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‘La comedia es el mejor vehículo para hacer que la gente piense’: Diego De Obaldía

La obra abre con ‘No se gana, pero se goza’. ¿Siguen las cosas igual?

En muchísimas cosas sí, lamentablemente. Una de las principales cosas que se siguen viendo en muchos gobiernos es que el malo se queda ahí y la certeza del castigo no existe. Este tema de que el pueblo sí paga con la justicia, pero los poderosos no, es algo que se viene viendo desde siempre. Básicamente, desde Henry Morgan para arriba. Antes nos robaban los de afuera; ahora nos robamos nosotros, los de adentro. Hay que estar pendiente de lo que está pasando, porque uno, como votante y como persona de la sociedad, tiene que estar también fiscalizando un poco lo que está pasando.

“Antes nos robaban los de afuera, ahora nos robamos nosotros los de adentro”.

¿Qué corregirías hoy de 1903?

Me leí nuevos libros y dije: esto habría sido interesante ponerlo; esto me cambia un poco la perspectiva; me di cuenta de que este nombre lo había puesto mal y lo arreglamos para la siguiente temporada. La obra está basada en un guion que puede alimentarse de la actualidad.

¿Se repite lo de 1903 en el pulso entre Panamá, China y Estados Unidos?

Sí, pero con un asterisco. La historia de Panamá y la historia del Canal son la misma. Nacimos para conectar, para hacer este puente del mundo, y creo que mucha más gente lo entiende ahora. Y, así como en su momento, en el 64, en el 77 y en los años anteriores, en el año 25, con la subida de los alquileres que vinieron a reprimir, todas esas luchas se mantienen en el corazón como un compromiso de muchísimos panameños. Los estadounidenses operaban el Canal básicamente para suma cero: el Canal solo podía recoger lo que se necesitaba para operarlo; no se utilizaba como un negocio para aportar plata al fisco norteamericano. Los panameños fueron los que lo transformaron en: “Vamos a pasar la mayor cantidad, vamos a ampliarlo y vamos a darle al Estado dinero”. ¿Qué hace el Estado con ese dinero? Es otra cosa, pero el Canal hace su trabajo.

“Los panameños fueron los que transformaron el canal en un negocio para darle al Estado dinero. ¿Qué hace el Estado con ese dinero? Es otra cosa".

¿Has tenido encontrones con políticos por la sátira?

Nunca he dicho esto y todavía decido mantener la reserva, pero el problema más grande en el que me metí no fue por nada de sátira ni de comedia. Fue cuando usaba Twitter y tuiteé una frase que sigo sosteniendo hoy en día, y me llegó una querella penal. Una querella penal por 100,000 palos. ¿Cómo por esto, que era una frase que todo el mundo dice, y no por toda la sátira? Me he encontrado con políticos que hemos parodiado fieramente y que me felicitan por la parodia. Es difícil pelear contra algo que hace reír. Afortunadamente, hemos descubierto que nuestra trinchera es la comedia y que la comedia es el mejor vehículo para hacer que la gente piense sin darse cuenta de que está pensando, incluyendo los propios políticos malos que reciben el mensaje. No hacen nada al respecto, pero lo reciben.

“El problema más grande en el que me metí no fue por nada de sátira ni de comedia. Fue cuando usaba Twitter y tuiteé una frase que sigo sosteniendo hoy en día, y me llegó una querella penal. Una querella penal por 100,000 palos”.

¿Cómo investigas una obra así?

En esto me ayudó mucho Juan David Morgan, que ha sido un gran mentor y padrino histórico para mí. Él me dijo: “Nosotros no somos historiadores, somos aficionados a la historia que compartimos lo que nosotros entendimos de ella”. Yo me he asegurado de leer la mayor cantidad de libros posibles. Por ejemplo, para 1903 fueron 30 para la primera temporada; después aumentó la cifra. Para Balboa fueron aún más y, ahorita mismo, para 1977 van a ser muchísimos más. Y yo trato de poner los hechos que más se repiten en libros diferentes, con perspectivas diferentes, que considero factos. Mi principal objetivo es entretener. Por ejemplo, en 1903 tenía, por un lado, Con ardientes fulgores de gloria, que la gente considera leyenda dorada. Es uno de mis libros favoritos, pero también me encantó El país creado por Wall Street. Y dije: “Vamos a contar las dos cosas”. Y se pueden contar las dos cosas. ¿Por qué? Porque se cuentan a través de los personajes.

“Yo me he asegurado de leer la mayor cantidad de libros posibles. Por ejemplo, para 1903 fueron 30 para la primera temporada”.

Bunau-Varilla: ¿villano, mal necesario o canallada?

Para nosotros, puede ser un villano porque creó el documento del que nos tuvimos que librar. Mal necesario, digan, o una canallada. Teníamos que salir de eso. Lo necesitamos para hacer país. Puede ser, puede no ser. El tipo era flamboyant. El tipo era egocéntrico a matarse. No tienes idea de lo yoísta que era, pero era un genio. Incluso tuvo que pagar sentencia por movimientos de dinero junto al hijo de De Lesseps en el canal francés aquí en Panamá. Incluso se enlistó voluntariamente en la Primera Guerra Mundial. Esta es mi interpretación. Cúlpenme a mí.

¿De dónde sale ‘Bandera’?

Todo esto empieza en el año 2017, cuando yo leía el libro Con ardientes fulgores de gloria, específicamente la escena en la que, como novela histórica, se narra el momento en que María Ossa, en la clandestinidad, empieza a coser la bandera. ¿Qué estará pensando esta mujer? Pero si sí salía bien, ella estaba teniendo en sus manos la primera bandera de lo que se iba a convertir en lo que hoy somos. Y yo dije: “Esto no es para escribirlo. Esto es para cantarlo”. Cuando María Ossa empieza a cantar Bandera, empiezan a sacar banderas de Panamá. Yo decía: “No es un concierto de Bad Bunny. Esta es la historia suya”.

¿Y el vallenato de la separación de Colombia?

Esa fue la primera canción que compuse en mi vida entera. Jamás se me ocurrió que iba a ser un vallenato. Yo dije: “Me gustaría que no existiera la canción Olvídala, de Binomio de Oro”. Busqué los acordes de Binomio de Oro y simplemente los invertí.

¿Cómo se cuenta tu próxima obra, ’1977′, con personajes que siguen vivos?

Necesito explicar las negociaciones entre los negociadores panameños y los negociadores gringos para los tratados Torrijos-Carter. ¿Qué me sale de ahí? Todavía no sé, pero tengo que contarlo. Esta es la primera vez que personajes van a ir a verse en escena en mis obras. Entonces, las atribuciones creativas ya no van tanto a la creación de un personaje. Van a ir, más que todo, a la forma de contar lo que no está grabado; lo que pasó, pero de lo que no existe evidencia fotográfica o videográfica. Ahora, si la obra no la cuento con comedia y la hago como si fuera un documental histórico, mi público va a quedar decepcionado.

¿Quiénes han sido los Bunau-Varilla de nuestra historia reciente?

Bunau-Varilla era único en su clase. Pero sí hubo personajes que nos metieron en diferentes situaciones. Podríamos considerar a Manuel Antonio Noriega como un antagonista de nuestra historia que, en su momento, cuando tú lees su historia inicial, tuvo su luz en algunas ocasiones. Investiguen el Día de la Lealtad, por ejemplo. Ese tipo de cosas que uno dice: “Esto lo hizo Noriega” y es parte de lo que estoy investigando.

¿Qué personaje te queda pendiente?

Tengo una especie de early work sobre Henry Morgan. Henry Morgan definió a Panamá. Todavía dicen que Panamá es un puerto de piratas. Luego nos convirtió en la primera ciudad amurallada del Pacífico. Se creó la muralla, se dividió el arrabal de los de adentro y empezó esta división social. Cuando hice Balboa, me enamoré de la historia de nuestros originarios, de los cuevas, de estos guerreros como Cémaco, que se les plantaron a unos tipos que venían con unos troncos que escupían truenos, como les decían ellos. Eso es lo que más satisfacción me da: poder llevar la historia panameña, meterme en estos rabbit holes y convertir en interesantes cosas que no sabías y no pensabas que te iban a interesar.

Diego De Obaldía. LP/Carlos Moore
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