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La práctica (palo palito)

La cara de Violeta era un poema. Los ojos dos ruedas de autobús, la boca un parking. La expresión un «no me jodas». Las ganas, de salir corriendo.

Los pétalos de papel aún revoloteaban por la habitación. Apagué el ventilador y le di la mano a la nueva. La pobre me miraba de medio lado y me sujetaba la mano con blandura. Era como darle la mano a un guante vacío, como sujetar un filete de merluza.

-Mi nombre es Wardog. Ella es Daisy y él es MKII.
-En… encantada. ¿Siempre hacéis esto para recibir a la gente?
-No, este año quería probar algo nuevo. ¿Te ha sorprendido?
-Te puedo asegurar que no me lo esperaba para nada- dijo riendo nerviosa.
-Al final te acostumbras- dijo MKII resoplando.
-Soso eres, hijomido.
-¿Y bien? ¿Eres de hierro o de humo?- le pregunto.
-¿Perdona?
-Te traduzco- intervino MKII:- Que si eres de sistemas o de gestión.
-Oh, ya, de sistemas, de sistemas…
-Bien, bien, aquí somos todos un mix. Una especie de humo pesado, supongo. Excepto Daisy. Daisy es de hierro. Totalmente.
-Ya veo, parece que se le da bien, sí.
-Y aprendió rápido. Ella estudió microinformática y desmonta y monta los servidores sin mirar. Las impresoras parece que se licuan en sus manos. Lo cables ethernet se crimpan solos en los paneles con su aliento. Es un prodigio.
-Vaya… parece que voy a aprender mucho con ella.
-Me temo que eso no va a poder ser.
-¿Por qué no?
-Daisy no te puede enseñar.
-¿Por qué no?
-Por la misma razón por la que un oso no te enseñará a coger salmones con la boca: no sabe enseñarte. No está en su naturaleza. Puedes observar y aprender de ella, pero no le pidas que te explique algo que para ella es tan natural como respirar.

Violeta se quedó mirando a Daisy con fascinación. Seguía con los cascos puestos, sacando los discos duros del servidor conectándolos uno a uno a un PC para leer los datos de S.M.A.R.T. Cuando veía uno con valores que no le gustaban lo tiraba sin contemplaciones a una caja de plástico.

-Bueno, Violeta, tu primera misión de hoy será- le digo mientas la acompaño hasta el armario donde guardamos los componentes y lo abro de par en par- montar tu ordenador.

Violeta se queda mirando el armario abierto, las placas base, los procesadores, las memorias, discos duros, fuentes de alimentación, tarjetas de red y cables, todo ordenado con el primor obseso y enfermizo de Daisy.

Se quedó absolutamente inmóvil, mirando al armario. Daisy tiró otro disco duro, tal vez un poco más fuerte que el anterior. Me retiro para que Violeta pueda pasar. No se mueve. Vamos a ver, que eres novata, te estoy enseñando un armario hasta el culo de material goloso. Mira, pero si tenemos hasta Ryzen nuevecitos. ¿No los ves? ¡Y discos NVME!

El tiempo se detiene.

Algo va mal.

Violeta se acerca tímidamente al armario y se detiene a un paso de la puerta. Acerca la cara y mira en todas direcciones. Al fin se gira hacia mi.

-No veo ningún ordenador, Wardog.

El BOFH-Zen se puede presentar de muchas maneras
-¿Cómo que no?
-Aquí no hay nada, sólo hay piezas sueltas.
-Claro, es la idea, que tú te montes tu CPU. Por practicar, y eso.
-Ah.. ¿Pero vosotros no compráis los ordenadores hechos?- pregunta incrédula.
-Según para qué. También los montamos nosotros, porque a veces…

Daisy arroja a la caja de discos muertos una ráfaga de tres discos, como si fuese un cañón de corbeta. Va al armario y sin mirar coge una placa, un Intel i3 de sexta generación, 4GB de RAM, un disco mecánico, una fuente de alimentación, un puñado de cables y una bolsita con autocierre con los tornillos justos. Va poniendo todo el material en las manos de Violeta que asiste atónita a lo que está pasando y no parece creerse siquiera que sus brazos estén sosteniendo hardware.

Daisy desaparece un momento tras unas estanterías y sale de nuevo con un chasis vacío en la mano. Lo pone en una mesa despejada, tira dentro un juego de destornilladores y se vuelve a sus servidores con un bufido. Estamos jodiéndole el BOFH shui.

-Pero… pero… ¿qué?- Violeta no acierta a adivinar lo que está pasando. Yo tampoco quiero explicárselo. Es conmovedor, es como un puto documental de National Geographic. Daisy, viendo que Violeta está más perdida que $Hyperboss en una competición de Fornite ha dejado a un lado su aislamiento social y ha ido a rescatarla. Le ha resuelto la papeleta sin que nadie se lo diga y le ha facilitado la tarea pero aún ha dejado que sea Violeta quien termine. Además, ha demostrado que aunque no le gusta nadie ande manoseando su ordenado stock, tiene confianza en que saldrá adelante. Pero ojo, tampoco demasiada, que le ha dado un i3 y 4GB de RAM. Tampoco las tiene todas consigo.
-Ve, hija mía- le digo y le señalo la mesa que Daisy ha preparado. Nuestra Daisy sigue destripando servidores concentrada en su música, como si no hubiese demostrado que tiene su corazoncito. Las dejo y me vuelvo a mi mesa.

Me pongo a redactar un email a mi mujer mientras miro de hito en hito lo que hace Violeta, no sea que se anime y le de por coger un alicate de corte. Pero creo que Violeta no es de esas.

Los minutos van pasando y aquello no avanza.Violeta no hace más que darle vueltas a la carcasa y no sabe ni por dónde empezar. Que vamos a ver, que con que sepas resolver un puzzle de 6 piezas ya medio lo tienes. Que ya no hay que configurar la frecuencia del procesador mediante jumpers en la placa base, como hacíamos en los 90. No te puedes equivocar. Es muy sencillo todo.

Me aburro. Me voy a tomar un café. Al pasar por la mesa, Violeta levanta la cabeza.

-No sé qué tengo que hacer.
-Un ordenador que funcione- le digo.
-Ya, pero no sé.
-¿Tienes móvil?
-Sí, claro.
-Pues pregúntale al Oráculo.
-¿A quién?

Sigo en dirección a la puerta. Sopesando qué hacer con esta criatura.

-¡Wardog! ¡Espera!
-Dime- le contesto desde el quicio de la puerta.
-¿Cuál es el número de Oráculo?

Me la quedo mirando. ¿De dónde has salido, criatura? ¿Qué te han hecho?

-Google. Que busques información en Google.

No espero más respuesta y me voy a por el café. Me entretengo con un par de poyaques por el camino y al final entre el café, un error de un programa, una visita a la máquina de chucherías a por un par de chocolatinas, hacer la preceptiva deposición pagada por la empresa en el cuarto de baño y dos tonterías, he echado casi 45 minutos.

Vuelvo al despacho con la esperanza de que Violeta ya tenga el ordenador montado y esté instalándose una Debian como un castillo pero en cambio sólo están MKII y Daisy trabajando como dos personas de bien. Me acerco a la mesa donde dejé a Violeta por si está escondida debajo o algo. Ni rastro.

-¿Y la nueva?- pregunto a Daisy.
-Salió- me contesta Daisy con un encogimiento de hombros.

¡Bimbambidubi, dubi! ¡Bimbambidubi, dubi! La jodimos.

-Sistemas, solucionamos problemas, perdemos personal.
-Wardog, ¿qué le habéis hecho a la pobre chica?
-¿A qué pobre chica?
-¡A la becaria!
-De momento darle la bienvenida y una tarea.
-Dice que la habéis dejado sola.
-¡Como que sola! ¡Pero si estaba con MKII y con Daisy!- Ahora caigo. Claro. La he dejado con un ficus y una terminatrix.
-Pues aquí la tengo llorando como una Magdalena, la pobre.
-Vaya por $deity. Mándamela de nuevo, que ya estoy en el despacho, por fin ha llegado el calor humano a este frío, frío páramo.
-Va para allá, y haz el favor de no asustarla.
-No te prometo nada, está en mi naturaleza.

Un minuto después aparece la pobre muchacha por el pasillo arrastrando los pies y gimoteando. La viva imagen de la desdicha y la desolación. La espero al lado de su mesa con los brazos en jarras.

-Pero criatura, ¿qué te ha pasado?- le pregunto. Me pone la cabeza en el hombro y rompe a llorar inconsolablemente, la pobre.
-¡Esguemehasdilloguememontaseyoelordenadorberoyoesonolo
hehechonungayahoramesientoinútilllomeguieroiramigasayono
valgobaraestoaaAaAaAAAAAAAAAAH!

Madre del amor hermoso. La dejo llorar hasta que se desinfla y me quito la camisa llena de lágrimas, mocos y babas, quedándome con mi camiseta de Goku. Verás ahora para ponerme serio.

-Violeta…
-Gué…
-¿Ya? Es que verás, yo pensé que te habían enseñado algo de micro, por lo menos a montar un PC. Ya sabes, la placa base, el procesador, buses, conectores… cacho. Ya sabes.
-BEROESGUESINOMELOSPLIGASYONOSÉyyyy…yyyy…!yyyy!

La paro justo cuando se va a arrancar de nuevo y tal como hago con mis hijos ignoro el llanto y me pongo a echarla una mano para que coja confianza.

-Para, para, que al final se van a pensar que es la alarma de incendios y la liamos.

Moquea un par de veces y se acerca un poco a la mesa con los brazos abrazándose a sí misma. Madre mía la criatura. Es pura sensibilidad, la pobre. Y se mete a sistemas. Y se llama Violeta. Y yo que pensaba crear un ejército de Mechas pilotados por Iron Violet y Steel Daisy. En fin. Paciencia.

-Mira, esto es bastante sencillo.
-Si es gue soy tonta…
-Yo no he dicho eso, Violeta. Que sea sencillo no implica que debas saberlo. ¿Entiendes?
-Vale.
-Mira, esto es la placa base. Aquí es donde se colocan los distintos componentes, que son estos. Verás que cada uno tiene su forma y sólo encajan de una manera, por eso digo que es sencillo. ¿Lo ves?
-Sí…
-Montarlo es bastante fácil, mira. En el chasis colocas las espigas sobre las que luego atornillarás la placa base y mientras, vas instalando los componentes aquí al lado y así trabajas más a gusto. Aunque para esto hay dos escuelas, una que dice que se monta fuera y luego se mete en la caja y otra que dice que todo a la caja desde el principio. Tú a tu bola. ¿Lo has entendido?
-Greo gue sí…
-¿Lo intentas mientras yo termino una cosa?
-Sí, sí, lo intento…

Me alejo muy despacio, para que no se asuste, mi pequeña florecilla asustadiza. Me voy de puntillas caminando de espaldas hacia mi mesa. Al pasar por la mesa de MKII me hace un disimulado gesto agitando la mano: «madre mía qué intensidad».

Me pongo a lo mío, que a veces también trabajo y tengo un servidor de bases de datos que necesita que le hagan una particioncita porque se está poniendo de un gordaco que pa qué.

Al cabo de una hora me acuerdo de que Violeta estaba montando el ordenador. Tan callada se ha quedado que sentí miedo de que se hubiese marchado de nuevo. Salgo de mi mesa y voy estirando la espalda hacia su mesa.

-Psst- le chisto a Daisy y le indico a Violeta con la barbilla. Daisy se encoge de hombros y sigue con el desguace.

Violeta está derrumbada sobre la mesa, con la cabeza sobre los brazos y durmiendo como una bendita. No me lo puedo creer. Esto lo he visto yo mil veces. El niño se pilla un disgusto, se cansa de llorar y con los ojos pegaditos en cuanto se tranquiliza, ¡PAM! dormido. Pero esta criatura ya tiene pelillos, joder

Me acerco a Daisy.

-Daisy, ¿Este servidor está bueno?
-No, placa muerta.
-¿Me lo prestas?
-Me da igual.

Cojo el servidor. Es un 4U. Daisy le ha sacado todo lo recuperable y queda tan sólo el hierro y la placa. Pesará 18 o 20 kg. Me lo llevo junto a la mesa de Violeta y lo levanto por encima de la cabeza. A continuación lo lanzo plano contra el suelo con todas mis fuerzas.

¿Alguna vez has dejado caer un servidor desde dos metros de altura? Es una maravilla. Suena como estampar un luser contra una puerta de chapa. Es delicioso. Como tren que sale de Córdoba a las 5 de la tarde con un luser atado a la máquina con un cubo de peltre a modo de casco que choca con el expreso que viene de Madrid con otro luser atado a la máquina justo cuando ambos trenes alcanzan la máxima velocidad. Calcula los decibelios y el dinero desperdiciado en cubos.

MKII grita como una colegiala y la corbata se le acelera.

Violeta grita también a la vez que salta en la silla, con la mala suerte de que las rodillas chocan contra la mesa, así que cae a la silla, pero como tiene ruedas, se va rodando hacia atrás hasta que choca con la pared. Daisy por su parte cae de culo y tan rápido se quiere levantar que sin querer casi astilla la mesa de un cabezazo.

Daisy tuerce un pelín la comisura derecha de los labios. El equivalente en su especie a descojonarse.

-Ay… ¿Qué ha pasado?
-Que se me ha caído esto- le digo señalando al suelo. He roto dos baldosas. Ha valido la pena.
-¿Me he… dormido?- dice avergonzada.
-Pues es posible, porque el ordenador sigue sin estar montado.
-Ay, es que a mi esto de los tornillos no me va mucho, ¿sabes?

Uy. Uy. Terrible sospecha.

-Discúlpame un momento, por favor- le digo mientras salgo por patas. Voy a ver a Havenocon. Entro en su despacho. Tiene sonrisa de zorra. No de puta, si no de zorra astuta.
-¡Una hora! Estás perdiendo facultades, Wardog.
-La madre que te parió. ¿De quién?
-Es la hija del abogado que ha llevado siempre los asuntos de $Hyperboss. Son muy amigos.
-¿Y puedo…?
-Como hermanos.
-Tal vez…
-Uña y carne.
-Se ha dormido.
-Pues tiene que terminar las prácticas.
-Pues le ponemos un sofá cómodo que en la silla de despacho se va a joder la espalda.
-No, no, no, búscale qué hacer, que no sienta que la aprueban por aprobarla. Es complicado. Su padre quiere que aprenda el valor del trabajo pero ella es una niña mimada.
-Pero por qué me odiáis tanto.
-We love you.
-Te has quedado sin Facebook- le digo mientras me levanto de la silla. Qué hija de puta, lo bien que se lo pasa.
-¡Eh! ¡No jodas, que tengo que investigar candidatos!
-Te jodes.

Me vuelvo al despacho y Violeta está intentando colocar el procesador en la placa.

-¡Eh, genial, Violeta! ¿Cómo vas?
-No soy capaz de encajar esto- me dice sujetando el procesador con un dedazo en todos los contactos sin ningún pudor.
-Verás, los procesadores se insertan en un zócalo ZIF y sólo hay que ponerlo en la posición correcta, no hace falta apretar y…

Miro dentro de la caja. Miro el socket del procesador. Aquello es una desgracia. Creo que ha doblado los 1150 pines. Destrucción completa. Me acerco un poco más y veo que hay pines rodando por la placa base.

La miro. Me mira. Le brillan los ojos. Se le aguan.

-¡mmmmMMmmmMMMBUAAAAAAAAAH! ¡MEVASAECHARBORGUESOYUNAINÚDIIIIIIIIIIIIIIIL! ¡BUAAAAAAAAH!
-No, mujer, es que no hemos encontrado tu lugar en este mundo.
-Daisy, ¿te importaría montarle tú el ordenador?

Daisy mete la mano debajo de la mesa y saca una CPU montada, limpia y brillante. Huele a lubricante y a perfección.

-Toma. Tiene Windows- dice, escupiendo la palabra Windows. Daisy es capaz de decir tantas cosas con tan pocas palabras.. $deity, son tan distintas… como la noche y el día. Como el bien y el mal. Como el BOFH y el luser.

Espera, creo que tengo una idea.

-Oye, Violeta, ¿tú sabes usar Excel?

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Crisis, capítulo 11: Voy a ser sincero contigo.

Este capítulo me ha costado mucho. No sé por qué exactamente. No encontraba las palabras, de ahí la tardanza. Aunque lo cierto es que no tengo mucho tiempo para escribir, los ratos que he podido ir sacando no han sido productivos porque me quedaba volando en círculos alrededor de lo que quería escribir para, al final, irme con las manos vacías.

Sea como sea, aquí tenéis un nuevo capítulo de Crisis:
http://crisis.mundowdg.com/index.php/2019/08/20/11-voy-a-ser-sincero-contigo/

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BOFH-Zen: La práctica (palito)

Cuando el cerezo comienza a perder su flor, es el protoBOFH quien acude a las empresas a recibir la llamada formación en centro de trabajo.

Me consta que en algunas empresas a los practicantes los tratan como a equipamiento de oficina: hacen fotocopias, traen café, archivan, dan masajes en las corvas con tal de agradar y aprobar las prácticas con la vana esperanza de encontrar un hueco entre la plantilla.

En cuán pocos casos se da que el practicante coincida en el tiempo con que la empresa necesite personal y que el joven esperanzado sea lo suficientemente bueno como para no iniciar un proceso de selección.

En Suprakillminds el departamento de informática no hace estas mierdas porque gracias al BOFH-Zen, aunque no hemos alcanzado la iluminación, hemos abandonado hace tiempo la oscuridad y ahora estamos en la zona umbría. Cuesta el mismo trabajo mantener a un chaval ilusionado entretenido haciendo gilipolleces que formarlo como es debido.

Me hallaba pues, en mi puesto, trabajando en cosas por las que $Hyperboss no sabe que me paga ni quiere saberlas, cuando Havenocon soltó a una chiquilla al final del pasillo convertido en nuestros dominios y que llaman despacho. La jefa de personal saludó con la mano por toda explicación.

La criatura se desplazó hacia nosotros con paso inseguro, dubitativo, como si diésemos miedo. Como si tuviese miedo de nosotros. Ya ves tú. Avanzaba por el pasillo en penumbra mirando con curiosidad las estanterías repletas de hardware retirado de los racks. La poca luz del pasillo y las estanterías atestadas de cadáveres de hierro dan a la entrada un aspecto levemente siniestro. Después de varias experiencias traumáticas con consultores de varios sabores, $Hyperboss dejó que los informáticos se ocupasen de los sistemas. Como si supiéramos de ésto. Nos dio presupuesto y nos dejó hacer.

-¡Wardog! ¿Qué haces?- me saludó una mañana $Hyperboss mientras sacaba un café de la máquina porque no le tengo miedo a nada y mi estómago digiere igual la papilla de maíz que el acero al rojo blanco. Le miré, miré el vaso que había en mi mano, miré la máquina de café que aún borboteaba y crujía sus mecanismos y le volví a mirar a él.
-Lentejas, mire. ¿Quiere un plato?
-¡Déjate de hostias! Yo es que ya no sé qué hacer en ésta empresa para que las cosas funcionen- A veces $Hyperboss saluda así. La acidez y los consultores fake.
-Las cosas funcionan- le dije.
-¡Que no fallen! ¡Si no se rompe una cosa falla otra!
-Ah. Eso.

El BOFH-Zen es la guía. El BOFH-Zen es la luz. EN el BOFH-Zen no hay bien y no hay mal. En el BOFH-Zen hay paz y no hay enfrentamiento porque el BOFH-Zen es el aceite que lubrica el alma del BOFH y la hace inalcanzable para el violento.

Cuando el violento llegue a tu puerta con un reproche en los labios no tengas sus palabras por enemigas. Las palabras salen de un cuerpo y llegan a otro. Fluyen de un alma a otra. El alma del BOFH no se ha de ver alterada. El alma del BOFH está con sus sistemas. Si sus sistemas los paga un tercero y encomienda al BOFH su cuidado, el BOFH cuidará del bienestar de los sistemas que pagó su $Boss. La continuidad de los sistemas del BOFH es prioridad. Por eso, que el negocio funcione es necesario pero no es vital porque nada es vital. Nada es importante.

Las palabras violentas no son más que el agua de una pequeña cascada en el nacimiento de un arroyo. Si el BOFH es colocado bajo la cascada, nada puede ocurrirle. Porque el BOFH-Zen es el aceite que lubrica el alma del BOFH. El BOFH-Zen es también el sol que calienta e ilumina el alma del BOFH en su interior. Por eso, cuanto más se sumerge el BOFH en el BOFH-Zen más aceite recubriá su alma y más caliente estará dicho aceite.

Así que cuando el violento ponga al BOFH bajo la cascada de sus palabras no conseguirá más que verter agua sobre aceite hirviendo. El aceite no tiene la culpa de hervir. El aceite estaba en paz. Si el violento se quema no será más que por su culpa pues el BOFH no es violento ni pacífico. Simplemente está en paz.

-¡Sí, eso! ¡Tampoco pido tanto!- insistió $Hyperboss.- ¡No quiero que haya fallos en esta puñetera empresa!
-Ciérrela.
-¡Y lo dices tan tranquilo!
-Claro. Quitando lo inorgánico, las pelusas y Daisy, todos aquí somos humanos. Vamos a fallar.
-¡Pues para eso están los ordenadores!
-No. Los ordenadores están para ayudar a organizar el trabajo. Están para controlar máquinas. Pero no trabajan ni organizan. Son herramientas.
-¿Pues entonces para qué los quiero si no me evitan errores?
-Evitan errores. Los que pueden evitar porque les hemos enseñado a hacerlo.
-O sea, que es porque no los configuráis bien. ¡Por fin lo admites!
-No es eso. Si sólo nos dedicásemos a detectar y corregir errores humanos ya haría años que tendría usted un bonito cadáver de hierro que una vez impidió muchos errores humanos pero que se echó a perder por falta de mantenimiento. Usted no va a dedicar el dinero y los recursos que hacen falta para que ambas cosas sean posibles.
-¡Cómo que no! ¿Qué necesitaríais?
-Diez programadores con experiencia, diez analistas, diez administradores de sistemas, treinta técnicos de hardware y treinta técnicos para montar un centro de asistencia a los usuarios. Necesitaríamos tres años para formar a los que tengamos que formar y que los que sepan más que nosotros entiendan el guirigay que hay aquí montado. Necesitaríamos renovar la infraestructura, aunque seguirán siendo máquinas y se romperán, mejorar las comunicaciones, comprar software que suplimos como podemos..
-¡Para, para! ¿Me estás diciendo que entre tres hacéis el trabajo de setenta… no, ochenta y pico personas?
-Qué va. Por eso el sistema no es a prueba de fallos, pero funciona y hace lo que debe hacer.

$Boss se me quedó mirando largo rato. Le di un trago a las lentejas.

-Pues tú me dirás qué puedo hacer porque estoy hasta los huevos de la informática. He traído a los mejores consultores y lo único que he conseguido ha sido disgustos y pagar facturas.
-Pues oiga, se me ocurre, así, como locura, que en vez de pagar esos pastizales por nada, los invierta en mejorar lo que ya tiene en vez de pagar a charlatanes.
-No, si aquí el caso es gastar. ¡Hasta los huevos me tenéis!- gritó mientras se marchaba hacia su despacho como una furia y se encerraba con un portazo.

A la semana siguiente se reunió con MKII en su despacho y le dijo que había pensado en mejorar los ordenadores y lo que hiciera falta para que todo funcionase un poco mejor. MKII alabó la idea como una genialidad y le preparamos un presupuesto que firmó sin respirar porque le pareció mucho menos de lo que se temía y muchísimo menos de lo que había invertido en gomina, trajes y comilonas a costa de la empresa. $Hyperboss funciona así: alguien le dice lo que no quiere escuchar, luego lo rumia y cuando termina caga la idea como si fuera suya.

Las ideas son la esencia bajo las palabras. Sólo las ideas más puras viajan con las palabras y calan en su receptor por su simpleza. Por eso los buscadores del BOFH-Zen no buscan excusas. Los buscadores del BOFH-Zen ven pasar las palabras a su lado y extraen sabiamente el dolor y el clamor ajeno, lo observan atentamente y se limpian el culo con él porque de nada les sirve porque nada es vital, nada es importante. No obstante, la naturaleza del BOFH siempre busca la mejora en todo. Por eso cuando dos BOFHs se encuentran siempre discuten qué es mejor, siempre comparan lo que uno y otro hace. Siempre defiende una herramienta sobre otra como la mejor. Porque el BOFH no busca la perfección que como entidad absoluta es aborrecible y solamente aspira a mejorar hasta el fin de su uptime. Así es el BOFH-Zen. No busca la perfección sino lo que sea mejor. Y lo mejor es cambiante y es mutable igual que el agua fresca no está en un pantano sino en el bravo arroyo que nace de la nieve y baja al valle retorciéndose y haciéndose cada vez un camino mejor.

Por eso el corredor ahora tenía una fila de estanterías repletas de maquinaria que no íbamos a tirar sino a reciclar para reforzar algunas sedes y para monitorización y pruebas.

Supongo que por eso la pobre chiquilla desfilaba temerosa en la penumbra, sola, novata y abandonada a su suerte. Un poco más adelante, estaba Daisy de pie inclinada sobre su mesa, hurgando en las tripas de un servidor 2U totalmente concentrada con los cascos puestos y de espaldas al pasillo. La chica llegó a su altura y saludó con un tímido «hola».

Daisy arrancó de cuajo un ventilador y se giró sin quitarse los cascos. Escaneó a la chica en un segundo de arriba a abajo y vuelta. Cogió un bote de aire comprimido y sin mirar a la pieza siquiera la limpió con precisión. Cogió un bote de lubricante blanco y engrasó el rodamiento sin verter una gota sin dejar de mirar a la chica. Esperó a que la nube de polvo fuese aspirada por el extractor. Se quitó la mascarilla y la dejó colgando del cuello.

-¿Quieres algo?- le preguntó a la chica con tan poca inflexión en la voz como una calculadora mecánica.
-Ven… vengo a hacer las prácticas… me llamo…
-Pregunta ahí- dijo Daisy señalando en nuestra dirección con el bote de aceite. Se puso la mascarilla, se giró y siguió arrancando ventiladores al servidor en silencio.

La muchacha llegó hasta nuestras mesas. MKII tecleaba como un histérico en su puesto documentando todo lo que estaba haciendo con una exhaustividad digna de admiración. De verdad. La documentación que estaba preparando era tan completa y detallada que hasta la mitad de un luser podría entenderla si fuera capaz de leerla. Si es que un luser puede leer más de dos párrafos antes de que les dé estrabismo y una bajada de azúcar.

Yo estaba generando e intercambiando claves SSH entre los servidores de producción y los de backup con los pies en la mesa y el teclado en los muslos. MKII iba por detrás documentando los nombres de los ficheros de claves, las rutas…

-Ho… hola, buenas, me.. me llamo Violeta y… y vengo a hacer las prácticas de…- la pobre temblaba y se manoseaba un mechón de pelo rizado que se le iba constantemente a la cara.
-¡Ostras! ¡Espera!- le grité a la muchacha más alto de lo que pretendía. Solté el teclado sobre la mesa y salté por encima apoyando la mano izquierda. Salí corriendo hacia la salida. Al llegar al final del pasillo MKII y la chica de prácticas me miraban con los ojos como platos. Daisy siguió descuartizando el servidor con evidente satisfacción.

Corrí todo lo que pude y cogí una bolsa de basura llena de papeles cortados por la destructora y después un ventilador del armario de los trastos. Volví a toda velocidad a mi puesto. Daisy arrancó otro ventilador. MKII y Violeta me miraban aún con cara de tarjeta de sorpresa del Monopoly.

Puse el ventilador en marcha detrás de mi silla mirando al techo y me senté de nuevo.

-Perdona, ¿decías?- la pobre chica no daba crédito.
-Soy… me llamo Violeta y… bueno, vengo, mi instituto me manda para hacer las prácticas de… de un ciclo formativ…

Cogí la enorme bolsa de basura y la vacié detrás de mi sobre el ventilador. Una nube de confeti inundó la sala y descendía suavemente revoloteando en las turbulencias del ventilador. MKII y Violeta me miraban con cara de besugos.

Junté las manos ante mi pecho y la miré muy serio.

-Hija mía. Jamás vuelvas a titubear ante mi ni ante nadie. El camino que has elegido es arduo y sin guía puede ser doloroso. Pero no has de temer si tu guía es el BOFH-Zen.

MKII meneaba la cabeza y escupió un trozo de papel que le había entrado en la boca. Violeta había dejado de temblar porque no acertaba ni a pestañear.

Los papelitos seguían cayendo como nieve ligera. No eran pétalos de cerezo, pero el efecto era casi el mismo.

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Crisis

Esta no es la entrada que esperabas en este blog.

Wardog y El Mundo seguirá recibiendo posts, no lo dudes. Es sólo que desde hace un tiempo me viene apeteciendo otra cosa. Y no, no es meterme a youtuber. 

Un día, conduciendo, iba escuchando una canción, se me vino a la mente un personaje. Un personaje con una historia. Y quería contar esa historia porque me gusta escribir. Pero resulta que ya tengo un blog, y lo actualizo muy poco. Además, no soporto ponerme a hacer una cosa nueva teniendo otra no atendida al 100%.

Y luego pensé que a la mierda. Que bien podría probar a escribir un par de capítulos y ver qué pasa. Y salieron más personajes y el esbozo de una historia que me apetece contar. 

La historia no está terminada aún, pero sé lo que quiero contar. No es como este blog, quiero que sea una historia completa, con un principio y un final.

Echadle un vistazo al menos:

Crisis: otro blog de Wardog.

Por el momento, he publicado dos «capítulos», espero que os guste porque repito, no tiene nada que ver con Wardog y el Mundo salvo el mismo hervidero de gilipolleces que me sirve de cabeza.

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