Balance de Panamá en el Clásico Mundial: pitcheo sólido y ofensiva irregular
La selección de Panamá cerró su participación en el Clásico Mundial de Béisbol con una dolorosa derrota 4-3 ante Colombia, en el estadio Hiram Bithorn, resultado que selló su eliminación del torneo.
El revés dejó a Panamá en la última posición del grupo A con marca de 1-3, sin posibilidad de avanzar a la siguiente ronda y también sin boleto asegurado para la próxima edición del torneo.
El resultado final fue un duro golpe para una novena que llegaba al torneo con grandes expectativas. El equipo reunía a varias figuras de esta generación de peloteros con la consigna clara de avanzar de ronda y competir al más alto nivel.

Sin embargo, el balance final fue adverso, con derrotas cerradas ante Cuba (3-1), Puerto Rico (4-3) y Colombia (4-3), además de una única victoria ante Canadá por 4-3.
Más allá de los marcadores, cada uno de los encuentros estuvo marcado por pequeños detalles que terminaron inclinando la balanza en contra de Panamá.
Durante el torneo surgieron cuestionamientos sobre algunas decisiones del cuerpo técnico, desde la construcción de las alineaciones hasta momentos puntuales en los que se pudieron retar jugadas arbitrales o realizar cambios de lanzadores en situaciones determinantes.
En un torneo corto y de alta exigencia como el Clásico Mundial de Béisbol, esos detalles suelen marcar la diferencia entre avanzar o quedar eliminado.
Una ofensiva irregular
Otro de los factores que pesó fue la inconsistencia ofensiva. A la novena panameña le costó producir carreras y, en varios momentos, no logró aprovechar las oportunidades con corredores en posición anotadora.

Aun así, el equipo encontró la forma de mantenerse competitivo en cada partido, fabricando las anotaciones suficientes para mantenerse cerca en el marcador.
Entre los más destacados con el madero estuvo José Caballero, quien bateó para .267, con un jonrón y dos carreras impulsadas. También resaltó Christian Bethancourt, con promedio de .308, un doble, dos remolcadas y tres anotadas.

Además, el torneo dejó buenas sensaciones con la participación de los jóvenes prospectos Enrique Bradfield Jr. y Leo Bernal, quienes mostraron proyección para el futuro de la selección.
Pitcheo y defensa, los puntos altos
Si Panamá logró competir en cada uno de sus partidos fue, en gran parte, gracias al trabajo del cuerpo de lanzadores.
Los abridores Logan Allen, Ariel Jurado, Jaime Barría y Paolo Espino permitieron apenas cinco carreras en 16 entradas de trabajo, tomando en cuenta que cada uno tenía un límite de 65 lanzamientos.

El bullpen también respondió con actuaciones sólidas de serpentineros como Javy Guerra, Kenny Hernández, Miguel Cienfuegos y Dario Agrazal.
A esto se sumó una defensa que fue uno de los puntos más sólidos del equipo, con aportes importantes de Edmundo Sosa, Caballero, Bernal y Miguel Amaya en la receptoría, además de José Ramos, Bradfield Jr., Luis Castillo, Johan Camargo y Leo Jiménez.

Un cierre de ciclo
El torneo también representó la despedida de la selección para dos veteranos del béisbol panameño como lo son Paolo Espino y Rubén Tejada.

Tejada tuvo un momento memorable al ser el héroe de la victoria ante Selección de béisbol de Canadá con dos carreras impulsadas, mientras que Espino dejó una sólida actuación desde el montículo con 3.2 episodios frente a Colombia.








