Pixvae en Veraguas, se prepara para recibir turistas luego el sismo
La crisis del agua en Azuero, que se mantiene desde 2025, puso a prueba las plantas potabilizadoras, pero también dejó al descubierto un problema que, según Diego Berger, coordinador de Proyectos Internacionales de Mekorot, exige revisar la forma en que se administra el recurso hídrico.
Tras tres días de visitas a la región, el representante de la compañía nacional de aguas de Israel planteó que la solución no puede limitarse a corregir las fallas de las instalaciones existentes.
Berger recorrió la zona junto con representantes del Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Salud y el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales.
Durante la visita, el equipo examinó plantas potabilizadoras y conoció los problemas operativos que afectan el abastecimiento. Las recomendaciones preliminares, explicó, apuntan a introducir ajustes que permitan mejorar los procesos de tratamiento y reforzar los controles sobre la calidad del agua.
El diagnóstico también apunta a la forma en que se gestiona el recurso. “Hay muchos organismos que están gestionando el agua ahí, cada uno por su lado”, afirmó Berger.
A su juicio, la región necesita una estrategia que integre las distintas fuentes de abastecimiento y las necesidades de las comunidades, en lugar de mantener respuestas aisladas para cada instalación o población.
La propuesta consiste en conectar los recursos disponibles mediante un sistema que combine agua superficial y subterránea. Esa red tendría que abastecer tanto a los centros urbanos como a las comunidades rurales, además de atender las demandas de la agricultura y la ganadería.

“Tiene que haber una solución más holística”, insistió Berger al describir el enfoque que, en su opinión, necesita la región.
La dependencia de una sola fuente representa otro riesgo. Berger explicó que, cuando una ciudad depende de un único origen de abastecimiento, cualquier problema de disponibilidad o calidad puede comprometer el suministro.
Como referencia, señaló que las directrices de diseño que conoce en Israel contemplan dos fuentes independientes, cada una con capacidad para cubrir el 60% del consumo de una ciudad. El objetivo es contar con una alternativa cuando una de ellas falle.
La gestión de las cuencas también forma parte del problema. Durante la visita a Macaracas, el equipo identificó zonas con presencia de cerdos y otras actividades agropecuarias.
Berger advirtió que la protección de las fuentes requiere evaluar en conjunto dónde se desarrollan esas actividades, cómo se utiliza el suelo, cuáles son las necesidades de la población y qué disponibilidad de agua habrá en el futuro. Sin embargo, señaló que también se registran problemas de calidad en aguas subterráneas en lugares donde no hay criaderos de cerdos.
Para Berger, reducir el problema a una actividad productiva o a un punto específico de contaminación sería insuficiente. La gestión de los recursos hídricos, sostuvo, debe contemplar las distintas presiones sobre las cuencas y las condiciones de cada fuente.
También rechazó la idea de que Panamá carezca de agua. Comparó las precipitaciones de Israel, cuyo promedio anual situó en unos 400 milímetros, con los aproximadamente 1,500 milímetros que mencionó para la zona seca panameña.
“Ustedes agua tienen. El asunto es cómo hacer para gestionarla para bien de todos”, afirmó.
El consumo doméstico es otro de los aspectos que puso sobre la mesa. Berger cuestionó que los usuarios no siempre sean conscientes de la cantidad de agua que utilizan y atribuyó parte del problema a un modelo de cobro que, según explicó, no incentiva suficientemente el ahorro.

En Panamá, señaló, los usuarios pagan por la conexión y no necesariamente tienen presente cuánto consumen, aunque exista medición. “Tienen que usar lo que necesitan, no lo que quieren”, sostuvo.
Las recomendaciones inmediatas de Mekorot se concentran en ajustar los procesos de tratamiento, particularmente el filtrado, para mejorar la calidad del agua que sale de las plantas.
Berger afirmó que algunas de esas medidas pueden comenzar a implementarse de inmediato. También planteó revisar los hábitos de consumo y garantizar que las instalaciones cuenten con condiciones adecuadas para recibir mantenimiento, en lugar de mantenerlas operando continuamente sin el tiempo necesario para atender sus necesidades.
La visita, sin embargo, no marca el final de la búsqueda de una solución para Azuero. Berger indicó que Mekorot entregará sus recomendaciones y que se prepara una propuesta para definir cómo continuará la asistencia a Panamá.
La solución de fondo, según su planteamiento, requiere un proyecto regional que integre las fuentes de agua, las plantas de tratamiento y las redes de distribución.
La selección de futsal de Panamá se proclamó la noche del sábado campeón de la primera edición de la Copa de Naciones de Futsal 2026, luego de vencer por 5-1 a Cuba en la final del certamen que se disputado en el Polideportivo Alexis Argüello, Managua, Nicaragua.
Los goles del equipo canalero en el partido decisivo llegaron por intermedio de Luis Vásquez, Didier Herrera, Alexis Castillo, Ángel Sánchez y Ruman Milord, quienes aportaron las anotaciones que permitieron a Panamá quedarse con el título.
¡🇵🇦 CAMPEONES 2026 🏆! Felicitaciones a nuestra #PanamáFutsal🇵🇦 al coronarse campeones de la Copa de Naciones 🏆 Nicaragua 2026, tras vencer a Cuba 🇨🇺 en la final y además hacerlo de manera INVICTA. ¡VAMOOOOOS 🔥🎉! #MareaQueLate 🌊🇵🇦 https://t.co/EuoMPNarHI
— FEPAFUT (@fepafut) November 1, 2026
El conjunto panameño inició su participación con una victoria por 4-1 ante El Salvador y posteriormente superó 2-1 a Costa Rica en su último compromiso de la fase de grupos. Los istmeños cerraron su recorrido con el triunfo ante Cuba en la final, resultado que les permitió levantar el trofeo de forma invicta.
Con la conquista de la Copa de Naciones, Panamá suma un nuevo logro a su trayectoria en el futsal y ahora deberá concentrarse en su próximo desafío, que es la preparación para el Premundial de 2027.

La ganadora del Premio Ricardo Miró 2026 en la categoría de teatro habla sobre Meme Baila, una obra que cuestiona la representación de la mujer en la literatura panameña, revisa la memoria cultural y propone una nueva lectura de Incidente de cumbia, de Demetrio Korsi.
¿Qué ha significado para usted ganar el Premio Ricardo Miró en esta nueva edición con ‘Meme Baila’? ¿Cómo recibió la noticia?
Muy contenta, primero que todo, y muy agradecida. Yo le tenía mucha fe a la obra. Sabía que era un buen material y que tenía posibilidades. Claro que en los concursos siempre va a haber tres o cuatro obras que son merecedoras del premio, y uno también tiene que tener un poquito de suerte para que al jurado le guste la obra que está presentando.
Esta es la tercera vez que lo gano. La primera fue en 2014, con una obra que se llama Tránsito; la segunda, en 2018, con Los inocentes, y ahora, en 2026. Las tres veces ha sido en la categoría de teatro, que es a lo que me dedico.
¿Cómo nació la idea de escribir Meme Baila?
Tengo años pensando en esta obra. Durante la pandemia abrí una página de Instagram que se llama Gente Leyendo Poesía y le pedí a la gente que se filmara leyendo un poema y me lo mandara. Es bien bonito porque puedes ver personas mayores, jóvenes, de todas las edades, y en todos los idiomas. La gente me mandaba sus poemas favoritos. Había de todo tipo, desde los de grandes poetas hasta los escritos por ellos mismos.
Me llamaba la atención que el poema que más me mandaban, es decir, el que más le gusta a la gente declamar, es Incidente de cumbia, de Demetrio Korsi. Eso me hizo pensar que ese es verdaderamente nuestro poema nacional, no Patria, como a veces queremos pensar, sino Incidente de cumbia, porque es el que la gente se sabe. Si tú empiezas con «Queja de indio y grito de chombo», de una vez la gente empieza a recitarlo. Se lo saben, quieren decirlo, lo dicen con pasión y con fuerza.
Es un poema muy hermoso que habla sobre el panameño que traiciona a su patria. Realmente, a eso es a lo que se refiere, ¿no? Meme se va con un gringo y Chimbombó la mata por traicionarlo. Pero también es un poema sobre un femicidio, y eso es algo que no queremos mirar. Nada más queremos ver la parte patriótica, pero no queremos mirar la parte del femicidio.
Me llama poderosamente la atención que, durante tantos años, haya sido el poema que los niños se aprenden para el mes de mayo, el mes de la afrodescendencia en Panamá. Los niños tienen que aprenderse un poema de un poeta negro o que hable sobre la afrodescendencia, y se aprenden ese poema. Pero yo te aseguro que en ninguna escuela se discute esa parte del femicidio.
Todo eso me llevó a pensar en la obra. Yo no quería escribir una obra que pasara dentro del poema, porque creo que eso ya se ha hecho bastante en Panamá. Hay varias obras que cuentan lo que pasa en la cantina de Pancha Manchá. Yo no quería escribir eso; más bien quería que los personajes confrontaran al poeta.
Lo que pasa en la obra es que, durante las últimas noches de vida del poeta Korsi, él estuvo en cama dictándole a su esposa. Eso ya está contado por el historiador Bolívar Franceschi. Incluso, la esposa le dio el poema sin terminar para que él lo guardara, porque decía que, si no, se iba a perder.
Yo tomé ese momento. En la obra entra una enfermera a cuidarlo durante la noche y a ser como su copista. El público nunca va a saber si, por la fiebre, él empieza a ver a Meme en esa enfermera o si eso realmente está pasando.
Meme empieza a reclamarle y los dos tienen durante toda la noche una gran discusión sobre por qué ella tenía que morir, por qué no era libre de tomar su propia decisión y qué necesidad había de que muriera en el poema. Entonces ella le dice que cada vez que el poema se narra, ella vuelve a morir. Es un poco la revictimización de los personajes.
Básicamente, se trata de sentarnos a pensar en las cosas que consideramos nuestros símbolos y signos, y mirarlas con ojos nuevos, con ojos frescos.
¿Qué le gustaría que el público comprendiera, sintiera o se cuestionara después de leer o ver Meme Baila?
Primero, las capas que hay en algo tan cotidiano como una poesía que todos nos sabemos. Es verdad que habla de la soberanía, es verdad que habla de la traición, pero también habla del ser humano, de la mujer, de la raza. Se hablan de un montón de cosas en un poema. No nos podemos quedar nada más en la superficie. Esa es una de las cosas que quisiera que pudiéramos explorar.
Por otro lado, quisiera que lográramos que la gente acepte que esto es un femicidio y que Meme tenía derecho a irse con quien ella quisiera, porque era un ser libre.
Tal vez ese poema, en este tiempo, no hubiera pasado la prueba, pero eran los años veinte y treinta. Se ha convertido en un símbolo y está bien. Estoy de acuerdo con que ese poema hay que enseñarlo y con que los niños deben sabérselo, pero también creo que es un tema que hay que discutir.
¿Podría compartir alguna anécdota del proceso que conllevó esta obra?
En la casa de uno, en mi época —yo nací en 1970—, había un tocadiscos y unos discos que siempre estaban ahí. Uno era El violinista en el tejado, que me sé y hasta el día de hoy es mi musical favorito. Pienso que tener ese disco ahí tuvo algo que ver con que finalmente me decidiera a hacer teatro.
Pero había otro disco, de Anita Villalaz. En ese disco, Anita declamaba los principales poemas panameños, como Al Cerro Ancón. También declamaba Incidente de cumbia. Yo me sé de memoria esa declamación de Anita, el ritmo que le ponía, las inflexiones que hacía y a qué palabras les daba un significado y un peso especial. Es tanto que hasta el día de hoy puedo declamarlo como lo hacía Anita Villalaz.
Hice el ejercicio de declamarlo como Anita Villalaz y también de hacerlo burlándome de Chimbombó, haciendo énfasis en que él era objeto de burla y en que Meme tenía derecho a irse con quien ella quisiera. El poema cambia completamente. La intención que tú le das cuando lo dices hace que cambie también la intención del poema.
Eso fue un descubrimiento para mí: que, a lo mejor, todos lo hemos entendido mal durante todo este tiempo. Fue lindo.
¿Qué significa este reconocimiento para su carrera y qué representa hoy día?
Yo creo que es como cuando uno le pone el sellito de la Palma de Oro a una película, ¿no? Cuando haga el afiche de Meme Baila, voy a poder ponerle las palmitas de oro: ganadora del Premio Ricardo Miró.
Eso le da a la gente una seguridad. Es una obra que le gustó al jurado, de alguna manera, y que es una obra seria. Entonces me conviene mucho, porque la gente ya va con la idea de que va a encontrar un buen texto.
Creo que la gente debe más o menos saber el tipo de teatro que me gusta hacer. Ya van con una expectativa de lo que van a ver, de que es un tema panameño y de que es un tema que nos va a poner a pensar, que nos va a raspar por dentro.
¿Cómo es su proceso de escritura teatral?
Yo empiezo con un concepto, con una idea. Por ejemplo, empecé con la idea de que el poeta Korsi estuviera en cama y Meme lo estuviera cuidando. Tal vez estaba pensando en una situación de indefensión del poeta: que estuviera indefenso porque ahora él es el que está enfermo, el que no se puede mover, y ella es quien puede darle los cuidados, la atención y los medicamentos.
Es un poquito cruel, ¿sabes? Se voltean los papeles, porque ahora él queda en manos de ella, cuando ella siempre ha estado en manos del poeta, porque él la creó e hizo lo que quiso con ella. Entonces eso cambia un poquito.
Empecé a escribir con esa sensación. Al final, no es que el personaje lo maltrate a él ni nada, pero partí de esa idea. Tengo vagamente un armazón hecho en mi cabeza y ahí empiezo a escribir y a escribir, y voy viendo por dónde voy.
También pasa que los personajes van cogiendo vida propia y empiezan a decidir lo que quieren hacer o lo que no quieren hacer. Pero más o menos sé hacia dónde vamos cuando empiezo a escribir.

¿Cómo ve el momento que atraviesa actualmente la dramaturgia panameña?
Para mí, la dramaturgia es durísima, porque el libro de dramaturgia no se vende. Se vende, pero quienes compran dramaturgia son los otros teatristas. Así que realmente el dramaturgo trabaja para montar la obra. Si no, uno no tiene razón para escribir: si no la vas a llevar a escena, ¿para qué estás escribiendo?
Siento que sí hay dramaturgia. Tengo compañeros dramaturgos extraordinarios que tocan temas de esta época, y eso es lo importante del artista: que trabaje los temas de su época, que responda a la época que estamos viviendo y al país.
En el Ricardo Miró, todos los años, desde la última vez que se declaró desierto, hace tiempo, han venido ganando grandes obras, muy buenas obras.
Yo quisiera que más mujeres escribieran teatro, porque, como siempre les digo a las muchachas, si las mujeres no escribimos nuestra historia, ¿quién la va a escribir? Un hombre. Yo sí quisiera que más chicas se decidieran a escribir teatro, pero ahí vamos, poquito a poquito, empujando. Creo que va a llegar el día en que tengamos siempre una obra panameña en escena.
Después de este reconocimiento, ¿qué más podemos esperar de Isabel Burgos?
El otro año quiero llevar la obra a escena. El Ministerio de Cultura, exclusivamente en la categoría de teatro, da un empujoncito adicional con un aporte económico para que la obra se pueda llevar a escena. Así que el otro año quiero montarla.
También sigo escribiendo mi novela, a ver si algún día la termino. Espero estar presentándola el otro año en la Feria del Libro.

Jasmin Fox-Skelly - BBC News
La velocidad con la que el ritmo cardíaco se normaliza tras el ejercicio puede revelar información sorprendente sobre la salud general.
Si el corazón late con fuerza al subir escaleras o falta el aire al trotar para alcanzar el autobús, esto puede indicar una baja forma física.
No obstante, lo que ocurre al finalizar la actividad física resulta igual de revelador sobre el funcionamiento interno del organismo.
Sobre esto, cobra relevancia la prueba de recuperación de la frecuencia cardíaca (RFC), definida como la diferencia entre las pulsaciones durante el esfuerzo máximo y el ritmo registrado un minuto después de terminar.
Nieca Golderberg, cardióloga de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, explica que la RFC constituye un buen indicador de la salud cardiovascular y predice la presión arterial alta y los eventos cardíacos.
Aun así, la RFC abarca mucho más. Un resultado deficiente actúa como señal de alerta temprana para detectar problemas ocultos en el cuerpo, e incluye de forma crucial el riesgo general de mortalidad.
En 1999, científicos de la Clínica Cleveland (Ohio) publicaron resultados llamativos tras evaluar la RFC de 2.400 adultos y hacerles un seguimiento durante seis años.
El equipo descubrió que las personas con una recuperación cardíaca baja presentaban una probabilidad cuatro veces mayor de fallecer durante el periodo de estudio.
Otros grupos de investigación en el mundo han obtenido resultados similares.
La RFC se ha consolidado como un fuerte predictor de muerte por cualquier causa, con independencia de la existencia de problemas cardíacos aparentes.
En adultos jóvenes y de mediana edad, la RFC muestra una vinculación mayor con el riesgo de mortalidad que la hipertensión arterial.
A continuación, una manera simple de calcular tu RFC con cosas que probablemente ya tienes en casa.
Es fundamental consultar al médico antes de iniciar un programa de ejercicio nuevo.
Si aparecen mareos, dolor u opresión en el pecho, o una falta de aire desproporcionada respecto al esfuerzo realizado, se debe detener la actividad de inmediato.
Esta prueba no resulta adecuada para personas con dolencias cardíacas previas sin supervisión médica.

El primer paso consiste en disponer de un método para registrar los datos y un cronómetro (disponible en la mayoría de los teléfonos móviles).
El uso de un reloj inteligente o un monitor de actividad facilita el proceso.
A continuación, se calcula la frecuencia cardíaca máxima. Los dispositivos inteligentes muestran este dato de forma automática; de lo contrario, el valor estimado puede obtenerse restando la edad que se tiene a 220.
Posteriormente, se realiza una sesión de ejercicio con la intensidad suficiente para elevar las pulsaciones entre el 70% y el 85% del máximo.
Las actividades posibles incluyen correr, montar en bicicleta o remar, según la condición física de cada cual.
Para calcular la RFC se mide el pulso de manera inmediata al finalizar el ejercicio, momento en el que alcanza su punto máximo. El empleo de un reloj inteligente simplifica esta medición.
Otra alternativa consiste en colocar un dedo en el cuello y contar los latidos durante diez segundos, multiplicar después esa cifra por seis y obtener así las pulsaciones aproximadas por minuto.
Por último, se descansa durante un minuto en posición sentada o tumbada para volver a tomar el pulso.
La diferencia entre ambas cifras es la RFC.
El organismo requiere que el ritmo cardíaco descienda con rapidez al terminar el ejercicio. Una recuperación óptima implica una bajada de al menos 18 latidos durante el primer minuto.
Este valor varía según la persona y depende de factores como la edad. Sin embargo, un registro inferior a 12 latidos puede indicar riesgos de problemas de salud futuros.

La relación entre la RFC y el riesgo de mortalidad se vincula con el nervio vago.
Este nervio principal conecta el cerebro con el resto del cuerpo y transmite señales hacia y desde el corazón, el hígado, los intestinos y otros órganos.
Su función regula el paso entre el estado de alerta (lucha o huida) y el estado de relajación (descanso y digestión).
Lindsay Bottoms, profesora de Ciencias del Ejercicio y la Salud en la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), señala la existencia de dos sistemas con las funciones de acelerador y freno sobre el corazón.
Durante el ejercicio, el sistema nervioso simpático actúa como acelerador y activa el modo de lucha o huida. Como resultado, el ritmo cardíaco se acelera y los vasos sanguíneos se dilatan para bombear oxígeno hacia los músculos.
Al detener el entrenamiento, el cuerpo necesita eliminar los residuos metabólicos acumulados, tales como el ácido láctico, un proceso dependiente del oxígeno.
Bottoms indica que esta demanda requiere mantener el flujo sanguíneo y las pulsaciones elevadas.
Una vez finalizada la limpieza, el organismo acciona el freno y activa el modo parasimpático, correspondiente al estado de descanso y digestión.
El incremento de la forma física mejora la capacidad del cuerpo para alternar entre ambos estados.
Este fenómeno, denominado tono vagal elevado, aporta múltiples beneficios, como una mejor salud mental y cognitiva, un sistema inmunitario más fuerte y una reducción de la inflamación y del riesgo de mortalidad.
Ante la preocupación por los valores de RFC, Golderberg aconseja programar una visita médica para someterse a una evaluación de riesgo cardíaco completa.
La buena noticia es que los problemas detectados no son definitivos. Las investigaciones demuestran que los programas de ejercicio mejoran la RFC y devuelven el riesgo de mortalidad a niveles normales.
Bottoms y Golderberg recomiendan la práctica habitual de ejercicio cardiovascular para mantener el sistema en óptimas condiciones. Golderberg sugiere actividades como caminar a ritmo moderado, montar en bicicleta, correr, nadar o bailar.
*Este artículo ofrece información general exclusivamente y nunca sustituye el criterio médico profesional.

Los consumidores tendrán una nueva forma de participar por premios en efectivo en la Lotería Fiscal sin necesidad de entregar sobres con facturas físicas,ya que una resolución que la reglamenta en la modalidad digital fue publicada en la Gaceta Oficial No. 30642 B, de este lunes 26 de octubre de 2026.
Con este mecanismo, las personas naturales podrán participar al registrar una o más facturas electrónicas en la plataforma Panamá Conecta. Cada documento que cumpla con los requisitos generará un tiquete digital para entrar en las tómbolas.
Según informó previamente el Ministerio de Econcomía y Finanzas, el primer sorteo digital está previsto para diciembre de 2026 y la fecha exacta será anunciada próximamente.

El primer paso será ingresar a Panamá Conecta y registrar las facturas electrónicas emitidas mediante el Sistema de Facturación Electrónica.
Los documentos deberán incluir información que permita comprobar su validez, como el Código Único de Facturación Electrónica, los datos del comercio emisor, la identificación del comprador mediante cédula o pasaporte, la fecha de emisión y la descripción de la operación.
También deberán detallar las cantidades, los montos, los impuestos aplicables, la forma de pago, los descuentos y ajustes, además de contar con un código QR para verificar el documento.
Solo se admitirán facturas electrónicas emitidas hasta dos meses antes de la fecha de la tómbola correspondiente.
La reglamentación contempla tres modalidades de sorteos: nacional, regional y provincial, con diferentes cantidades de premios.
En la modalidad nacional se entregarán 80 premios de $500, otros 80 de $2,500 y 40 premios de $5,000.
En los sorteos regionales habrá 20 premios de $500, 20 de $2,500 y 10 de $5,000.
Mientras que en la modalidad provincial se contemplan ocho premios de $500, ocho de $2,500 y cuatro de $5,000.
Mientras se prepara el estreno digital, noviembre tendrá las últimas jornadas de sorteos regionales con facturas depositadas en sobres.
El calendario anunciado establece las siguientes fechas:
El viernes 13 de noviembre será el último día para depositar los sobres con facturas y retirar las urnas habilitadas para esta edición. Para participar, las facturas deberán haber sido emitidas entre el 13 de septiembre y el 13 de noviembre de 2026.

La bolsa de São Paulo abrió este lunes con una fuerte caída del 16.6%, después de la reelección del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en los comicios del domingo.
Antes del desplome, la administradora del parqué paulista suspendió las negociaciones por 30 minutos, un mecanismo extraordinario conocido como “circuit breaker” que se activa cuando hay caídas de más del 10%.
Es la primera vez que se implementa el mecanismo desde el estallido de la pandemia de la covid-19 en 2020.
Los títulos preferentes de la petrolera estatal Petrobras, la mayor empresa de Brasil, se dejaron un 8.6%, mientras que los papeles del banco Itaú retrocedieron un 15.6%.
En el mercado de divisas, el real brasileño se depreció esta mañana un 12% frente al dólar, cotizado a 5,444 reales para la venta y 5,945 para la compra en el tipo de cambio comercial brasileño.
La fuerte caída bursátil y la depreciación de la moneda responden a la sorpresiva victoria de Lula, quien obtuvo el 52% de los votos frente al 48% del rival.
La reelección supuso la ruptura de las expectativas que se tenían en torno a la elección de Bolsonaro, después de que este aventajara al mandatario progresista en la primera vuelta de las presidenciales hace tres semanas.
El mercado albergaba una clara preferencia por el candidato ultraderechista, quien había prometido realizar un ajuste fiscal ante el aumento de la deuda en los últimos años, así como privatizar algunas empresas públicas.
Lula, por otro lado, se comprometió durante la campaña a mantener un fuerte gasto social, especialmente en educación y sanidad, un sello de sus tres mandatos presidenciales.
Además, el presidente prometió impulsar una reforma constitucional para garantizar el derecho al transporte público gratuito los fines de semana.
Como reflejo de esa preferencia del mercado por el senador ultraderechista, la Bolsa se disparó un 7.7% tras la primera vuelta de las presidenciales.
Ese día el parqué cerró en su máximo histórico, impulsado por la confianza del mercado en una eventual victoria de Bolsonaro que no se materializó este domingo.

El terremoto del 9 de octubre en Panamá aceleró el uso de una tecnología que permite crear, gestionar, analizar, visualizar y compartir mapas y datos geolocalizados. El objetivo es hacer más eficiente el manejo de la información y coordinar mejor la respuesta en el terreno, evitando la duplicación de esfuerzos.
Así lo confirmó Raymundo Ortega, de la Cruz Roja Panameña, quien lidera desde este organismo humanitario parte del trabajo para poner en marcha una plataforma conjunta de datos abiertos. La información recopilada ya está siendo utilizada por los organismos de emergencia a través de los mecanismos de trabajo existentes, con el apoyo de profesionales de ESRI en el análisis de los datos.
Una vez completada, la plataforma centralizará la información de los distintos portales que reúnen datos, imágenes y otros recursos durante las emergencias. El objetivo es integrar información técnica y no técnica para facilitar la coordinación entre las instituciones y mejorar la respuesta ante futuros desastres.
“Cuando se presente otro evento categoría emergencia, [se podrá] saber cuál es la ruta”, comentó Marianne Amaya gerente de cuenta para ONGs y Educación de Esri Panamá que acompaña el proceso y habilitó para la Cruz Roja un sistema de respuesta ante emergencias. ESRI también proporcionó dos técnicos sénior para apoyar el análisis de la información.

Ortega explicó que, mediante el uso de drones (Cobots Lab), el mapeo 360 (Grupo Tx) y recorridos realizados por voluntarios, se ha recopilado información sobre Tonosí y Macaracas. Ambas zonas, cercanas al epicentro, fueron identificadas como prioritarias para iniciar el trabajo por el impacto que tuvo sobre el terreno y sus infraestructuras el terremoto de 7.7 grados que sacudió la región de Azuero.
Este trabajo fue posible gracias a alianzas con las empresas mencionadas y al Movimiento de Pilotos de Drones Solidarios por Panamá, que surgió en respuesta a la necesidad de brindar apoyo y soporte a las comunidades afectadas por el terremoto incorporando la tecnología como herramienta para contribuir a la respuesta ante la emergencia, facilitar el acceso a información del territorio y apoyar las labores de evaluación y atención.
“A través de vuelos con drones se captó el estado de todas las vías, estructuras dañadas y se tiene la certeza de dónde hay escombros”, precisó Ortega, como ejemplo del trabajo que se está realizando. En Macaracas, en particular, se coordinó un trabajo que incluyó vuelos con drones y mapeo 360 en las calles, de manera simultánea.

Ortega explicó que, para evaluar los daños tras un desastre, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) utiliza una encuesta que también emplean el Cuerpo de Bomberos, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación (Meduca).
“Con la emergencia que tenemos aquí en Panamá, el formulario que utiliza Sinaproc nosotros lo estamos usando también. Y de ahí entonces nace también hacer levantamiento un poco más allá, y consolidar toda la información en un solo punto y que sea de acceso para las instituciones o las entidades de respuesta”, afirmó.
Hace unos cuatro meses, la Cruz Roja Panameña comenzó a familiarizarse con esta tecnología, de la mano de ESRI. La organización forma parte del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), integrado por otras 45 instituciones y organismos de respuesta y seguridad. Estas herramientas, que llevan años utilizando empresas e instituciones gubernamentales, incluyen plataformas como Copernicus, WCGS y ArcGIS, entre otras.

Ortega destacó que, en emergencias anteriores, a menudo el personal de emergencia llegaba a una calle y descubría que otra organización ya había intervenido. Con la herramienta que han desarrollado, explicó, la información está unificada y todas las organizaciones pueden consultarla para coordinar la respuesta.
Así, a partir de junio sacaron las licencias necesarias y empezaron a capacitarse y, en octubre, cuando el terremoto azotó el área de Azuero decidieron utilizar la necesidad como generador de acción. Ortega relata que hicieron una convocatoria, seleccionaron voluntarios de acuerdo al perfil y se empezó el trabajo en los puntos de intervención, coordinando con los centros de operaciones de emergencia. Luego fueron a hacer el levantamiento de información geoespacial, que permite mejorar la evaluación de daños que se está haciendo a pie, ya que se genera un modelado de datos que está disponible para las instituciones cuando van a entregar la ayuda humanitaria. “Por ejemplo, si yo quiero reconstruir escuelas, ya tengo la encuesta que se hizo a pie, el sobrevuelo para saber el grado de afectación, datos estimados que me indiquen el costo aproximado de pérdida”, detalló. De esta manera, acotó, vamos viendo una respuesta más integrada.
En la mayoría de los puntos cercanos al epicentro del terremoto el equipo de trabajo ha logrado un 80% de levantamiento de la información con drones, lo que les permite confirmar lo que se realiza con personal a pie.
En tres días se recorrieron los puntos de mayor prioridad: isla de Cañas, Tonosí, Tonosí cabecera, Macaracas, Llano de Piedra, La Colorada. La Pitaloza —epicentro del terremoto— aún no ha sido mapeada con las tecnologías geoespaciales. Mientras tanto, ya comenzó la segunda parte del trabajo, que es el análisis para la toma de decisiones basada en evidencia.
La información está consolidada, centralizada. Eso permite dar una respuesta mucho más rápido, porque a veces cuando ocurren las emergencias [...] dejamos comunidades por fuera, porque no tenemos esa visión amplia de dónde hemos evaluado y en dónde hemos entregado.
Raymundo Ortega, Cruz Roja Panameña
El trabajo se hizo en coordinación con el resto de las instituciones y tras conocer que no existían mapeos de este tipo.
Como parte de la información ya recopilada está: cuántas familias y cuántas viviendas han sido afectadas, cuál es el nivel de afectación (total, moderada, leve o no tuvo), cuántas personas viven en la familia. Ahora, otro grupo de personas “que no estuvo en el terreno se encuentra procesando la información de imágenes, videos, moderación de datos o de estructuras, capas de antes con las capas de ahora”, indicó el técnico de la Cruz Roja Panameña.
Acceda desde aquí a la plataforma en desarrollo
El proyecto de la Cruz Roja Panameña va más allá de la actual emergencia. Estando en tiempos de paz, destaca Ortega, su objetivo es trabajar con las comunidades en la preparación para desastres, en el programa de brigadas escolares, incluso en programas de no violencia y de salud, hasta mapeo de zonas vulnerables en las comunidades que están cercanas a las sedes de este organismo humanitario, de forma que puedan integrar en un solo lugar todos los programas, todos los recursos y todas las acciones, a través de las coordinaciones internacionales.

De acuerdo con el informe más reciente del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), del miércoles 21 de octubre, el balance preliminar registra 10,655 viviendas evaluadas, que involucran a 35,065 personas en análisis de necesidades. Además, 619 centros educativos y 120 instalaciones de salud con afectaciones.
Como parte de la respuesta a la emergencia, el organismo informa que se han habilitado 126 albergues que acogen a 5,628 personas; que se han movilizado unas 208,317 libras de ayuda humanitaria por vía aérea y al menos 365 toneladas por vía terrestre, con atención reportada en 175 comunidades.

© Bienvenido Velasco
En 1992 asistí a una conferencia en la Cámara de Comercio dictada por Michael Kaye, un norteamericano que llevaba años viviendo en Costa Rica y que fue uno de los grandes pioneros del ecoturismo en la región. Aquel encuentro intensificó mi interés en el sector y, poco tiempo después, pasé dos semanas recorriendo el país vecino. Regresé con la mente llena de ideas. Una de ellas terminaría convirtiéndose en el Canopy Adventure, ubicado en El Valle de Antón e inaugurado en 1994, antes de entrar propiamente en la hotelería con la apertura del Canopy Tower en 1999.
De las lecciones de Kaye, hubo un consejo que definió mi carrera y que hoy, tras recibir a miles de huéspedes en nuestros lodges, comprendo en toda su dimensión: el secreto del éxito de un hotel es conseguir que el huésped quiera quedarse una noche más y, si fuera posible, otra más.
Además de advertirme con humor que a la gente le encantan los baños grandes y con buena luz —un detalle que la experiencia me ha confirmado—, su tesis central era clara: la meta dorada es prolongar la estadía lo más posible.
Un destino turístico no se construye simplemente creando lugares donde dormir, sumando hoteles o multiplicando habitaciones. Se construye creando razones para no querer irse. Un visitante puede llegar a un gran hotel de cinco estrellas y, si alrededor encuentra poco que hacer, marcharse al día siguiente. En cambio, puede alojarse en un modesto lodge en el interior del país y descubrir que mañana quiere observar aves, pasado mañana montar a caballo, al día siguiente visitar una finca agroturística, conocer un museo local o simplemente pasar la mañana conversando con la gente.
Entonces el hotel deja de ser el destino; se convierte en la puerta de entrada al destino.
Esta distinción debería tener consecuencias profundas para nuestra política pública. Durante demasiado tiempo, los incentivos al turismo se han concentrado casi exclusivamente en la inversión física: infraestructura, edificios, mobiliario y equipos. Todo eso es necesario, pero una habitación por sí sola no produce una estadía larga. Lo hacen las experiencias.
Hay poderosas razones económicas para cambiar este enfoque. Un estudio de la cadena turística de Kasane, Botsuana, encontró que las excursiones y el transporte representaban conjuntamente casi la mitad de los ingresos turísticos analizados, mientras el alojamiento aportaba aproximadamente una cuarta parte. Hay una enorme economía que ocurre fuera de la habitación. Además, el huésped que permanece más tiempo empieza a conocer a la gente y crea un vínculo de lealtad. Ya no regresan solo a una habitación; regresan a un lugar donde conocen personas y donde las personas los conocen a ellos, activando la recomendación personal, que sigue siendo la forma más poderosa de promoción turística.
La pregunta obligada es si nuestra política de incentivos refleja esta realidad. Actualmente reposa en la Asamblea Nacional un proyecto de ley que reemplazaría la Ley 80 de 2012. ¿Qué contempla ese documento? El artículo 7 reconoce la importancia de los productos turísticos para enriquecer la experiencia y menciona innovaciones virtuales o museos interactivos. Sin embargo, el problema principal está en otra parte: para acogerse a estos incentivos se requiere una inversión mínima de B/.500,000, excluyendo el valor del terreno.
Este umbral puede ser razonable para una atracción de alta tecnología, pero deja fuera a las pequeñas experiencias del interior. Un mariposario, un centro de interpretación o un sendero administrado profesionalmente pueden ser excelentes razones para quedarse un día más sin requerir medio millón de balboas. Esto es crítico para las áreas rurales, donde el desarrollo no depende de una gran atracción, sino de la suma de pequeños emprendimientos que generan empleo local, oportunidades para microempresarios y razones para que los pobladores no tengan que emigrar a las ciudades.
Existe además una asimetría alarmante en los beneficios. Mientras los grandes hospedajes reciben exoneraciones sobre importaciones, inmuebles e impuesto sobre la renta, el artículo 7 concentra los estímulos a los productos turísticos solo en la importación de materiales y la exoneración del FECI.
¿Por qué estimular mucho más la cama que la experiencia que logra que esa cama se ocupe una noche adicional? Midamos el éxito con indicadores más complejos. No contemos solo cuántos visitantes llegan o cuánto dinero gastan; observemos cuántas noches se quedan. Entre enero y junio de 2026, Panamá recibió 1,755,998 visitantes internacionales (un 17.4% más que el año anterior) y los ingresos alcanzaron US$3,791.6 millones. Si la tendencia se mantiene, cerraremos 2026 cerca de los US$7,500 millones. Para dimensionarlo: Costa Rica generó US$5,543.7 millones en todo 2025. El turismo ya aporta el 10% de nuestro PIB y sostiene más de 236,000 empleos.
El siguiente gran salto de Panamá no consiste en buscar más volumen de masas, sino en lograr que quienes ya vienen descubran razones para aplazar su regreso. Necesitamos buenos hoteles, por supuesto, pero también guías, cultura y pequeñas empresas capaces de transformar un lugar donde uno duerme en un lugar que uno quiere conocer. Quizás toda nuestra política turística debería comenzar con esas tres palabras: una noche más.
El autor es empresario turístico.

© Corprensa
El pasado 8 de septiembre, la Universidad Tecnológica de Panamá fue escenario del foro “Ingeniería y riesgo sísmico: construyendo un Panamá resiliente”, un espacio de reflexión y análisis que reunió a especialistas para abordar una pregunta que, como país, no podemos seguir postergando: ¿estamos realmente preparados para enfrentar un sismo de gran magnitud?
Panamá no es un país ajeno a la amenaza sísmica. Nuestro territorio se encuentra en una zona de compleja interacción tectónica, vinculada a las placas del Caribe, Cocos, Nazca y Sudamérica. Esta configuración genera una amenaza sísmica que varía según la región, pero que no debe ser subestimada.
La historia nos ofrece una advertencia contundente. El 7 de septiembre de 1882, un sismo de gran magnitud produjo graves daños en Panamá y Colón, afectando edificaciones, el ferrocarril y otras estructuras. El evento también generó un tsunami que causó numerosas víctimas en el archipiélago de Guna Yala. Otros sismos fuertes han afectado distintas regiones del país, recordándonos que esta amenaza no pertenece únicamente al pasado.
Frente a esta realidad, Panamá cuenta con una herramienta fundamental: el Reglamento Estructural Panameño (REP). Su desarrollo tiene antecedentes en los primeros reglamentos estructurales de la década de 1980. El REP-84 constituyó un importante paso para establecer criterios técnicos obligatorios para el diseño y la construcción de estructuras en el país. Desde entonces, esta normativa ha evolucionado mediante sucesivas actualizaciones, hasta llegar al REP-2021, actualmente vigente.
Pero disponer de una buena normativa no es suficiente. Es indispensable cumplirla rigurosamente. El diseño y la construcción de una estructura segura requieren profesionales competentes, materiales adecuados, supervisión efectiva y una fiscalización que garantice que lo proyectado en los planos se convierta realmente en una construcción que cumpla con las especificaciones.
Uno de los temas abordados durante el foro fue precisamente el diseño sismorresistente de edificios en Panamá. Sin embargo, hablar de seguridad sísmica no puede limitarse al diseño de edificios nuevos. Una parte importante de nuestra población vive en viviendas unifamiliares, algunas de las cuales fueron construidas sin la supervisión técnica adecuada o han sufrido modificaciones riesgosas a lo largo de los años.
De allí surge, precisamente, la importancia de prestar especial atención a la vulnerabilidad sísmica de la vivienda unifamiliar. Elementos como la adecuada conexión entre paredes, vigas y columnas de amarre, la calidad de los materiales, la configuración estructural y las condiciones del suelo pueden marcar una diferencia fundamental durante un sismo.
De igual forma, debemos continuar fortaleciendo el conocimiento de nuestra amenaza sísmica y de las características de nuestros suelos. El mismo terremoto puede producir efectos muy diferentes, dependiendo de las condiciones geotécnicas del terreno. Por ello, la caracterización de los suelos y el conocimiento de la amenaza sísmica local son indispensables para tomar mejores decisiones de diseño y de planificación urbana.
Otro componente esencial es el Programa de Instrumentación Sísmica (PINS), administrado por la UTP. Los instrumentos instalados en edificaciones y estaciones sísmicas permiten registrar cómo responden los suelos y las estructuras ante los movimientos sísmicos. Esta información es fundamental para mejorar nuestros conocimientos y fortalecer nuestras normativas para el diseño y la construcción resilientes.
En este sentido, es importante indicar que la resiliencia sísmica va mucho más allá de evitar que un edificio colapse. Un Panamá resiliente necesita ciudadanos informados, hospitales y otras instalaciones esenciales preparadas para continuar funcionando, sistemas adecuados de alerta y comunicación, rutas de evacuación conocidas y planes de emergencia practicados. Una estructura que permanece en pie después de un terremoto es un logro importante; una ciudad capaz de mantener sus servicios esenciales y recuperarse rápidamente representa un nivel superior de resiliencia.
Alcanzar ese objetivo requiere que todos asumamos nuestra responsabilidad. El Estado debe fortalecer la fiscalización, actualizar permanentemente las normas y garantizar que los procesos de aprobación, inspección y supervisión sean efectivos. Los ingenieros y las empresas constructoras tenemos la responsabilidad de mantenernos actualizados, aplicar correctamente las normativas y colocar la seguridad de las personas por encima de cualquier consideración económica o de corto plazo. Y los ciudadanos debemos informarnos, conocer cómo actuar durante un terremoto y participar activamente en los planes de emergencia.
Esta tarea no puede desarrollarse de manera aislada. Necesitamos fortalecer la colaboración entre los comités consultivos, el Estado, las universidades, los profesionales, la industria de la construcción y la sociedad. Debemos trabajar en un plan nacional para reducir la vulnerabilidad de nuestras estructuras y, con ello, disminuir el riesgo sísmico de Panamá.
Los terremotos no pueden evitarse. Tampoco podemos saber exactamente cuándo ocurrirá el próximo gran sismo. Lo que sí podemos decidir es qué tan preparados estaremos cuando ocurra. Por eso, la prevención sísmica no debe verse como un gasto que podemos posponer. Es una inversión en vidas humanas, en infraestructura, en nuestra economía y en el futuro del país.
Y esa inversión debemos hacerla hoy, no después de que ocurra una tragedia.
El autor es profesor de Ingeniería Civil en la Universidad Tecnológica de Panamá.

Las réplicas del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el 10 de agosto “pueden durar días, semanas, meses, incluso años”, explica a EFE Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El experto explicó que después de un terremoto de esa magnitud es normal que se produzca “un pico de actividad” como el que registra Colombia estas semanas, debido al reajuste de los esfuerzos geológicos tras la liberación de una gran cantidad de energía.
“Lo normal es que tengamos un pico de actividad sísmica posterior”, señala Tovar, quien precisa que los movimientos posteriores suelen reducir progresivamente su magnitud, pasando de sismos mayores a otros de menor intensidad hasta que la zona se estabiliza.
En Colombia, sin embargo, la actividad posterior al terremoto de agosto no se limita a las réplicas, porque la Red Sismológica Nacional ha detectado también un enjambre sísmico en el departamento de Chocó y una secuencia de movimientos en Chaparral, en el departamento del Tolima.
El SGC considera que actualmente existe un pico de actividad sísmica “por fuera del promedio” que normalmente se registra en el país, donde todos los días ocurren movimientos, aunque la mayoría no llegan a ser percibidos por la población.
Uno de los focos que actualmente estudia el SGC está en Chaparral, donde se han registrado sismos de hasta magnitud 4.5 y a profundidades inferiores a 30 kilómetros, lo que hace que estos movimientos sean ampliamente sentidos por la población.
El organismo maneja como hipótesis preliminar que el terremoto del 10 de agosto pudo alterar los esfuerzos geológicos en diferentes regiones del país y que esto podría estar relacionado con la actividad que se observa en Chaparral.
“Esta es una hipótesis que tenemos por ahora preliminar”, apunta Tovar, quien explica que el SGC continuará monitoreando la evolución de estos eventos para determinar si existe efectivamente una conexión entre el terremoto de agosto y la actividad actual en el Tolima.
La poca profundidad de los sismos de Chaparral ayuda a explicar por qué, pese a tener magnitudes inferiores a las del terremoto de agosto, son ampliamente percibidos por la población, sensibilizada aún por la tragedia.
Según Tovar, cuando los movimientos ocurren a menos de 30 kilómetros de profundidad, la energía liberada no alcanza a disiparse antes de llegar a la superficie.
Colombia es un país sísmicamente activo por la interacción de las placas de Nazca, Suramericana y Caribe, además de las numerosas fallas geológicas presentes en su territorio.
El país ha registrado a lo largo de su historia terremotos de gran magnitud, entre ellos el de Tumaco de 1906, de magnitud 8.8 y que generó un tsunami, además de los ocurridos en las ciudades de Popayán y Armenia, en 1983 y 1999, respectivamente.
Tovar recuerda que actualmente no existe en Colombia ni en ninguna otra parte del mundo una tecnología que permita predecir los terremotos. Lo que sí es posible es identificar, a partir del registro histórico, las regiones donde estos fenómenos han ocurrido y donde volverán a presentarse.
Por ello, insiste en la importancia de la prevención, desde asegurar cuadros, repisas y otros objetos que puedan caer durante un movimiento hasta establecer planes familiares y puntos de encuentro ante posibles fallos en las comunicaciones.
Los registros de la Red Sismológica Nacional sirven además como insumo para los mapas de amenaza sísmica y, a partir de estos, para las normas de construcción sismorresistente.

© Carlos Ortega
Cuando la tierra se mueve, hay palabras que aparecen casi al mismo tiempo: sismo, temblor, terremoto. En medio de las alertas y las conversaciones, se suele pensar que cada término describe un tipo diferente de movimiento pero en Panamá estos terminos se pueden utilizar para referirse al mismo fenómeno.
De acuerdo con el director del Instuto Nacional de Geociencias, Nestor Luque, la diferencia no está en la fuerza del movimiento, sino en el uso que se le da a cada palabra según el país o el contexto.
Lo que sí permite clasificar un sismo de acuerdo con su fuerza es su magnitud, un valor que se obtiene a partir de los registros de los instrumentos que detectan las ondas sísmicas.
La magnitud y la intensidad tampoco son lo mismo. La primera se determina a partir de los registros obtenidos por los instrumentos sísmicos, conocidos como sismogramas. Con esos datos se analizan características de la señal, como su frecuencia y amplitud, para calcular la magnitud del evento.
La intensidad, en cambio, describe cómo se sintió el sismo y cuáles fueron sus efectos en un determinado lugar. Para establecerla se utilizan, entre otros métodos, las respuestas de las personas que percibieron la sacudida y escalas como la de Mercalli modificada.
Luego de un sismo otra de las terminologías que se suelen usar es “réplica”, los cuales según el experto se definen como eventos de menor magnitud que ocurren alrededor del área de falla donde se produjo el sismo principal, como consecuencia del reacomodo de los bloques tectónicos. Estas pueden presentarse inmediatamente después del evento, durante las horas siguientes o incluso prolongarse por días o semanas, dependiendo de las características del sismo principal.
Aunque aclaró que si el segundo movimiento ocurrido tiene una magnitud superior al evento inicial, ya no se considera una réplica. El especialista puso como ejemplo el caso de Venezuela, donde dos sismos de magnitudes similares fueron descritos como un doblete sísmico.
Otro par de términos que suelen confundirse son epicentro e hipocentro.
El epicentro corresponde a la ubicación del sismo en la superficie terrestre, mientras que el hipocentro señala el punto dentro de la Tierra donde comenzó la ruptura o se produjo la liberación de energía sísmica.
Por eso, para ubicar el epicentro se utilizan las coordenadas de latitud y longitud. Para determinar el hipocentro también es necesario conocer la profundidad a la que ocurrió el evento.
La distancia también influye en la manera en que se percibe un sismo. En términos generales, mientras más cerca se encuentre una persona del lugar donde se liberó la energía, mayor puede ser la sacudida que experimente y es por ello que aunque un movimiento telurico ocurra en el mismo área, hay lugares en donde es posible “sentir el temblor, más que en otros”.
Esta nota se publicó originalmente el día 10 de agosto de 2026, pero se volvió a republicar por motivo del sismo de 7.2 registrado el 9 de octubre de 2026.

© Ulises Rodríguez
La libertad de expresión vive un momento extraordinario. Nunca fue tan fácil decir lo que uno piensa. Lo curioso es que tampoco nunca fue tan difícil aceptar que los demás hagan exactamente lo mismo.
Existe una curiosa especie de demócrata de tiempo parcial. Defiende con entusiasmo el derecho a opinar… siempre que nadie cometa la imprudencia de opinar sobre su opinión. Para ellos, el desacuerdo no forma parte del debate; es una insolencia. La réplica no es una respuesta; es una ofensa. Y el silencio ajeno, por supuesto, siempre confirma que tenían razón.
Su lógica merece un museo.
Si respondes, te dolió.
Si no respondes, te quedaste sin argumentos.
Si preguntas, eres conflictivo.
Si explicas, eres arrogante.
Si ironizas, eres soberbio.
Y si decides seguir con tu vida… acabas de perder por abandono.
Es un reglamento admirable. Las reglas cambian cuando hace falta, pero el resultado nunca sorprende. Tiene una ventaja difícil de igualar: el árbitro, el jugador y el campeón suelen ser la misma persona.
Internet democratizó la opinión, y eso fue una gran noticia. Lo que nadie advirtió fue que también democratizaría la certeza absoluta. Hoy abundan personas que no buscan contrastar ideas; buscan confirmar que jamás tendrán que revisar las propias. Confunden el desacuerdo con la falta de respeto y la respuesta con la agresión.
Hay un personaje que nunca falta en esta historia. Es el que anuncia con solemnidad:
—No volveré a leerla.
Siempre imagino que espera una reacción dramática. Tal vez una llamada urgente preguntándole cómo sobrevivirá la literatura sin su presencia. Sin embargo, la realidad tiene bastante menos vocación de drama. El siguiente artículo se publica. El café sigue caliente. El mundo continúa con una indiferencia casi ofensiva.
Y, curiosamente, muchos regresan.
Al parecer, algunos “nunca más” duran exactamente hasta la siguiente publicación.
Existe otra teoría fascinante: si un escritor responde un comentario, está desesperado. Si no responde, fue derrotado intelectualmente. Nunca contemplan una tercera posibilidad: que simplemente tenga una vida.
Trabaja. Lee. Comparte con su familia. Sale a caminar. Escribe otro artículo. O, sencillamente, decide no invertir horas en una discusión que dejó de ser un intercambio de ideas para convertirse en un concurso de egos.
Hay personas convencidas de que un comentario suyo puede cambiarte el día, la carrera o el prestigio. Debe de ser agotador vivir creyéndose tan importante en la vida de un desconocido. La realidad suele ser mucho más discreta. Mientras algunos celebran una supuesta victoria, el destinatario del comentario ya está pensando en el próximo proyecto, en el supermercado o en qué cocinar para la cena.
Es difícil provocar un terremoto cuando apenas logras mover una notificación.
Lo verdaderamente revelador aparece cuando se terminan las razones. Entonces entra en escena el recurso favorito de quienes ya no tienen argumentos:
Los adjetivos.
Porque responder una idea exige esfuerzo. Descalificar a quien la expresa apenas requiere mal humor. Es mucho más sencillo etiquetar a una persona que desmontar un razonamiento.
Con el tiempo descubrí algo que internet rara vez enseña: no toda conversación merece convertirse en una discusión, y no toda discusión merece una respuesta. No por falta de argumentos, sino por exceso de experiencia.
Hay conversaciones que iluminan.
Otras solo consumen batería.
El tiempo también argumenta, aunque lo haga sin levantar la voz.
Escribo porque disfruto escribir. Porque ordenar ideas me resulta más interesante que coleccionar discusiones. No escribo para gustarle a todo el mundo; eso sería tan imposible como pretender que todos disfruten el mismo libro, la misma canción o el mismo café.
Quien se queda, bienvenido.
Quien se va, buen viaje.
Y quien regresa después de anunciar que jamás volvería… también encontrará la puerta abierta.
Al final entendí que escribir nunca fue un concurso de popularidad. Es un ejercicio de libertad. La libertad de pensar, de disentir y, sobre todo, de elegir qué conversaciones merecen nuestro tiempo.
Hay comentarios que buscan comprender.
Otros solo buscan tener la última palabra.
Aprender a distinguirlos también forma parte del oficio de vivir.
Porque el ego convierte cualquier desacuerdo en una ofensa; la inteligencia, en cambio, lo convierte en una pregunta.
Las opiniones cambian.
Los comentarios se olvidan.
El carácter permanece.
Y quizá la mayor victoria no consista en tener siempre la última palabra, sino en conservar la serenidad mientras otros siguen convencidos de que un comentario puede detener la vida de alguien que, hace mucho, decidió seguir caminando.
La autora es profesora de filosofía.

En Panamá, 615 personas murieron por suicidio en los últimos cinco años. Esa cifra forma parte de los registros oficiales, pero detrás de cada caso hay una historia, una familia y una ausencia que no puede medirse únicamente con estadísticas.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) de la Contraloría General de la República muestran una tendencia que encendió las alertas de salud pública: entre 2020 y 2024, los suicidios aumentaron 73%, al pasar de 93 casos en 2020 a 161 en 2024, el registro más alto del periodo analizado.
El incremento ocurre en un contexto en el que el sistema público enfrenta otro desafío: su capacidad para responder a la demanda de atención en salud mental. El Ministerio de Salud (Minsa) reconoce que la red pública no cuenta con suficientes especialistas para cubrir las necesidades de la población.
Pero las estadísticas también revelan un patrón que se mantiene durante los últimos años: los hombres concentran la mayoría de las muertes por suicidio en Panamá.
Entre 2020 y 2024, de las 615 personas fallecidas, 538 eran hombres y 77 mujeres. Esto significa que el 87.4% de las víctimas correspondía al sexo masculino.
Solo en 2024, de los 161 suicidios registrados, 142 correspondieron a hombres y 19 a mujeres.
El grupo de edad con mayor número de fallecimientos ese año fue el de 20 a 24 años, con 20 casos.
Este comportamiento plantea uno de los principales retos para la prevención: comprender por qué, aunque los problemas de salud mental pueden afectar a toda la población, la mortalidad por suicidio se concentra de manera tan marcada en los hombres.
El jefe nacional de Salud Mental del Minsa, Roberto González De La Lastra, explicó que estos datos evidencian la necesidad de desarrollar estrategias diferenciadas, especialmente dirigidas a hombres jóvenes y adultos jóvenes.
Añadió que existen diferencias en la manera en que hombres y mujeres buscan ayuda y acceden a los servicios de salud, un factor que debe considerarse dentro de las políticas de prevención.

La diferencia entre hombres y mujeres en las muertes por suicidio no significa que los problemas de salud mental afecten únicamente a un grupo.
Los registros de trastornos mentales y del comportamiento muestran una distribución más equilibrada. Entre 2020 y 2024, Panamá contabilizó 666 casos relacionados con estas condiciones: 344 correspondieron a hombres y 322 a mujeres.
La diferencia plantea una pregunta: si hombres y mujeres llegan a los servicios de salud mental en proporciones similares, ¿por qué las muertes por suicidio continúan concentrándose principalmente en los hombres?
Para la psicóloga clínica e investigadora Virginia Torres-Lista, la respuesta está relacionada con múltiples factores y no con una sola causa.
“El suicidio es multifactorial; puede ocurrir por componentes sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales”, explicó.
La especialista señaló que, en el caso de los hombres, influyen factores culturales relacionados con la forma en que históricamente se han construido los roles masculinos.
Según Torres-Lista, muchos hombres crecen bajo mensajes que les indican que deben ser fuertes, resolver solos sus problemas y evitar expresar emociones consideradas como señales de vulnerabilidad.
Estas ideas pueden convertirse en una barrera para buscar apoyo profesional.
“Decir que un hombre está pasando por depresión y ansiedad es sinónimo de debilidad. Esto hace que asistan menos al sistema de salud y que las estadísticas de diagnóstico no reflejen el 100% de nuestra realidad”, afirmó.
La psicóloga explicó que hablar de salud mental continúa siendo un reto social, pese a que existe una mayor conversación pública sobre el tema.
“Conversar sobre salud mental no es cuestión de género; es un derecho y un deber que tenemos todos”, señaló.
También advirtió que esta situación comienza a observarse desde edades tempranas, debido a que algunos niños y adolescentes tienen dificultades para expresar lo que sienten o pedir ayuda cuando atraviesan una crisis emocional.
El suicidio es un fenómeno complejo que no puede atribuirse a un solo elemento.
El Minsa identifica factores individuales, familiares, sociales y comunitarios que pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona.
Entre ellos están los antecedentes de intentos suicidas, los trastornos mentales, el consumo problemático de alcohol y otras sustancias, la violencia, el aislamiento social, las dificultades económicas, las barreras de acceso a los servicios de salud y el estigma asociado a pedir ayuda.
Torres-Lista agregó que factores como el desempleo y las dificultades económicas pueden convertirse en elementos de riesgo cuando se combinan con otros problemas personales o sociales.
Sin embargo, Panamá todavía no cuenta con un estudio nacional de autopsia psicológica que permita establecer qué peso tiene cada uno de estos factores en la población.
Por esta razón, González De La Lastra aclaró que parte del análisis se basa en evidencia científica internacional y no en una investigación nacional que determine las causas específicas del fenómeno en el país.

Mientras aumentan las muertes, la capacidad de respuesta del sistema público enfrenta limitaciones.
Consultado por La Prensa sobre si el recurso humano disponible es suficiente para atender la demanda nacional, el jefe nacional de Salud Mental del Minsa, Roberto González De La Lastra, respondió: “No lo son, y el Ministerio no sostiene lo contrario”.
Según el censo nacional de recursos humanos realizado por el Minsa entre abril y mayo de 2026, la red pública cuenta con 54 psiquiatras, 85 psicólogos, 81 trabajadores sociales y 78 enfermeras de salud mental.
En total, son 298 profesionales.
Sin embargo, la distribución del personal presenta importantes diferencias entre regiones.
De los 54 psiquiatras identificados, 37 se concentran en Panamá Metro, Panamá Oeste, Panamá Norte, Panamá Este y San Miguelito.
En contraste, Guna Yala, Ngäbe Buglé y Darién no cuentan con psiquiatras.
En Guna Yala tampoco hay psicólogos ni enfermeras de salud mental.
González De La Lastra explicó que la disponibilidad real puede ser menor a la reflejada en las cifras, debido a que algunos profesionales están jubilados, en licencia, cumplen funciones administrativas o trabajan de manera parcial.
Como ejemplo, mencionó que Panamá Oeste, con una población aproximada de 650 mil habitantes, cuenta únicamente con dos psiquiatras a tiempo completo y nueve centros de salud sin psicólogo.
También señaló que Herrera llegó a quedar temporalmente sin cobertura psiquiátrica cuando el único especialista de la región salió de licencia por estudios.

El Minsa advierte que los registros oficiales podrían no reflejar completamente la magnitud del problema.
Además de los 161 suicidios confirmados en 2024, se contabilizaron 309 defunciones clasificadas como “eventos de intención no determinada”.
Esta categoría se utiliza cuando no es posible establecer con certeza la intención de la muerte.
González De La Lastra explicó que una proporción de esos casos podría corresponder a suicidios que no fueron certificados como tales.
Por ello, el fortalecimiento de la certificación de las causas de muerte y la coordinación con el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses forman parte de las acciones previstas.
Torres-Lista explicó que existen cambios de comportamiento que pueden advertir que una persona necesita apoyo.
Entre ellos mencionó modificaciones importantes en la rutina, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba, aislamiento social, dificultades para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño o alimentación, problemas en el trabajo o los estudios, sentimientos persistentes de culpa o pérdida de esperanza.
Ante una situación de este tipo, recomendó conversar y escuchar sin juzgar.
“El factor clave es conversar y escuchar sin juzgar, para orientar a la persona a buscar ayuda de un profesional de la salud”, señaló.
La especialista insistió en que buscar ayuda psicológica no representa una muestra de debilidad.
“No estás en una competencia para medir qué tan fuerte eres. Buscar ayuda no es sinónimo de debilidad; al contrario, eres valiente y crees en ti”, afirmó.
Ante este escenario, la Jefatura Nacional de Salud Mental elaboró el Plan Nacional para la Prevención, Atención y Posvención del Suicidio en Panamá 2026-2030, que se encuentra en proceso de validación intersectorial y costeo.
La meta es reducir en al menos 15% las muertes por suicidio hacia 2030, tomando como referencia las 161 registradas en 2024.
Además, busca aumentar en 50% la detección y notificación de conductas suicidas.
Entre las acciones previstas están la formación de nuevos psiquiatras mediante becas y convenios con universidades nacionales y organismos internacionales; la creación de nuevas plazas; la asignación prioritaria de especialistas a regiones con menor cobertura; el fortalecimiento de la atención primaria; la capacitación de docentes, líderes comunitarios y periodistas; y una estrategia específica dirigida a hombres.
González De La Lastra insistió en que toda persona que llegue a un servicio de salud por una conducta suicida debe recibir una evaluación del riesgo, un plan de seguridad y seguimiento, aunque no exista un especialista disponible en ese momento.
“Cada consulta representa una oportunidad de prevención”, señaló.
La cifra de 615 muertes en cinco años refleja un desafío que va más allá de las estadísticas: Panamá enfrenta el reto de reducir las muertes por suicidio, pero también de fortalecer una red de atención capaz de identificar a tiempo a quienes atraviesan una crisis emocional y acompañarlos antes de que ocurra una pérdida.
Esta nota fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2026 y republicada el 10 de septiembre de 2026 por el Día Mundial de la Prevención contra el Suicidio.

© BlindTurtle
Más de 3 millones de visitantes internacionales aspira captar Panamá este año para fortalecer la industria turística y generar una derrama económica que beneficie no solo a la ciudad de Panamá, sino también al interior del país.
Aunque el destino mantiene una estrategia de promoción en los mercados internacionales, el sector reconoce que aún enfrenta desafíos para elevar su competitividad, entre ellos el fortalecimiento de la infraestructura turística, la adaptación a las nuevas tendencias de viaje, la incorporación de herramientas tecnológicas que mejoren la experiencia del visitante y la captación de segmentos de alto valor, como el turismo de reuniones, incentivos, congresos y convenciones (MICE).
Estos temas serán abordados durante el foro Café con La Prensa. “Turismo: Innovación, tecnología y experiencias digitales en Panamá”, un espacio de análisis que reúne a representantes de la industria hotelera, el sector turístico, la aviación y los medios de pago para debatir cómo las nuevas tecnologías y los cambios en las preferencias de los viajeros están transformando el turismo y qué oportunidades tiene Panamá para consolidarse como un destino más competitivo.
La jornada se desarrolla en dos paneles. El primero esta dedicado a la evolución de la experiencia y la operación hotelera, con énfasis en la personalización de los servicios, la transformación digital y las herramientas que permiten mejorar la gestión y la competitividad de los establecimientos turísticos.
Participan Sarah Valencia, directora de Ventas y Mercadeo de Hyatt Regency Panama City, y Antonio Manfredonio, Sales Country Manager de Grand Decameron Panamá.
Sarah Valencia, directora de Ventas y Mercadeo de Hyatt Regency Panama City, planteó que Panamá debe avanzar de su posicionamiento como centro de conexiones aéreas hacia una estrategia que vincule verdaderamente al viajero con el destino.
“Conectar al pasajero con el aeropuerto es un logro operativo, es un logro de logística, pero conectar al pasajero con un destino se hace con experiencias”, expresó.

A su juicio, el nuevo perfil del visitante ya no separa estrictamente los viajes de negocios de las vacaciones, sino que busca combinar productividad, bienestar, gastronomía, cultura y naturaleza.
"El futuro no consiste en atraer más visitantes, sino en lograr que se queden más tiempo". Sarah Valencia, directora de Ventas y Mercadeo de Hyatt Regency Panamá, plantea que el desafío del turismo panameño es aumentar la estadía de los viajeros para generar más ingresos en… pic.twitter.com/LttkOFCPvL
— La Prensa Panamá (@prensacom) July 28, 2026
Valencia sostuvo que el éxito del turismo no debe medirse únicamente por la cantidad de pasajeros que llegan, sino por el tiempo que permanecen y el valor económico que generan.
En ese sentido, afirmó que la principal competencia inmediata del país es “el viernes”, cuando muchos viajeros de negocios concluyen sus compromisos y regresan a sus lugares de origen.
"Nuestra competencia primaria no son otros países, es el viernes". Sarah Valencia sostiene que el principal desafío del turismo en Panamá es evitar que los viajeros se marchen apenas terminan sus reuniones y lograr que extiendan su estadía para descubrir más del país. Una apuesta… pic.twitter.com/490Pl7kqSI
— La Prensa Panamá (@prensacom) July 28, 2026
“La próxima etapa del turismo panameño es pasar de un destino eficiente a un destino inolvidable”, destacó, al destacar que una mayor estadía se traduce en más consumo en hoteles, restaurantes, transporte, comercio y actividades turísticas.
Antonio Manfredonio, Sales Country Manager de Grand Decameron Panamá, destacó el crecimiento registrado por la actividad hotelera fuera de la ciudad capital.
Con datos acumulados hasta junio de 2026, señaló que la ocupación del mercado hotelero regional alcanzó el 63.8%, lo que representó un incremento de 16% frente al año anterior.

En el conjunto de cinco grandes hoteles de la Riviera Pacífica, la ocupación superó el 70%, con un crecimiento interanual de 18%.
La tarifa promedio regional se ubicó en $160, mientras que en el grupo competitivo de la Riviera Pacífica llegó a $197.66.
El ejecutivo también informó que el ingreso por habitación disponible alcanzó $101.75 en el mercado regional y $149.40 en los principales hoteles de la Riviera Pacífica.
Grand Decameron proyecta un segundo semestre positivo para la Riviera Pacífica, impulsado por nuevas rutas aéreas desde Ecuador y Wingo, además del crecimiento de mercados como Colombia, Brasil y Argentina. Según Antonio Manfredonio, la conectividad seguirá fortaleciendo la… pic.twitter.com/GAy6ALRzRg
— La Prensa Panamá (@prensacom) July 28, 2026
Aseguró que las perspectivas para el segundo semestre son positivas, apoyadas por nuevas conexiones aéreas, el crecimiento de mercados como Colombia y la recuperación de viajeros procedentes de Brasil y Argentina.
Antonio Manfredonio destacó que Grand Decameron digitalizó el proceso de ingreso al hotel. Ahora los huéspedes pueden completar el check-in desde su celular antes de llegar, reduciendo tiempos de espera y agilizando la atención mediante herramientas tecnológicas.… pic.twitter.com/emwSpIiwMq
— La Prensa Panamá (@prensacom) July 28, 2026
Además, resaltó que más del 70% de las reservas se realiza mediante teléfonos celulares, por lo que la industria debe continuar invirtiendo en sistemas digitales, procesos de registro en línea y plataformas que permitan responder con mayor rapidez a los viajeros.

El segundo panel amplia la conversación hacia la conectividad aérea, la promoción internacional de Panamá, las experiencias digitales y los nuevos medios de pago, aspectos considerados estratégicos para facilitar los viajes y fortalecer el posicionamiento del país como destino turístico.
Los expositores son: Ernesto “Tito” Orillac, empresario del sector turismo y expresidente de CAMTUR; Carlos Conde, presidente de ALAP y vicepresidente de CAMTUR; y Santiago Rega, director senior de Desarrollo de Negocios Cross-Border para Visa en América Latina y el Caribe.
Santiago “Santi” Rega, director senior de Desarrollo de Negocios Cross-Border para Visa en América Latina y el Caribe, explicó durante el segundo panel del foro Café con La Prensa que la experiencia turística comienza mucho antes de llegar al destino.
Precisó que las redes sociales, los influenciadores y la inteligencia artificial crean expectativas previas en los viajeros, por lo que el reto de la industria es lograr que la experiencia real supere la imagen construida durante la planificación.

El experto de VISA precisó que entre 35% y 51% de los viajeros utiliza inteligencia artificial para organizar sus viajes, mientras que entre 42% y 47% todavía toma en cuenta las recomendaciones de familiares y amigos.
Rega destacó que Panamá se encuentra bien posicionado para aprovechar el crecimiento del turismo.
Señaló que Norteamérica representa 46% de los corredores turísticos relevantes para el país, Latinoamérica 34% y Europa alrededor de 15%.
Además, afirmó que Panamá ocupa el segundo lugar en crecimiento entre los diez destinos con mayor volumen de gasto presencial de viajeros, superado únicamente por Argentina, y se ubica en la séptima posición entre los destinos más importantes para el mercado norteamericano.

No obstante, advirtió que persisten brechas en la aceptación de pagos electrónicos, principalmente en el interior del país.
Entre 80% y 90% de los viajeros tiene preocupaciones antes del viaje sobre la posibilidad de pagar con tarjetas, encontrar cajeros automáticos o tener que utilizar efectivo, mientras que entre 50% y 60% asegura haber enfrentado dificultades durante su experiencia.
Rega sostuvo que ampliar la infraestructura de pagos y facilitar el uso de las mismas tarjetas que los visitantes emplean en sus países permitiría reducir fricciones, fortalecer la oferta turística del interior y aprovechar mejor la diversidad de destinos de Panamá.
Carlos Conde, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Panamá (ALAP) y vicepresidente de la Cámara Nacional de Turismo de Panamá (Camtur), destacó la ventaja competitiva que representa la conectividad aérea del país.
Señaló que el Aeropuerto Internacional de Tocumen mantiene conexiones directas con más de 90 ciudades en 37 países, una cantidad de países superior a la atendida desde Bogotá y Ciudad de México. Durante el primer semestre de 2026, más de 11.5 millones de pasajeros pasaron por Tocumen, lo que representó un crecimiento cercano al 15% frente al mismo período de 2025.

Conde indicó que entre enero y junio Panamá recibió cerca de 1.28 millones de visitantes, un incremento de 16.4% interanual, de los cuales 954 mil fueron turistas que pernoctaron en el país.
La actividad generó un gasto turístico cercano a los $2,636 millones, casi 15% más que el año anterior. Del total de visitantes, 74% ingresó por vía aérea, 17% correspondió a pasajeros de cruceros y 9% a excursionistas que no pasaron la noche en el país. Además, informó que el programa de escala o stopover creció 38% y tiene como meta alcanzar 250,000 pasajeros durante 2026.
Panamá ya capitaliza su ventaja en conectividad aérea, pero el desafío para el segundo semestre será sostener el crecimiento del turismo con una mejor oferta de productos, mayor capacidad hotelera y facilidades para los visitantes, afirmó Carlos Conde.
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El dirigente gremial sostuvo que el principal reto es convertir en turistas a una mayor proporción de los millones de viajeros que transitan por Tocumen.
Explicó que los aproximadamente 215,000 pasajeros que utilizaron el stopover representan cerca de 1% del tráfico del aeropuerto, por lo que elevar esa proporción a 2% permitiría prácticamente duplicar la cantidad de visitantes captados.
“La brecha entre transitar y quedarse” es donde se encuentra la oportunidad, afirmó Conde, quien propuso utilizar con mayor intensidad el aeropuerto para promocionar la cultura, la gastronomía, el café y las experiencias turísticas de Panamá.
Carlos Conde planteó que el Aeropuerto Internacional de Tocumen debería convertirse en una gran vitrina del país. Propuso reforzar la promoción de Panamá con publicidad sobre su gastronomía, café y experiencias turísticas para convencer a los pasajeros en tránsito de regresar… pic.twitter.com/OfHM9dR4Vv
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A su juicio, el reto del segundo semestre será sostener el crecimiento con más producto turístico, capacidad hotelera y facilidades para el visitante, y no únicamente con nuevas frecuencias aéreas.
Ernesto “Tito” Orillac, empresario del sector turístico y expresidente de la Cámara Nacional de Turismo de Panamá, afirmó que el país atraviesa una etapa de crecimiento sostenido y consolidación como destino.
Destacó que Panamá recibió 3 millones de visitantes internacionales en 2025, un aumento de 8.2% frente a 2024, mientras que los ingresos turísticos alcanzaron los $6,583 millones, con un crecimiento de 9.7%.

Entre enero y abril de 2026, las llegadas aumentaron 16.4%, los ingresos sumaron $2,636 millones y la ocupación hotelera se situó cerca del 66%, el nivel más alto para un mes de abril en los últimos diez años. “Señores, ya el turismo despegó. Panamá está viviendo otros tiempos”, sostuvo.
Ernesto "Tito" Orillac aseguró que Panamá atraviesa su mejor momento para el turismo. El empresario afirmó que el país ya registra un crecimiento sostenido y considera que esta tendencia continuará durante los próximos 10 a 15 años, impulsada por nuevas inversiones y el… pic.twitter.com/wq33dRF59b
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Orillac señaló que el crecimiento debe acompañarse con nuevos productos turísticos, capacitación y una estrategia de largo plazo que integre al sector público, los gremios y la empresa privada.
Consideró que existe una oportunidad significativa para desarrollar la costa Caribe, a la que calificó como “un lienzo en blanco”, mediante proyectos de hoteles de lujo, marinas, golf y experiencias vinculadas con la cultura, la naturaleza y la biodiversidad.
Ernesto Orillac hizo un llamado a inversionistas y bancos a apostar por el turismo panameño. Afirmó que el sector ya entró en una etapa de crecimiento sostenido y que el país debe pensar en una estrategia turística de largo plazo, más allá de los ciclos políticos.
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“Esta es la gran oportunidad para los inversionistas de apostar al turismo”, expresó, al advertir que el desarrollo del sector no puede depender de los cambios políticos, sino de un plan con una visión de entre 10 y 30 años.
