and how poorly you’ve managed this project.”
Me: “What do you mean? Haven’t we met all the agreed deadlines throughout the project?”
Boss: “I’ve made a spreadsheet of all the dates I wanted each feature done by. So far, you’ve missed every single one of them.”
Me: “Excuse me? We’ve always delivered what’s been agreed on time. Where have these new dates come from?”
Boss: “This is how long I thought the work should take and I made up my own timeline.”
Me: “I’ve never seen these dates before, let alone agreed to them. At a glance, many of them seem extremely optimistic.”
That’s business talk for “f****** mad”.
Me: “We agreed at the start this would be at least a three-year project.”
Boss: “Well, I decided it should take less time and you’re late. I’m going to have to pull the plug on this project if you can’t have everything wrapped up within the next month.”
I politely remind the boss that there was at least another year and a half of work left to complete the project. I’ll probably be looking for a new job shortly.
Detailed tracked changes.
Full changelog:
!pubdate:P3d) #4092e:1639310674957894 or multiple entry IDs (or): e:1639310674957894,1639310674957893
A few highlights:

Detailed tracked changes.
Full changelog:
L:12,13,14 or label names: label:something or labels:"my label,my other label,🧪"L:* or no label: !L:*:oldest is now based on alpine:3.5 with PHP 7.0.33 and Apache 2.4.35 #3666.htaccess for ./p/themes/ folder #4074CRON_MIN is set #3927400 and 405 HTTP error codes #3981inputand select elements for the Origine theme #3727.editorconfig and .stylelintrc #3895, #3912?? operator #4020![]()
Una de las principales lecciones que hasta el momento ha dejado la pandemia es la relevancia de la agricultura. Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), lo tiene tan presente, que pide redoblar la apuesta por el sector con un énfasis especial a favor y no a expensas del medio ambiente; para ello las tecnologías digitales constituyen un factor de eficiencia para el uso de los recursos e insumos en este sector.La digitalización de sectores productivos en América Latina es fundamental para mejorar la productividad mediante la inserción de las empresas en las cadenas globales de valor y más apoyo a las pequeñas y medianas empresas.Las Américas exportan una de cada tres toneladas en el mundo, pero el comercio intrarregional sólo alcanza al 14%, mientras que en Europa asciende al 60%. Este es uno de los mayores retos que destaca Manuel Otero, junto con la necesidad de impulsar un proceso de democratización en el sector.
Pasó más de un año de pandemia, ¿cómo se ha visto golpeada la agricultura en la región?
Hubo efectos sobre todo a nivel de los agricultores familiares en la provisión de insumos, en el funcionamiento de los circuitos cortos, en el abastecimiento de los mercados regionales, como no podía ser de otra manera. Pero la agricultura demostró que sus agricultores y los trabajadores rurales en general no saben hacer otra cosa que labrar la tierra y estar permanentemente pensando en producir. La rueda de la agricultura continuó funcionando, y se abastecieron en tiempo y forma los mercados internacionales. Es un sector resiliente, que pese a las adversidades sigue funcionando, sin desconocer que la seguridad alimentaria tuvo un retroceso, pero no es un problema atribuible a la dimensión productiva, sino a las otras dimensiones que hacen a la compleja ecuación de la seguridad alimentaria.
Después de la pandemia, ¿qué escenarios vislumbra?
En plena pandemia fue anunciada la convocatoria por parte de la ONU a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios, que desde el IICA entendemos que deben ser sobre sistemas agroalimentarios, y respaldamos esa visión sistémica desde la producción al consumidor, pero entendemos que es preciso seguir apoyando las transformaciones que están ocurriendo, reconociendo la centralidad de los productores agropecuarios, porque no puede haber producción de alimentos sin producción agropecuaria. También hay que destacar la importancia decisiva de la ciencia y la tecnología para aprovechar la nueva frontera del conocimiento, para tener mejores políticas y sobre todo para ahuyentar cualquier posible creación de barreras no arancelarias. Hay que redoblar la apuesta por la agricultura porque entendemos que la agricultura es parte de la solución, dado que es un sector estratégico.
La tecnología, y especialmente la necesidad de una conectividad digital adecuada fue una de las grandes lecciones que trajo la pandemia, ¿qué desafíos se han identificado desde el IICA al respecto?
Desde el IICA entendemos que estamos frente a herramientas tecnológicas que pueden impulsar un proceso de democratización, sobre todo incluyendo a los jóvenes y a las mujeres, que son dos grupos totalmente rezagados y absolutamente necesarios para impulsar una nueva ruralidad, que tienen que tener un rostro humano y ahí vemos a la agricultura digital como un vehículo fundamental para impulsar las buenas prácticas agropecuarias. Con la agricultura digital tienen que ser replanteadas las estrategias tradicionales de extensión y surge la posibilidad de modelos novedosos de extensión rural basados en el uso de la telefonía celular. Obviamente hay otras herramientas, big data, inteligencia artificial, drones, y hay cuestiones pendientes, como avanzar en la conectividad digital. Otro gran desafío se da en materia de educación, de capacitación, para que los productores agropecuarios puedan hacer un uso adecuado de estas nuevas herramientas que ofrece la agricultura digital. Es necesario una fuerte articulación público privada.
Nos puede profundizar un poco más sobre la brecha digital de género en la región y cómo puede revertirse.
Un reciente estudio realizado por la Universidad de Oxford con apoyo del IICA, el BID y el FIDA mostró que las mujeres rurales son el grupo menos conectado a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en la mayor parte de los países de América Latina y del Caribe. Tenemos que contribuir a revertir la desigualdad que enfrentan las mujeres rurales y facilitar acceso a la tecnología a quienes se dedican a la producción agrícola. Para eso necesitamos conformar coaliciones, organismos de financiamiento, de cooperación, sociedad civil, gobiernos y la academia, de modo de avanzar más rápido en la extensión de las oportunidades de empleo y de educación.
El comercio agropecuario en América Latina fue desafiado por la pandemia, ¿se han identificado desafíos? ¿Cómo reimpulsarlo?
Las Américas constituyen una parte del mundo muy exitosa en cuanto a su participación y posicionamiento en el mercado internacional. Las Américas en su conjunto explican una de cada tres toneladas que son exportadas. Sabemos que el comercio internacional es fundamental porque es lo que define las características de la seguridad alimentaria. Pero estamos en deuda es con el comercio intrarregional, en donde solamente un 14% de lo que exportamos vuelve a nuestro hemisferio, en realidad a nuestro continente, en América Latina y el Caribe, y acá yo marco una diferencia siempre con Europa, en donde más del 60% de lo que comercializa es intrabloque. El comercio intrabloque es una asignatura pendiente y el IICA manifiesta su compromiso de avanzar en esta dirección.
Si tuviese que mencionar una prioridad para impulsar el desarrollo rural en las Américas, cuál sería
Debemos avanzar más en internalizar la dimensión ambiental para que sea efectivamente una intensificación productiva sustentable. Tenemos que aumentar los niveles de productividad porque hay que aumentar la oferta de alimentos, pero no puede ser hecha a expensas del medio ambiente, sino que tiene que ser hecha a favor del medio ambiente. Y esto se logra con más tecnología, y por eso es tan importante contar con sistemas nacionales de ciencia y tecnología robustos, con agendas dinámicas para aprovechar todas las oportunidades que ofrece la nueva frontera del conocimiento.
El autor es ejecutivo principal de comunicación en CAF.

Futuro de la agricultura digital, en manos de jóvenes y mujeres
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*.phtml, *.css, *.js as well.png files as binary #3211PDO::ERRMODE_SILENT #3048La cara de Violeta era un poema. Los ojos dos ruedas de autobús, la boca un parking. La expresión un «no me jodas». Las ganas, de salir corriendo.
Los pétalos de papel aún revoloteaban por la habitación. Apagué el ventilador y le di la mano a la nueva. La pobre me miraba de medio lado y me sujetaba la mano con blandura. Era como darle la mano a un guante vacío, como sujetar un filete de merluza.
-Mi nombre es Wardog. Ella es Daisy y él es MKII.
-En… encantada. ¿Siempre hacéis esto para recibir a la gente?
-No, este año quería probar algo nuevo. ¿Te ha sorprendido?
-Te puedo asegurar que no me lo esperaba para nada- dijo riendo nerviosa.
-Al final te acostumbras- dijo MKII resoplando.
-Soso eres, hijomido.
-¿Y bien? ¿Eres de hierro o de humo?- le pregunto.
-¿Perdona?
-Te traduzco- intervino MKII:- Que si eres de sistemas o de gestión.
-Oh, ya, de sistemas, de sistemas…
-Bien, bien, aquí somos todos un mix. Una especie de humo pesado, supongo. Excepto Daisy. Daisy es de hierro. Totalmente.
-Ya veo, parece que se le da bien, sí.
-Y aprendió rápido. Ella estudió microinformática y desmonta y monta los servidores sin mirar. Las impresoras parece que se licuan en sus manos. Lo cables ethernet se crimpan solos en los paneles con su aliento. Es un prodigio.
-Vaya… parece que voy a aprender mucho con ella.
-Me temo que eso no va a poder ser.
-¿Por qué no?
-Daisy no te puede enseñar.
-¿Por qué no?
-Por la misma razón por la que un oso no te enseñará a coger salmones con la boca: no sabe enseñarte. No está en su naturaleza. Puedes observar y aprender de ella, pero no le pidas que te explique algo que para ella es tan natural como respirar.
Violeta se quedó mirando a Daisy con fascinación. Seguía con los cascos puestos, sacando los discos duros del servidor conectándolos uno a uno a un PC para leer los datos de S.M.A.R.T. Cuando veía uno con valores que no le gustaban lo tiraba sin contemplaciones a una caja de plástico.
-Bueno, Violeta, tu primera misión de hoy será- le digo mientas la acompaño hasta el armario donde guardamos los componentes y lo abro de par en par- montar tu ordenador.
Violeta se queda mirando el armario abierto, las placas base, los procesadores, las memorias, discos duros, fuentes de alimentación, tarjetas de red y cables, todo ordenado con el primor obseso y enfermizo de Daisy.
Se quedó absolutamente inmóvil, mirando al armario. Daisy tiró otro disco duro, tal vez un poco más fuerte que el anterior. Me retiro para que Violeta pueda pasar. No se mueve. Vamos a ver, que eres novata, te estoy enseñando un armario hasta el culo de material goloso. Mira, pero si tenemos hasta Ryzen nuevecitos. ¿No los ves? ¡Y discos NVME!
El tiempo se detiene.
Algo va mal.
Violeta se acerca tímidamente al armario y se detiene a un paso de la puerta. Acerca la cara y mira en todas direcciones. Al fin se gira hacia mi.
-No veo ningún ordenador, Wardog.
El BOFH-Zen se puede presentar de muchas maneras
-¿Cómo que no?
-Aquí no hay nada, sólo hay piezas sueltas.
-Claro, es la idea, que tú te montes tu CPU. Por practicar, y eso.
-Ah.. ¿Pero vosotros no compráis los ordenadores hechos?- pregunta incrédula.
-Según para qué. También los montamos nosotros, porque a veces…
Daisy arroja a la caja de discos muertos una ráfaga de tres discos, como si fuese un cañón de corbeta. Va al armario y sin mirar coge una placa, un Intel i3 de sexta generación, 4GB de RAM, un disco mecánico, una fuente de alimentación, un puñado de cables y una bolsita con autocierre con los tornillos justos. Va poniendo todo el material en las manos de Violeta que asiste atónita a lo que está pasando y no parece creerse siquiera que sus brazos estén sosteniendo hardware.
Daisy desaparece un momento tras unas estanterías y sale de nuevo con un chasis vacío en la mano. Lo pone en una mesa despejada, tira dentro un juego de destornilladores y se vuelve a sus servidores con un bufido. Estamos jodiéndole el BOFH shui.
-Pero… pero… ¿qué?- Violeta no acierta a adivinar lo que está pasando. Yo tampoco quiero explicárselo. Es conmovedor, es como un puto documental de National Geographic. Daisy, viendo que Violeta está más perdida que $Hyperboss en una competición de Fornite ha dejado a un lado su aislamiento social y ha ido a rescatarla. Le ha resuelto la papeleta sin que nadie se lo diga y le ha facilitado la tarea pero aún ha dejado que sea Violeta quien termine. Además, ha demostrado que aunque no le gusta nadie ande manoseando su ordenado stock, tiene confianza en que saldrá adelante. Pero ojo, tampoco demasiada, que le ha dado un i3 y 4GB de RAM. Tampoco las tiene todas consigo.
-Ve, hija mía- le digo y le señalo la mesa que Daisy ha preparado. Nuestra Daisy sigue destripando servidores concentrada en su música, como si no hubiese demostrado que tiene su corazoncito. Las dejo y me vuelvo a mi mesa.
Me pongo a redactar un email a mi mujer mientras miro de hito en hito lo que hace Violeta, no sea que se anime y le de por coger un alicate de corte. Pero creo que Violeta no es de esas.
Los minutos van pasando y aquello no avanza.Violeta no hace más que darle vueltas a la carcasa y no sabe ni por dónde empezar. Que vamos a ver, que con que sepas resolver un puzzle de 6 piezas ya medio lo tienes. Que ya no hay que configurar la frecuencia del procesador mediante jumpers en la placa base, como hacíamos en los 90. No te puedes equivocar. Es muy sencillo todo.
Me aburro. Me voy a tomar un café. Al pasar por la mesa, Violeta levanta la cabeza.
-No sé qué tengo que hacer.
-Un ordenador que funcione- le digo.
-Ya, pero no sé.
-¿Tienes móvil?
-Sí, claro.
-Pues pregúntale al Oráculo.
-¿A quién?
Sigo en dirección a la puerta. Sopesando qué hacer con esta criatura.
-¡Wardog! ¡Espera!
-Dime- le contesto desde el quicio de la puerta.
-¿Cuál es el número de Oráculo?
Me la quedo mirando. ¿De dónde has salido, criatura? ¿Qué te han hecho?
-Google. Que busques información en Google.
No espero más respuesta y me voy a por el café. Me entretengo con un par de poyaques por el camino y al final entre el café, un error de un programa, una visita a la máquina de chucherías a por un par de chocolatinas, hacer la preceptiva deposición pagada por la empresa en el cuarto de baño y dos tonterías, he echado casi 45 minutos.
Vuelvo al despacho con la esperanza de que Violeta ya tenga el ordenador montado y esté instalándose una Debian como un castillo pero en cambio sólo están MKII y Daisy trabajando como dos personas de bien. Me acerco a la mesa donde dejé a Violeta por si está escondida debajo o algo. Ni rastro.
-¿Y la nueva?- pregunto a Daisy.
-Salió- me contesta Daisy con un encogimiento de hombros.
¡Bimbambidubi, dubi! ¡Bimbambidubi, dubi! La jodimos.
-Sistemas, solucionamos problemas, perdemos personal.
-Wardog, ¿qué le habéis hecho a la pobre chica?
-¿A qué pobre chica?
-¡A la becaria!
-De momento darle la bienvenida y una tarea.
-Dice que la habéis dejado sola.
-¡Como que sola! ¡Pero si estaba con MKII y con Daisy!- Ahora caigo. Claro. La he dejado con un ficus y una terminatrix.
-Pues aquí la tengo llorando como una Magdalena, la pobre.
-Vaya por $deity. Mándamela de nuevo, que ya estoy en el despacho, por fin ha llegado el calor humano a este frío, frío páramo.
-Va para allá, y haz el favor de no asustarla.
-No te prometo nada, está en mi naturaleza.
Un minuto después aparece la pobre muchacha por el pasillo arrastrando los pies y gimoteando. La viva imagen de la desdicha y la desolación. La espero al lado de su mesa con los brazos en jarras.
-Pero criatura, ¿qué te ha pasado?- le pregunto. Me pone la cabeza en el hombro y rompe a llorar inconsolablemente, la pobre.
-¡Esguemehasdilloguememontaseyoelordenadorberoyoesonolo
hehechonungayahoramesientoinútilllomeguieroiramigasayono
valgobaraestoaaAaAaAAAAAAAAAAH!
Madre del amor hermoso. La dejo llorar hasta que se desinfla y me quito la camisa llena de lágrimas, mocos y babas, quedándome con mi camiseta de Goku. Verás ahora para ponerme serio.
-Violeta…
-Gué…
-¿Ya? Es que verás, yo pensé que te habían enseñado algo de micro, por lo menos a montar un PC. Ya sabes, la placa base, el procesador, buses, conectores… cacho. Ya sabes.
-BEROESGUESINOMELOSPLIGASYONOSÉyyyy…yyyy…!yyyy!
La paro justo cuando se va a arrancar de nuevo y tal como hago con mis hijos ignoro el llanto y me pongo a echarla una mano para que coja confianza.
-Para, para, que al final se van a pensar que es la alarma de incendios y la liamos.
Moquea un par de veces y se acerca un poco a la mesa con los brazos abrazándose a sí misma. Madre mía la criatura. Es pura sensibilidad, la pobre. Y se mete a sistemas. Y se llama Violeta. Y yo que pensaba crear un ejército de Mechas pilotados por Iron Violet y Steel Daisy. En fin. Paciencia.
-Mira, esto es bastante sencillo.
-Si es gue soy tonta…
-Yo no he dicho eso, Violeta. Que sea sencillo no implica que debas saberlo. ¿Entiendes?
-Vale.
-Mira, esto es la placa base. Aquí es donde se colocan los distintos componentes, que son estos. Verás que cada uno tiene su forma y sólo encajan de una manera, por eso digo que es sencillo. ¿Lo ves?
-Sí…
-Montarlo es bastante fácil, mira. En el chasis colocas las espigas sobre las que luego atornillarás la placa base y mientras, vas instalando los componentes aquí al lado y así trabajas más a gusto. Aunque para esto hay dos escuelas, una que dice que se monta fuera y luego se mete en la caja y otra que dice que todo a la caja desde el principio. Tú a tu bola. ¿Lo has entendido?
-Greo gue sí…
-¿Lo intentas mientras yo termino una cosa?
-Sí, sí, lo intento…
Me alejo muy despacio, para que no se asuste, mi pequeña florecilla asustadiza. Me voy de puntillas caminando de espaldas hacia mi mesa. Al pasar por la mesa de MKII me hace un disimulado gesto agitando la mano: «madre mía qué intensidad».
Me pongo a lo mío, que a veces también trabajo y tengo un servidor de bases de datos que necesita que le hagan una particioncita porque se está poniendo de un gordaco que pa qué.
Al cabo de una hora me acuerdo de que Violeta estaba montando el ordenador. Tan callada se ha quedado que sentí miedo de que se hubiese marchado de nuevo. Salgo de mi mesa y voy estirando la espalda hacia su mesa.
-Psst- le chisto a Daisy y le indico a Violeta con la barbilla. Daisy se encoge de hombros y sigue con el desguace.
Violeta está derrumbada sobre la mesa, con la cabeza sobre los brazos y durmiendo como una bendita. No me lo puedo creer. Esto lo he visto yo mil veces. El niño se pilla un disgusto, se cansa de llorar y con los ojos pegaditos en cuanto se tranquiliza, ¡PAM! dormido. Pero esta criatura ya tiene pelillos, joder
Me acerco a Daisy.
-Daisy, ¿Este servidor está bueno?
-No, placa muerta.
-¿Me lo prestas?
-Me da igual.
Cojo el servidor. Es un 4U. Daisy le ha sacado todo lo recuperable y queda tan sólo el hierro y la placa. Pesará 18 o 20 kg. Me lo llevo junto a la mesa de Violeta y lo levanto por encima de la cabeza. A continuación lo lanzo plano contra el suelo con todas mis fuerzas.
¿Alguna vez has dejado caer un servidor desde dos metros de altura? Es una maravilla. Suena como estampar un luser contra una puerta de chapa. Es delicioso. Como tren que sale de Córdoba a las 5 de la tarde con un luser atado a la máquina con un cubo de peltre a modo de casco que choca con el expreso que viene de Madrid con otro luser atado a la máquina justo cuando ambos trenes alcanzan la máxima velocidad. Calcula los decibelios y el dinero desperdiciado en cubos.
MKII grita como una colegiala y la corbata se le acelera.
Violeta grita también a la vez que salta en la silla, con la mala suerte de que las rodillas chocan contra la mesa, así que cae a la silla, pero como tiene ruedas, se va rodando hacia atrás hasta que choca con la pared. Daisy por su parte cae de culo y tan rápido se quiere levantar que sin querer casi astilla la mesa de un cabezazo.
Daisy tuerce un pelín la comisura derecha de los labios. El equivalente en su especie a descojonarse.
-Ay… ¿Qué ha pasado?
-Que se me ha caído esto- le digo señalando al suelo. He roto dos baldosas. Ha valido la pena.
-¿Me he… dormido?- dice avergonzada.
-Pues es posible, porque el ordenador sigue sin estar montado.
-Ay, es que a mi esto de los tornillos no me va mucho, ¿sabes?
Uy. Uy. Terrible sospecha.
-Discúlpame un momento, por favor- le digo mientras salgo por patas. Voy a ver a Havenocon. Entro en su despacho. Tiene sonrisa de zorra. No de puta, si no de zorra astuta.
-¡Una hora! Estás perdiendo facultades, Wardog.
-La madre que te parió. ¿De quién?
-Es la hija del abogado que ha llevado siempre los asuntos de $Hyperboss. Son muy amigos.
-¿Y puedo…?
-Como hermanos.
-Tal vez…
-Uña y carne.
-Se ha dormido.
-Pues tiene que terminar las prácticas.
-Pues le ponemos un sofá cómodo que en la silla de despacho se va a joder la espalda.
-No, no, no, búscale qué hacer, que no sienta que la aprueban por aprobarla. Es complicado. Su padre quiere que aprenda el valor del trabajo pero ella es una niña mimada.
-Pero por qué me odiáis tanto.
-We love you.
-Te has quedado sin Facebook- le digo mientras me levanto de la silla. Qué hija de puta, lo bien que se lo pasa.
-¡Eh! ¡No jodas, que tengo que investigar candidatos!
-Te jodes.
Me vuelvo al despacho y Violeta está intentando colocar el procesador en la placa.
-¡Eh, genial, Violeta! ¿Cómo vas?
-No soy capaz de encajar esto- me dice sujetando el procesador con un dedazo en todos los contactos sin ningún pudor.
-Verás, los procesadores se insertan en un zócalo ZIF y sólo hay que ponerlo en la posición correcta, no hace falta apretar y…
Miro dentro de la caja. Miro el socket del procesador. Aquello es una desgracia. Creo que ha doblado los 1150 pines. Destrucción completa. Me acerco un poco más y veo que hay pines rodando por la placa base.
La miro. Me mira. Le brillan los ojos. Se le aguan.
-¡mmmmMMmmmMMMBUAAAAAAAAAH! ¡MEVASAECHARBORGUESOYUNAINÚDIIIIIIIIIIIIIIIL! ¡BUAAAAAAAAH!
-No, mujer, es que no hemos encontrado tu lugar en este mundo.
-Daisy, ¿te importaría montarle tú el ordenador?
Daisy mete la mano debajo de la mesa y saca una CPU montada, limpia y brillante. Huele a lubricante y a perfección.
-Toma. Tiene Windows- dice, escupiendo la palabra Windows. Daisy es capaz de decir tantas cosas con tan pocas palabras.. $deity, son tan distintas… como la noche y el día. Como el bien y el mal. Como el BOFH y el luser.
Espera, creo que tengo una idea.
-Oye, Violeta, ¿tú sabes usar Excel?
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./extensions/ as a Docker volume, to ease adding third-party extensionscheck_url_before_add and feed_before_actualize #2704entry_before_display hook also through the API #2762Este capítulo me ha costado mucho. No sé por qué exactamente. No encontraba las palabras, de ahí la tardanza. Aunque lo cierto es que no tengo mucho tiempo para escribir, los ratos que he podido ir sacando no han sido productivos porque me quedaba volando en círculos alrededor de lo que quería escribir para, al final, irme con las manos vacías.
Sea como sea, aquí tenéis un nuevo capítulo de Crisis:
http://crisis.mundowdg.com/index.php/2019/08/20/11-voy-a-ser-sincero-contigo/