En 1992 asistí a una conferencia en la Cámara de Comercio dictada por Michael Kaye, un norteamericano que llevaba años viviendo en Costa Rica y que fue uno de los grandes pioneros del ecoturismo en la región. Aquel encuentro intensificó mi interés en el sector y, poco tiempo después, pasé dos semanas recorriendo el país vecino. Regresé con la mente llena de ideas. Una de ellas terminaría convirtiéndose en el Canopy Adventure, ubicado en El Valle de Antón e inaugurado en 1994, antes de entrar propiamente en la hotelería con la apertura del Canopy Tower en 1999.
De las lecciones de Kaye, hubo un consejo que definió mi carrera y que hoy, tras recibir a miles de huéspedes en nuestros lodges, comprendo en toda su dimensión: el secreto del éxito de un hotel es conseguir que el huésped quiera quedarse una noche más y, si fuera posible, otra más.
Además de advertirme con humor que a la gente le encantan los baños grandes y con buena luz —un detalle que la experiencia me ha confirmado—, su tesis central era clara: la meta dorada es prolongar la estadía lo más posible.
Un destino turístico no se construye simplemente creando lugares donde dormir, sumando hoteles o multiplicando habitaciones. Se construye creando razones para no querer irse. Un visitante puede llegar a un gran hotel de cinco estrellas y, si alrededor encuentra poco que hacer, marcharse al día siguiente. En cambio, puede alojarse en un modesto lodge en el interior del país y descubrir que mañana quiere observar aves, pasado mañana montar a caballo, al día siguiente visitar una finca agroturística, conocer un museo local o simplemente pasar la mañana conversando con la gente.
Entonces el hotel deja de ser el destino; se convierte en la puerta de entrada al destino.
Esta distinción debería tener consecuencias profundas para nuestra política pública. Durante demasiado tiempo, los incentivos al turismo se han concentrado casi exclusivamente en la inversión física: infraestructura, edificios, mobiliario y equipos. Todo eso es necesario, pero una habitación por sí sola no produce una estadía larga. Lo hacen las experiencias.
Hay poderosas razones económicas para cambiar este enfoque. Un estudio de la cadena turística de Kasane, Botsuana, encontró que las excursiones y el transporte representaban conjuntamente casi la mitad de los ingresos turísticos analizados, mientras el alojamiento aportaba aproximadamente una cuarta parte. Hay una enorme economía que ocurre fuera de la habitación. Además, el huésped que permanece más tiempo empieza a conocer a la gente y crea un vínculo de lealtad. Ya no regresan solo a una habitación; regresan a un lugar donde conocen personas y donde las personas los conocen a ellos, activando la recomendación personal, que sigue siendo la forma más poderosa de promoción turística.
La pregunta obligada es si nuestra política de incentivos refleja esta realidad. Actualmente reposa en la Asamblea Nacional un proyecto de ley que reemplazaría la Ley 80 de 2012. ¿Qué contempla ese documento? El artículo 7 reconoce la importancia de los productos turísticos para enriquecer la experiencia y menciona innovaciones virtuales o museos interactivos. Sin embargo, el problema principal está en otra parte: para acogerse a estos incentivos se requiere una inversión mínima de B/.500,000, excluyendo el valor del terreno.
Este umbral puede ser razonable para una atracción de alta tecnología, pero deja fuera a las pequeñas experiencias del interior. Un mariposario, un centro de interpretación o un sendero administrado profesionalmente pueden ser excelentes razones para quedarse un día más sin requerir medio millón de balboas. Esto es crítico para las áreas rurales, donde el desarrollo no depende de una gran atracción, sino de la suma de pequeños emprendimientos que generan empleo local, oportunidades para microempresarios y razones para que los pobladores no tengan que emigrar a las ciudades.
Existe además una asimetría alarmante en los beneficios. Mientras los grandes hospedajes reciben exoneraciones sobre importaciones, inmuebles e impuesto sobre la renta, el artículo 7 concentra los estímulos a los productos turísticos solo en la importación de materiales y la exoneración del FECI.
¿Por qué estimular mucho más la cama que la experiencia que logra que esa cama se ocupe una noche adicional? Midamos el éxito con indicadores más complejos. No contemos solo cuántos visitantes llegan o cuánto dinero gastan; observemos cuántas noches se quedan. Entre enero y junio de 2026, Panamá recibió 1,755,998 visitantes internacionales (un 17.4% más que el año anterior) y los ingresos alcanzaron US$3,791.6 millones. Si la tendencia se mantiene, cerraremos 2026 cerca de los US$7,500 millones. Para dimensionarlo: Costa Rica generó US$5,543.7 millones en todo 2025. El turismo ya aporta el 10% de nuestro PIB y sostiene más de 236,000 empleos.
El siguiente gran salto de Panamá no consiste en buscar más volumen de masas, sino en lograr que quienes ya vienen descubran razones para aplazar su regreso. Necesitamos buenos hoteles, por supuesto, pero también guías, cultura y pequeñas empresas capaces de transformar un lugar donde uno duerme en un lugar que uno quiere conocer. Quizás toda nuestra política turística debería comenzar con esas tres palabras: una noche más.
Más de 3 millones de visitantes internacionales aspira captar Panamá este año para fortalecer la industria turística y generar una derrama económica que beneficie no solo a la ciudad de Panamá, sino también al interior del país.
Aunque el destino mantiene una estrategia de promoción en los mercados internacionales, el sector reconoce que aún enfrenta desafíos para elevar su competitividad, entre ellos el fortalecimiento de la infraestructura turística, la adaptación a las nuevas tendencias de viaje, la incorporación de herramientas tecnológicas que mejoren la experiencia del visitante y la captación de segmentos de alto valor, como el turismo de reuniones, incentivos, congresos y convenciones (MICE).
Estos temas serán abordados durante el foro Café con La Prensa. “Turismo: Innovación, tecnología y experiencias digitales en Panamá”, un espacio de análisis que reúne a representantes de la industria hotelera, el sector turístico, la aviación y los medios de pago para debatir cómo las nuevas tecnologías y los cambios en las preferencias de los viajeros están transformando el turismo y qué oportunidades tiene Panamá para consolidarse como un destino más competitivo.
La jornada se desarrolla en dos paneles. El primero esta dedicado a la evolución de la experiencia y la operación hotelera, con énfasis en la personalización de los servicios, la transformación digital y las herramientas que permiten mejorar la gestión y la competitividad de los establecimientos turísticos.
Participan Sarah Valencia, directora de Ventas y Mercadeo de Hyatt Regency Panama City, y Antonio Manfredonio, Sales Country Manager de Grand Decameron Panamá.
Sarah Valencia, directora de Ventas y Mercadeo de Hyatt Regency Panama City, planteó que Panamá debe avanzar de su posicionamiento como centro de conexiones aéreas hacia una estrategia que vincule verdaderamente al viajero con el destino.
“Conectar al pasajero con el aeropuerto es un logro operativo, es un logro de logística, pero conectar al pasajero con un destino se hace con experiencias”, expresó.
A su juicio, el nuevo perfil del visitante ya no separa estrictamente los viajes de negocios de las vacaciones, sino que busca combinar productividad, bienestar, gastronomía, cultura y naturaleza.
"El futuro no consiste en atraer más visitantes, sino en lograr que se queden más tiempo". Sarah Valencia, directora de Ventas y Mercadeo de Hyatt Regency Panamá, plantea que el desafío del turismo panameño es aumentar la estadía de los viajeros para generar más ingresos en… pic.twitter.com/LttkOFCPvL
Valencia sostuvo que el éxito del turismo no debe medirse únicamente por la cantidad de pasajeros que llegan, sino por el tiempo que permanecen y el valor económico que generan.
En ese sentido, afirmó que la principal competencia inmediata del país es “el viernes”, cuando muchos viajeros de negocios concluyen sus compromisos y regresan a sus lugares de origen.
"Nuestra competencia primaria no son otros países, es el viernes". Sarah Valencia sostiene que el principal desafío del turismo en Panamá es evitar que los viajeros se marchen apenas terminan sus reuniones y lograr que extiendan su estadía para descubrir más del país. Una apuesta… pic.twitter.com/490Pl7kqSI
“La próxima etapa del turismo panameño es pasar de un destino eficiente a un destino inolvidable”, destacó, al destacar que una mayor estadía se traduce en más consumo en hoteles, restaurantes, transporte, comercio y actividades turísticas.
Antonio Manfredonio, Sales Country Manager de Grand Decameron Panamá, destacó el crecimiento registrado por la actividad hotelera fuera de la ciudad capital.
Con datos acumulados hasta junio de 2026, señaló que la ocupación del mercado hotelero regional alcanzó el 63.8%, lo que representó un incremento de 16% frente al año anterior.
En el conjunto de cinco grandes hoteles de la Riviera Pacífica, la ocupación superó el 70%, con un crecimiento interanual de 18%.
La tarifa promedio regional se ubicó en $160, mientras que en el grupo competitivo de la Riviera Pacífica llegó a $197.66.
El ejecutivo también informó que el ingreso por habitación disponible alcanzó $101.75 en el mercado regional y $149.40 en los principales hoteles de la Riviera Pacífica.
Grand Decameron proyecta un segundo semestre positivo para la Riviera Pacífica, impulsado por nuevas rutas aéreas desde Ecuador y Wingo, además del crecimiento de mercados como Colombia, Brasil y Argentina. Según Antonio Manfredonio, la conectividad seguirá fortaleciendo la… pic.twitter.com/GAy6ALRzRg
Aseguró que las perspectivas para el segundo semestre son positivas, apoyadas por nuevas conexiones aéreas, el crecimiento de mercados como Colombia y la recuperación de viajeros procedentes de Brasil y Argentina.
Antonio Manfredonio destacó que Grand Decameron digitalizó el proceso de ingreso al hotel. Ahora los huéspedes pueden completar el check-in desde su celular antes de llegar, reduciendo tiempos de espera y agilizando la atención mediante herramientas tecnológicas.… pic.twitter.com/emwSpIiwMq
Además, resaltó que más del 70% de las reservas se realiza mediante teléfonos celulares, por lo que la industria debe continuar invirtiendo en sistemas digitales, procesos de registro en línea y plataformas que permitan responder con mayor rapidez a los viajeros.
El segundo panel amplia la conversación hacia la conectividad aérea, la promoción internacional de Panamá, las experiencias digitales y los nuevos medios de pago, aspectos considerados estratégicos para facilitar los viajes y fortalecer el posicionamiento del país como destino turístico.
Los expositores son: Ernesto “Tito” Orillac, empresario del sector turismo y expresidente de CAMTUR; Carlos Conde, presidente de ALAP y vicepresidente de CAMTUR; y Santiago Rega, director senior de Desarrollo de Negocios Cross-Border para Visa en América Latina y el Caribe.
Santiago “Santi” Rega, director senior de Desarrollo de Negocios Cross-Border para Visa en América Latina y el Caribe, explicó durante el segundo panel del foro Café con La Prensa que la experiencia turística comienza mucho antes de llegar al destino.
Precisó que las redes sociales, los influenciadores y la inteligencia artificial crean expectativas previas en los viajeros, por lo que el reto de la industria es lograr que la experiencia real supere la imagen construida durante la planificación.
El experto de VISA precisó que entre 35% y 51% de los viajeros utiliza inteligencia artificial para organizar sus viajes, mientras que entre 42% y 47% todavía toma en cuenta las recomendaciones de familiares y amigos.
Rega destacó que Panamá se encuentra bien posicionado para aprovechar el crecimiento del turismo.
Señaló que Norteamérica representa 46% de los corredores turísticos relevantes para el país, Latinoamérica 34% y Europa alrededor de 15%.
Además, afirmó que Panamá ocupa el segundo lugar en crecimiento entre los diez destinos con mayor volumen de gasto presencial de viajeros, superado únicamente por Argentina, y se ubica en la séptima posición entre los destinos más importantes para el mercado norteamericano.
No obstante, advirtió que persisten brechas en la aceptación de pagos electrónicos, principalmente en el interior del país.
Entre 80% y 90% de los viajeros tiene preocupaciones antes del viaje sobre la posibilidad de pagar con tarjetas, encontrar cajeros automáticos o tener que utilizar efectivo, mientras que entre 50% y 60% asegura haber enfrentado dificultades durante su experiencia.
Rega sostuvo que ampliar la infraestructura de pagos y facilitar el uso de las mismas tarjetas que los visitantes emplean en sus países permitiría reducir fricciones, fortalecer la oferta turística del interior y aprovechar mejor la diversidad de destinos de Panamá.
Conectividad y el reto del turismo
Carlos Conde, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Panamá (ALAP) y vicepresidente de la Cámara Nacional de Turismo de Panamá (Camtur), destacó la ventaja competitiva que representa la conectividad aérea del país.
Señaló que el Aeropuerto Internacional de Tocumen mantiene conexiones directas con más de 90 ciudades en 37 países, una cantidad de países superior a la atendida desde Bogotá y Ciudad de México. Durante el primer semestre de 2026, más de 11.5 millones de pasajeros pasaron por Tocumen, lo que representó un crecimiento cercano al 15% frente al mismo período de 2025.
Conde indicó que entre enero y junio Panamá recibió cerca de 1.28 millones de visitantes, un incremento de 16.4% interanual, de los cuales 954 mil fueron turistas que pernoctaron en el país.
La actividad generó un gasto turístico cercano a los $2,636 millones, casi 15% más que el año anterior. Del total de visitantes, 74% ingresó por vía aérea, 17% correspondió a pasajeros de cruceros y 9% a excursionistas que no pasaron la noche en el país. Además, informó que el programa de escala o stopover creció 38% y tiene como meta alcanzar 250,000 pasajeros durante 2026.
Panamá ya capitaliza su ventaja en conectividad aérea, pero el desafío para el segundo semestre será sostener el crecimiento del turismo con una mejor oferta de productos, mayor capacidad hotelera y facilidades para los visitantes, afirmó Carlos Conde. Mire el #CaféconLaPrensa… pic.twitter.com/B9yfrZgCRZ
El dirigente gremial sostuvo que el principal reto es convertir en turistas a una mayor proporción de los millones de viajeros que transitan por Tocumen.
Explicó que los aproximadamente 215,000 pasajeros que utilizaron el stopover representan cerca de 1% del tráfico del aeropuerto, por lo que elevar esa proporción a 2% permitiría prácticamente duplicar la cantidad de visitantes captados.
“La brecha entre transitar y quedarse” es donde se encuentra la oportunidad, afirmó Conde, quien propuso utilizar con mayor intensidad el aeropuerto para promocionar la cultura, la gastronomía, el café y las experiencias turísticas de Panamá.
Carlos Conde planteó que el Aeropuerto Internacional de Tocumen debería convertirse en una gran vitrina del país. Propuso reforzar la promoción de Panamá con publicidad sobre su gastronomía, café y experiencias turísticas para convencer a los pasajeros en tránsito de regresar… pic.twitter.com/OfHM9dR4Vv
A su juicio, el reto del segundo semestre será sostener el crecimiento con más producto turístico, capacidad hotelera y facilidades para el visitante, y no únicamente con nuevas frecuencias aéreas.
Ernesto “Tito” Orillac, empresario del sector turístico y expresidente de la Cámara Nacional de Turismo de Panamá, afirmó que el país atraviesa una etapa de crecimiento sostenido y consolidación como destino.
Destacó que Panamá recibió 3 millones de visitantes internacionales en 2025, un aumento de 8.2% frente a 2024, mientras que los ingresos turísticos alcanzaron los $6,583 millones, con un crecimiento de 9.7%.
Entre enero y abril de 2026, las llegadas aumentaron 16.4%, los ingresos sumaron $2,636 millones y la ocupación hotelera se situó cerca del 66%, el nivel más alto para un mes de abril en los últimos diez años. “Señores, ya el turismo despegó. Panamá está viviendo otros tiempos”, sostuvo.
Ernesto "Tito" Orillac aseguró que Panamá atraviesa su mejor momento para el turismo. El empresario afirmó que el país ya registra un crecimiento sostenido y considera que esta tendencia continuará durante los próximos 10 a 15 años, impulsada por nuevas inversiones y el… pic.twitter.com/wq33dRF59b
Orillac señaló que el crecimiento debe acompañarse con nuevos productos turísticos, capacitación y una estrategia de largo plazo que integre al sector público, los gremios y la empresa privada.
Consideró que existe una oportunidad significativa para desarrollar la costa Caribe, a la que calificó como “un lienzo en blanco”, mediante proyectos de hoteles de lujo, marinas, golf y experiencias vinculadas con la cultura, la naturaleza y la biodiversidad.
Ernesto Orillac hizo un llamado a inversionistas y bancos a apostar por el turismo panameño. Afirmó que el sector ya entró en una etapa de crecimiento sostenido y que el país debe pensar en una estrategia turística de largo plazo, más allá de los ciclos políticos.
“Esta es la gran oportunidad para los inversionistas de apostar al turismo”, expresó, al advertir que el desarrollo del sector no puede depender de los cambios políticos, sino de un plan con una visión de entre 10 y 30 años.
Café con La Prensa sobre el turismo en Panamá. LP/Alexander Arosemena
Según la guía, el recorrido requirió un proceso previo de capacitación a proveedores y la adaptación de las experiencias para que pudieran ser disfrutadas por personas con discapacidad visual.
Hay libros que celebran un logro y otros que proponen un método. Memoria para crear futuro, de Ricardo González de Mena, pertenece a los segundos. Tras el relato de cómo El Valle de Antón —el cráter volcánico habitado más grande del mundo— llegó a ser un destino turístico reconocido a nivel internacional, late una tesis que interesa a todo el país. El desarrollo territorial sostenible no es una condición alcanzada, sino una tarea permanente que exige visión, coherencia y participación de la comunidad. Y que ese resultado se alcanzara en apenas tres años, en plena pandemia de la covid-19, no lo debilita: lo vuelve más aleccionador.
La primera enseñanza es que la identidad precede al desarrollo. El autor recuerda que ya en 1928 un Comité Pro-Carretera abrió el camino que integró a la comunidad. Siete décadas después, esa misma vocación cívica dio origen a ADESVA (Asociación para el Desarrollo Sostenible de El Valle de Antón) y, en 2001, a uno de los planes normativos de ordenamiento territorial pioneros del interior. La lección es contundente: hay que planificar antes de que el crecimiento desordenado imponga sus costos. Aquel plan no fue retroactivo ni perfecto, pero fijó reglas de densidad, uso de suelo y protección hídrica que todavía defienden su carácter campestre.
La segunda lección es la asociatividad como motor. El caso vallero no lo protagoniza un héroe individual, sino una red: ADESVA y su Comité de Turismo, la Autoridad de Turismo de Panamá, el capítulo coclesano de la APEDE, las cámaras locales, fundaciones, la banca multilateral y las comunidades asentadas a lo largo de los senderos. De esa articulación nació, en 2022, un Comité de Gestión de Destino público-privado y un Plan de Acción que ordenó las prioridades. Ningún destino se construye desde una sola institución.
De ahí se desprende el modelo que el libro sugiere, replicable más allá de Coclé. Hay un producto ancla concreto: la Ruta de la Caldera, un circuito de 35 kilómetros integrado al proyecto nacional de 1,000 kilómetros de senderos, que da coherencia a un territorio con numerosos atractivos. Existe un financiamiento mixto: patrocinios por sendero, un grupo de “Amigos de la Ruta”, aportes voluntarios de los visitantes y la rentabilización de la marca, en lugar de depender de una sola fuente. Hay, además, una gobernanza formal —una organización sin fines de lucro que integra al Estado y a la sociedad civil— capaz de sostener el mantenimiento y las consultas comunitarias.
Quizá la enseñanza más honesta es que sin servicios básicos no hay competitividad. El autor no oculta que El Valle llegó a pasar más de 200 horas mensuales sin electricidad. La respuesta no fue la queja aislada, sino la incidencia organizada y documentada, que derivó en un centro de respaldo, una línea paralela y un programa sostenido de mantenimiento. Aspirar a un destino de clase mundial obliga a resolver primero lo elemental.
Vale la pena subrayar cómo el libro entiende el reconocimiento internacional. Las distinciones de National Geographic, la BBC, The New York Times y el galardón Best Tourism Village de ONU Turismo, obtenido en 2024, no se presentan como la meta, sino como la consecuencia de un trabajo previo. Ese orden importa: primero se busca la calidad del atractivo y la sostenibilidad; el prestigio llega después. Que uno de los senderos aumentara sus ingresos en un 146 % con respecto a 2021 confirma que el impacto también es económico y local.
La obra ofrece una lectura de país. Citando a Toynbee —“un Estado está gobernado desde la capital, no por ella”— y recordando que la región interoceánica concentra el 86.4% de la actividad económica, el autor convierte una historia local en un argumento a favor de la descentralización. Invertir en las ciudades secundarias y en el interior no es asistencialismo. Es una estrategia de equidad y de resiliencia nacional.
La experiencia de El Valle no es un manual cerrado. El propio autor advierte que quedan brechas en gobernanza, equidad y ordenamiento territorial. Su mayor aporte es demostrar que la memoria colectiva, bien administrada, puede convertirse en una herramienta para construir futuro. Es un modelo de éxito que Panamá haría bien en estudiar.
La autora es presidenta de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social y expresidenta de la Junta Nacional de Escrutinio.
¿Conocen alguna tienda en Panamá que venda estos cartuchos de gas para camping ? Ya he ido a lugares como Doit Center, Novey o Cochez y no he tenido exito.
Mientras uno es utilizado como fuente de una hidroeléctrica nacional que genera energía mediante turbinas, el otro desarrolla velocidad gracias a la gravedad, bajando desde lo alto de la cordillera Central y bañando las tierras de la Feria de las Flores y del Café en Boquete, ampliamente conocida.
En ese peregrinar, a veces encontramos este último río tranquilo y meditabundo, pero en circunstancias impredecibles puede tornarse indomable, como cuando hace algunos años su caudal arrasó con todo a su paso, poniendo a prueba incluso a dos hoteles del distrito.
En esta historia se cruzan dos distritos de la provincia de Chiriquí: Gualaca y Boquete.
La hidroeléctrica Estí, ubicada a unos 400 kilómetros al oeste de la capital, utiliza los excedentes de proyectos como Chiriquí y Fortuna. El proyecto Fortuna aprovecha las aguas del río Chiriquí y posee una presa de almacenamiento tipo embalse con un área de drenaje de 166 km² y una capacidad instalada de 300 MW.
La central hidroeléctrica Estí cuenta con la presa Barrigón, que recibe los caudales desviados desde La Esperanza en el río Chiriquí y los propios de la quebrada Barrigón, con un área de drenaje de 703 km² y una capacidad instalada de 120 MW.
He llegado hasta aquí para subrayar lo que el distrito de Gualaca —olvidado en parte del progreso provincial y nacional— podría lograr si aprovecha la fuerza motora de sus aguas para atraer turismo. Allí no solo está la hidroeléctrica Estí, sino también los Cangilones, un sitio que es mucho más que un balneario: es un atractivo turístico desaprovechado por la falta de inversión privada y el escaso impulso del gobierno a través de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP).
En una visita reciente a Gualaca observé que el alumbrado público no llega hasta el Colegio Jesús María Pla, y que hay deficiencias tanto en la señalización vial como turística. Esto debería preocupar a las autoridades locales, que tienen la tarea de mejorar la infraestructura. A ambos lados de la vía, los herbazales altos aprisionan la entrada del pueblo.
De Boquete no hablaré, porque ya es conocido y se defiende solo.
Pero la carretera que une Caldera con Gualaca sí necesita mejoras: buena iluminación, señalización turística y de tránsito, además de hombros adecuados.
Gualaca posee un potencial turístico que hay que mirar con visión de futuro. Su fiesta de inicios de agosto debería recibir mayor promoción, lo que solo es posible si toda la comunidad se involucra.
El corregimiento de Hornito, con una altitud de 1,271 metros y unos 1,230 habitantes, merece un trato especial. Cerca se encuentran historias y paisajes agrestes, como la reserva forestal Fortuna con su hidroeléctrica, así como ríos y cascadas que aún esperan ser explorados.
El cerro Hornito, de 2,102 metros sobre el nivel del mar y con una estructura que recuerda la forma de un horno, es otro atractivo singular. Sus primeros pobladores llegaron desde Caldera y Paja de Sombrero, en busca de tierras para ampliar sus cultivos.
La cabecera del corregimiento, Valle de la Mina, recuerda que allí funcionó una mina de oro. También existe el sitio conocido como Lavadero, lo que añade interés histórico al lugar.
Gualaca, con sus escuelas, colegio, clubes cívicos, educadores y autoridades municipales, tiene un gran reto: crecer como distrito y conquistar el lugar que merece en la provincia. En buena hora, y que así sea.
En Panamá, solemos hablar de la pobreza como si fuera un destino inevitable. Sin embargo, la verdadera pobreza no es solo la falta de ingresos, sino la ausencia de oportunidades para generarlos. La Comarca Ngäbe Buglé, una de las regiones más desfavorecidas del país, posee un potencial enorme para transformar su realidad si se enfocan nuestros esfuerzos en dos sectores estratégicos: la agricultura y el turismo.
La agricultura es, por naturaleza, una actividad que fortalece la seguridad alimentaria y permite generar ingresos de manera directa. No se trata únicamente de repartir semillas y esperar resultados, sino de implementar programas integrales que incluyan asistencia técnica, manejo sostenible de suelos y recursos, sistemas de riego, acceso a insumos y apoyo en la comercialización. Es necesario que las familias aprendan no solo a sembrar, sino también a vender con valor agregado y con visión de mercado.
Uno de los cultivos con mayor potencial es el café. Las tierras altas de la Comarca tienen las condiciones perfectas para producir un café de calidad, incluso orgánico, que podría posicionarse en los mercados internacionales como un producto único: “Café Ngäbe Buglé – cultivado de forma sostenible y cosechado a mano por comunidades indígenas de Panamá”.
Para maximizar este potencial, se podría instalar un beneficio de café en San Félix, junto a la carretera Panamericana. Desde allí, el producto podría procesarse, empacarse y exportarse directamente, generando ingresos constantes para las comunidades y empleo local en la cadena de producción. Hoy en día, palabras como “orgánico” y “sostenible” no solo agregan valor, sino que abren puertas a consumidores dispuestos a pagar más por un producto que cuida el medio ambiente y apoya a las comunidades.
El turismo cultural y ecológico es otra gran oportunidad. Capacitar a la población en atención al visitante, hospedaje, gastronomía local, guianza turística y venta de artesanías inspiradas en su herencia cultural puede abrir fuentes de ingresos constantes. Imaginemos rutas de senderismo por paisajes vírgenes, talleres donde los turistas aprendan a elaborar vestimenta tradicional o experiencias de convivencia donde los visitantes compartan un día entero con una familia Ngäbe. Este tipo de turismo, bien gestionado, es sostenible y genera ingresos sin destruir el entorno.
Esto no es un sueño. Es una realidad que la Fundación Nuestra Señora del Camino viene trabajando desde hace décadas, con escasos recursos, pero con un compromiso inquebrantable con la capacitación, la dotación de herramientas, la mejora de sistemas de producción, el apoyo en la comercialización y la formación humana cristiana. Panamá debería apoyar, ampliar y replicar este modelo, que ya ha demostrado resultados concretos.
Los Ngäbe Buglé son tan panameños como cualquier otro ciudadano de este país. Merecen ser incluidos en los sectores productivos y tener la oportunidad de contribuir al desarrollo nacional. No pueden ni deben ser vistos solo como receptores de subsidios y ayudas. Es justo que aprendan a ser autosuficientes, a producir para el país y a ser protagonistas de su propio progreso.
La Doctrina Social de la Iglesia Católica nos recuerda que el trabajo no es solo un medio de subsistencia, sino un deber y una forma de dignificar la vida humana. Dios nos llama a producir con nuestras manos, a transformar la tierra y los talentos que se nos han confiado para sostenernos y servir a los demás. Ayudar a la Comarca Ngäbe Buglé a ser productiva no es un acto de caridad pasajera, sino de justicia social.
La meta debe ser clara: que las comunidades sean autosostenibles, que produzcan sus propios alimentos, que generen ingresos con su trabajo y que sean parte activa de la economía panameña. La pobreza no se combate con asistencialismo eterno, sino con herramientas, capacitación y oportunidades para que cada persona pueda decir con orgullo: “Esto lo logré con mi esfuerzo”.
Panamá tiene la obligación moral, social y económica de acompañar a la Comarca Ngäbe Buglé en este camino. Si lo hacemos bien, no solo estaremos mejorando su calidad de vida, sino construyendo un país más justo, más próspero y más unido. #TodosSomosUno
Cada 14 de agosto, el país celebra el Día Nacional de la Rana Dorada, una fecha para recordar la importancia de esta especie endémica y reforzar los esfuerzos para su conservación.
La competencia está en los cielos. Las rutas aéreas son las pistas de la ‘Fórmula 1’ en la que aerolíneas y países compiten para atraer pasajeros y mantener su posición, o para aumentar su cuota en un mercado que, para este año, se estima alcanzará los 789 millones de pasajeros en toda Latinoamérica y el Caribe según el capítulo regional del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI-LAC por sus siglas en inglés).
Rafael Echevarne, director general de ACI-LAC, destacó que el crecimiento del tráfico aéreo en América Latina y el Caribe estimado para este año es del 4.1%, para alcanzar la cifra de los 789 millones de pasajeros, mientras que el crecimiento del tráfico mundial se estima en un 3.7%, alcanzando los 9,800 millones de pasajeros.
Panamá, con el Aeropuerto Internacional de Tocumen, ha sido uno de los centros de conexiones más confiables y de alto crecimiento en los últimos años con 10 millones de pasajeros movilizados en el primer semestre de 2025 y un total de 19.2 millones en 2024; pero no es el único: México, Bogotá, Sao Paulo que siempre habían estado comohubs del transporte aéreo, refuerzan su estrategia para seguir creciendo con destinos punto a punto sin escala y a estos jugadores se suman Santo Domingo, El Salvador y Lima.
Al comparar con otros centros de conexiones aéras, Panamá mantiene el liderazgo con el mayor número de destinos internacionales servidos en vuelos directos con 98, tomando ventaja en la región, seguido de ciudad de México con 57, Bogotá con 54, Sao Paulo tiene 50 y Lima 43.
Las redes de vuelos que se entrelazan en los cielos del continente representa un panorama competitivo que no pasa desapercibido en el istmo donde las autoridades y principales jugadores miran con receso los planes de los países vecinos no solo para estar atentos, sino para acelerar algunas medidas que permitan mantener la competitividad del hub de las Américas en Tocumen y elevar la capacidad para atender la demanda que se avecina.
Pedro Heilbron, CEO de Copa Airlines, lo alertó recientemente en el foro de Café con La Prensa, al señalar que en los últimos cinco años han crecido de forma agresiva otros aeropuertos y centros de conexiones de la región.
“Es un crecimiento que ha sido más rápido y de alguna forma ha erosionado la ventaja competitiva que tenía Panamá hasta ahora, y que nos obliga a tomar acciones para no perder esa posición de liderazgo que tenemos hasta ahora”.
Heilbron indicó que la cantidad de destinos que se ofrecen desde Panamá es un factor determinante para que empresas multinacionales se instalen en el país. Según el Ministerio de Comercio e Industrias en Panamá están asentadas 186 compañías multinacionales que tienen su sede regional en Panamá.
Con ese enfoque se preparan para lograr de aqui al 2029 elevar la flota de aeronaves hasta las 155 de las 114 con las que esperan cerrar este año. “Para 2026 esperamos superar los 400 vuelos diarios para mover 20 millones de pasajeros y para el año 2029 se estima un promedio de 500 vuelos diarios y superar los 25 millones de pasajeros”.
En 2024 la cantidad de personas que viajaron en avión en América Latina y el Caribe, alcanzó los 481 millones según datos difundidos por Peter Cerdá, vicepresidente para las Américas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo y CEO de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA).
Cerdá destacó recientemente en un foro de la Organización de las Naciones Unidas para el Turismo (ONU Turismo, antes Organización Mundial de Turismo) que en la región los principales mercados como Brasil, México, Colombia, Argentina, República Dominicana, Panamá, Chile y Perú han incrementado durante la última década el número de rutas que atienden en el transporte aéreo. Además de la cantidad de rutas hay más frecuencias de vuelos diarias y también se ha incrementado la capacidad, es decir la cantidad de asientos que ofrecen las aerolíneas para atender la demanda de los pasajeros.
El CEO de ALTA ha señalado que la región aún tiene un gran potencial de crecimiento, pues el promedio de viajes por habitante al año está por debajo de América del Norte. En América Latina cada persona realiza en promedio 0.65 viajes al año, mientras que en América del Norte el promedio per cápita de viajes es de 2.61 y en Europa supera el 4.56 viajes por persona al año.
Curiosamente para la cantidad de habitantes que tiene Panamá estimados en 4.4 millones de personas, el promedio de viajes anuales por persona es de los más altos en la región con 1.26 motivado por la gran cantidad de viajeros que utilizan la terminal de Tocumen en tránsito y conexión directa.
Cifras de la ACI precisan que en el primer semestre de 2025, Argentina lideró el crecimiento del tráfico aéreo en la región con un aumento del 15% en pasajeros, impulsado por políticas de liberalización y desregulación. Brasil y México, dos de los mayores mercados, registraron alzas del 9.3% y 3.1%, respectivamente, mientras que otros países con desempeños destacados fueron El Salvador (+8.5%), Perú (+7.1%) y Panamá (+7%), consolidando así una tendencia positiva en la conectividad aérea latinoamericana.
El reporte mensual de ALTA al cierre de junio precisa que el tráfico aéreo en América Latina y el Caribe alcanzó los 38.3 millones de pasajeros, lo que representa un aumento de 3.4% equivalente a 1.3 millones de pasajeros adicionales. En el primer semestre el tráfico aéreo en LAC superó los 237 millones de pasajeros, un aumento del 3.6% frente a igual período del 2024.
El valor del turismo
La conectividad aérea genera empleo, moviliza personas tanto para viajes de placer, familiares y de negocios entre otras razones. La industria turística impactada por la aviación tiene un valor de 714 mil millones de dólares en el producto interno bruto regional de América Latina y el Caribe.
Se estima que la mayoría de los turistas internacionales llegan por aire, en específico un 58%. La industria turística genera en total 28 millones de empleos. Solo por la derrama económica de la aviación se generan 8.3 millones de empleos y se contribuye con alrededor de 240 mil millones de dólares al PIB colectivo regional.
Solo en el caso de Panamá la aviación y el turismo generan 194 mil empleos y contribuyen con $6,800 millones de dólares al valor agregado bruto de la economía local.
En total operan en Panamá 15 aerolíneas comerciales de pasajeros ofreciendo vuelos a Suramérica, Norte América, Centroamérica y el Caribe y Europa.
La estrategia de Panamá
La Autoridad Aeronáutica Civil de Panamá ha revelado algunas estrategias para ampliar por ejemplo el espacio aéreo mediante un rediseño para que puedan aterrizar y despegar más aviones en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Otros proyectos están relacionados con concesionar algunas terminales aéreas del interior de Panamá y mejorar el Aeropuerto en Isla Colón, Bocas del Toro.
Esta es la lista de algunos proyectos:
Reorganización del espacio aéreo para aumentar capacidad operativa
Contratación de un estudio técnico, con apoyo de CAF y financiamiento no reembolsable de $3 millones, para rediseñar el espacio aéreo panameño.
Medidas previstas: habilitación de nuevos canales de entrada y salida, aproximaciones simultáneas en ambas pistas de Tocumen, mejoras en calles de rodaje.
Expansión y modernización de aeropuertos
Nuevo aeropuerto en Isla Colón, Bocas del Toro: Compra de 20 hectáreas con inversión de $6 millones.
Recuperación del aeropuerto de Changuinola: Se ejecutaron labores de reparación de daños por vandalismo valorados en $250 mil que incluyó la rehabilitación de torre de control y reactivación de operaciones comerciales.
Fortalecimiento de la conectividad internacional
Retorno de Aeroméxico y Condor.
WestJet Airlines (Canadá) operará vuelos directos entre Calgary, Canadá y ciudad de Panamá a partir de diciembre de 2025.
Negociaciones con All Nippon Airways (Japón) y memorando de entendimiento con Arabia Saudita para futuras operaciones con Riyadh Air, además de acuerdos para más vuelos entre Panamá y Perú.
Convenios y cooperación internacional
Extensión del proyecto PAN25/801 con la OACI para fortalecer servicios de navegación aérea y preparación para auditorías. Inversión: $5.49 millones en cinco años, incluyendo capacitación y actualización de sistemas.
Planes de concesión
Evaluación con el Ministerio de Economía y Finanzas para concesionar los aeropuertos de Colón y Río Hato.
Rehabilitación y mantenimiento de pistas: Inversión de $56.9 millones para restaurar las dos pistas de aterrizaje debido al desgaste en la rodadura.
Ampliación de la Terminal 2: Adición de 10 a 12 nuevas puertas de abordaje al edificio de 116 mil metros cuadrados, elevando el total a 66 muelles (sin contar estaciones remotas).
Inversión estimada en ampliación: Más de $40 millones, financiados con fondos propios, sin necesidad de nueva emisión de bonos.
Fondos disponibles:$286 millones en efectivo y depósitos, de los cuales $95 millones son reservas.
Proyección de flujo de caja positivo 2025-2027: Permite ejecutar proyectos estratégicos sin comprometer operaciones ni la capacidad de pago de deuda.
Por el Aeropuerto Internacional de Tocumen se movilizaron más de 10 millones de pasajeros en el primer semestre de 2025. LP/Archivo
El 18º Festival Ícaro Panamá de Cine Centroamericano se celebrará del 2 al 12 de septiembre de 2025, con proyecciones gratuitas en Panamá, Colón, Chiriquí y Bocas del Toro.
Organizado por el Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU) de la Universidad de Panamá y la Fundación pro Artes Escénicas y Audiovisuales (FAE), el evento busca descentralizar la actividad cultural y cinematográfica, llevando a las provincias películas de corto y largo metraje de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá, además de cortos invitados de Brasil, España y México.
Las producciones han sido premiadas o nominadas en el Festival Internacional de Cine Ícaro, con sede en Guatemala.
También se presentarán las películas panameñas seleccionadas por un jurado de cineastas entre las 25 que participaron en la convocatoria nacional para representar al país en la edición regional de noviembre.
La iniciativa cuenta con la colaboración de Casa Comal de Guatemala, Fundación Montilla de David y el Centro Cultural de Colón.
La iniciativa cuenta con la colaboración de Casa Comal de Guatemala, Fundación Montilla de David y el Centro Cultural de Colón. Cortesía.
La administradora de la ATP, Gloria De León, explicó que la reactivación será un trabajo conjunto que involucra no solo al Estado, sino también a promotores turísticos y empresas del sector en la zona occidental del país.
Estas actividades buscan fortalecer las buenas prácticas y asegurar que el turismo de naturaleza se desarrolle de manera responsable y en armonía con los principios de conservación ambiental.