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¿Cuáles son las ciudades más productivas en América Latina?

28 January 2022 at 00:47

La productividad es el talón de Aquiles en el desarrollo de América Latina y el Caribe. A pesar del crecimiento económico y las ganancias sociales reflejadas en un aumento de la clase media y mayor cobertura en salud y educación en las últimas décadas, el producto por habitante se mantiene en niveles inferiores al 30% que la del correspondiente a Estados Unidos -el mismo nivel de hace 50 años-, según un estudio de CAF -banco de desarrollo de América Latina. El estudio destaca que el principal responsable en esta brecha respecto al PIB per cápita de los Estados Unidos es la baja productividad de las economías de América Latina.

La eficiencia con que a nivel de las empresas y en la economía en su conjunto se utiliza el capital físico y humano para producir bienes y servicios -como se define la productividad-, en el caso de la región presenta debilidades que se pueden asociar a problemas en el proceso de entrada y salidas de empresas, a la baja innovación o crecimiento de la productividad de aquellas que sobreviven, y a una ineficiente distribución del empleo y capital entre las empresas, incluyendo a aquellas que están en la informalidad; se detalla en el reporte.

Mejorar el entorno donde operan las empresas y así promover la eficiencia en la asignación de recursos, la innovación y una mayor integración productiva, son algunos ingredientes de la receta para aumentar la productividad en América Latina y el Caribe. La concentración de más del 80% de la población de la región en las áreas urbanas, hace de las ciudades un factor estratégico para mejorar la competitividad y la calidad de vida. CAF realizó un estudio reciente que mide los niveles de productividad en 279 ciudades de 12 países de América Latina utilizando datos de salario horario de las encuestas de hogares oficiales de los países. El trabajo muestra que existen enormes diferencias de productividad urbana dentro de los países y entre países. La máxima productividad urbana, observada en Ciudad de Panamá, supera en casi 5 veces a la mínima productividad urbana observada en Oxapampa en Perú. Se identifican agrupamientos de ciudades con alta productividad relativa en el norte industrial de México, el sudeste de Brasil y el sur de Uruguay, y de baja productividad en el norte de Argentina, el sureste de Ecuador y de Colombia, el noreste de Brasil y el sur de México.

“Entre los hallazgos más relevantes del estudio se muestra que las diferencias en el nivel educativo de la fuerza de trabajo entre ciudades contribuyen a explicar una parte significativa de las de las brechas de productividad, pero en general menor al 50 %. La relación entre tamaño de la ciudad y salario, que mide el efecto de las economías de aglomeración, también contribuye a explicar las brechas de productividad entre las ciudades de la región. Se muestra que estas economías son muy importantes en Brasil, Colombia, Panamá y Perú, juegan un rol intermedio en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, y no son significativas en Bolivia y México”, afirmó Guillermo Alves, Economista Principal en CAF y autor del estudio.

Lenta recuperación del empleo

El capital humano es fundamental para la productividad, y las expectativas en este frente no son alentadoras para este año. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) rebajó sus previsiones para la recuperación del mercado laboral en 2022, y proyecta un déficit en horas trabajadas a nivel mundial equivalente a 52 millones de puestos de trabajo a tiempo completo con respecto al cuarto trimestre de 2019. En el informe advierte de una recuperación lenta e incierta debido a la persistencia de los efectos de la pandemia en los mercados de trabajo del mundo.

“Tras dos años de crisis, la perspectiva sigue siendo frágil y la vía hacia la recuperación es lenta e incierta”, dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder. “Ya estamos observando daños potencialmente duraderos en el mercado de trabajo, junto con un preocupante aumento de la pobreza y la desigualdad. En muchos casos, los trabajadores se están viendo obligados a cambiar a un tipo diferente de trabajo, por ejemplo, en respuesta a la prolongada caída de los viajes y el turismo internacional”.

Las previsiones indican que el desempleo mundial se mantendrá por encima de los niveles anteriores al coronavirus hasta 2023 como mínimo. Se estima que en 2022 se situará en 207 millones de personas desocupadas, en comparación con los 186 millones de 2019.

El autor es ejecutivo principal de comunicación en CAF

Futuro de la agricultura digital, en manos de jóvenes y mujeres

16 August 2021 at 21:42

Una de las principales lecciones que hasta el momento ha dejado la pandemia es la relevancia de la agricultura. Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), lo tiene tan presente, que pide redoblar la apuesta por el sector con un énfasis especial a favor y no a expensas del medio ambiente; para ello las tecnologías digitales constituyen un factor de eficiencia para el uso de los recursos e insumos en este sector.La digitalización de sectores productivos en América Latina es fundamental para mejorar la productividad mediante la inserción de las empresas en las cadenas globales de valor y más apoyo a las pequeñas y medianas empresas.Las Américas exportan una de cada tres toneladas en el mundo, pero el comercio intrarregional sólo alcanza al 14%, mientras que en Europa asciende al 60%. Este es uno de los mayores retos que destaca Manuel Otero, junto con la necesidad de impulsar un proceso de democratización en el sector.

Pasó más de un año de pandemia, ¿cómo se ha visto golpeada la agricultura en la región?

Hubo efectos sobre todo a nivel de los agricultores familiares en la provisión de insumos, en el funcionamiento de los circuitos cortos, en el abastecimiento de los mercados regionales, como no podía ser de otra manera. Pero la agricultura demostró que sus agricultores y los trabajadores rurales en general no saben hacer otra cosa que labrar la tierra y estar permanentemente pensando en producir. La rueda de la agricultura continuó funcionando, y se abastecieron en tiempo y forma los mercados internacionales. Es un sector resiliente, que pese a las adversidades sigue funcionando, sin desconocer que la seguridad alimentaria tuvo un retroceso, pero no es un problema atribuible a la dimensión productiva, sino a las otras dimensiones que hacen a la compleja ecuación de la seguridad alimentaria.

Después de la pandemia, ¿qué escenarios vislumbra?

En plena pandemia fue anunciada la convocatoria por parte de la ONU a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios, que desde el IICA entendemos que deben ser sobre sistemas agroalimentarios, y respaldamos esa visión sistémica desde la producción al consumidor, pero entendemos que es preciso seguir apoyando las transformaciones que están ocurriendo, reconociendo la centralidad de los productores agropecuarios, porque no puede haber producción de alimentos sin producción agropecuaria. También hay que destacar la importancia decisiva de la ciencia y la tecnología para aprovechar la nueva frontera del conocimiento, para tener mejores políticas y sobre todo para ahuyentar cualquier posible creación de barreras no arancelarias. Hay que redoblar la apuesta por la agricultura porque entendemos que la agricultura es parte de la solución, dado que es un sector estratégico.

La tecnología, y especialmente la necesidad de una conectividad digital adecuada fue una de las grandes lecciones que trajo la pandemia, ¿qué desafíos se han identificado desde el IICA al respecto?

Desde el IICA entendemos que estamos frente a herramientas tecnológicas que pueden impulsar un proceso de democratización, sobre todo incluyendo a los jóvenes y a las mujeres, que son dos grupos totalmente rezagados y absolutamente necesarios para impulsar una nueva ruralidad, que tienen que tener un rostro humano y ahí vemos a la agricultura digital como un vehículo fundamental para impulsar las buenas prácticas agropecuarias. Con la agricultura digital tienen que ser replanteadas las estrategias tradicionales de extensión y surge la posibilidad de modelos novedosos de extensión rural basados en el uso de la telefonía celular. Obviamente hay otras herramientas, big data, inteligencia artificial, drones, y hay cuestiones pendientes, como avanzar en la conectividad digital. Otro gran desafío se da en materia de educación, de capacitación, para que los productores agropecuarios puedan hacer un uso adecuado de estas nuevas herramientas que ofrece la agricultura digital. Es necesario una fuerte articulación público privada.

Nos puede profundizar un poco más sobre la brecha digital de género en la región y cómo puede revertirse.

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Oxford con apoyo del IICA, el BID y el FIDA mostró que las mujeres rurales son el grupo menos conectado a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en la mayor parte de los países de América Latina y del Caribe. Tenemos que contribuir a revertir la desigualdad que enfrentan las mujeres rurales y facilitar acceso a la tecnología a quienes se dedican a la producción agrícola. Para eso necesitamos conformar coaliciones, organismos de financiamiento, de cooperación, sociedad civil, gobiernos y la academia, de modo de avanzar más rápido en la extensión de las oportunidades de empleo y de educación.

El comercio agropecuario en América Latina fue desafiado por la pandemia, ¿se han identificado desafíos? ¿Cómo reimpulsarlo?

Las Américas constituyen una parte del mundo muy exitosa en cuanto a su participación y posicionamiento en el mercado internacional. Las Américas en su conjunto explican una de cada tres toneladas que son exportadas. Sabemos que el comercio internacional es fundamental porque es lo que define las características de la seguridad alimentaria. Pero estamos en deuda es con el comercio intrarregional, en donde solamente un 14% de lo que exportamos vuelve a nuestro hemisferio, en realidad a nuestro continente, en América Latina y el Caribe, y acá yo marco una diferencia siempre con Europa, en donde más del 60% de lo que comercializa es intrabloque. El comercio intrabloque es una asignatura pendiente y el IICA manifiesta su compromiso de avanzar en esta dirección.

Si tuviese que mencionar una prioridad para impulsar el desarrollo rural en las Américas, cuál sería

Debemos avanzar más en internalizar la dimensión ambiental para que sea efectivamente una intensificación productiva sustentable. Tenemos que aumentar los niveles de productividad porque hay que aumentar la oferta de alimentos, pero no puede ser hecha a expensas del medio ambiente, sino que tiene que ser hecha a favor del medio ambiente. Y esto se logra con más tecnología, y por eso es tan importante contar con sistemas nacionales de ciencia y tecnología robustos, con agendas dinámicas para aprovechar todas las oportunidades que ofrece la nueva frontera del conocimiento.

El autor es ejecutivo principal de comunicación en CAF.

Futuro de la agricultura digital, en manos de jóvenes y mujeres
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